Imágenes en exclusiva de una máquina Enigma en España

Historia y Arqueología obtenido en exclusiva, impresionantes imágenes de una de las máquinas de códigos más famosas de la Segunda Guerra Mundial en España, la máquina ENIGMA. Se han podido tomar imágenes del exterior y del interior del aparato con gran detalle.


La "Enigma", una sofisticada máquina para codificar mensajes que utilizaron los alemanes durante la II Guerra Mundial.

Se trata de una de las once piezas de la II Guerra Mundial, cinco de los nazis y seis de los aliados, una de éstas últimas es la que se encuentra en el museo militar del Regimiento de Transmisiones Nº1 de Zarco del Valle, en El Pardo (Madrid).

La "Enigma" era una máquina de rodillos, ésta concretamente de cuatro, diseñada hacia 1930 para encriptar, desencriptar mensajes y evitar el espionaje comercial.
Quizás sea uno de los aparatos más famosos de la Segunda Guerra Mundial. Una encriptadora que tuvo una gran transcendencia en el devenir de la Guerra, y los frutos conseguidos por los aliados para llegar a descifrarla, ya que fue el origen de los actuales ordenadores.

Según reveló el diario El País en octubre de 2008, el bando sublevado dispuso de al menos veinte máquinas Enigma que le permitieron al general Franco mantener una comunicación secreta y permanente con sus generales. Las diez primeras fueron vendidas por los nazis a los nacionales en noviembre de 1936 cuando el avance franquista se detuvo a las puertas de Madrid. Sin embargo, no se trataba del modelo más avanzado (era el D de la gama comercial) ya que a los alemanes les preocupaba que alguna de ellas pudiera caer en manos de los soviéticos, que apoyaban a los republicanos, o de los servicios secretos británicos desplegados en España. El encargado del adiestramiento de los militares que iban a utilizarla fue el comandante Antonio Sarmiento —miembro del Estado Mayor y jefe de la Oficina de Escuchas y Descifrado del Cuartel General del Generalísimo— quien en un informe redactado en Salamanca en noviembre de 1936 afirmaba: «Para dar una idea del grado de seguridad que se consigue con estas máquinas basta decir que el número de combinaciones posibles de acordar se eleva a la fabulosa cifra de 1.252.962.387.456». A principios de 1937 se compraron diez máquinas más del mismo modelo.

Reportaje fotográfico:








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Viajamos hasta Monsanto (Portugal)


Vídeo realizado por Aníbal Clemente e Inma Estévez de la bella localidad portuguesa de Monsanto, un lugar lleno de encanto, pero sobre todo de historia y de buena gente.

Monsanto (o Monsanto da Beira) es una freguesía portuguesa de Idanha-a-Nova, con 131,76 km² de área y 829 habitantes en 2011 (eran 1160 en 2001). Densidad: 6,3 hab/km². Fue sede, entre 1174 y mediados del siglo XIX, de un concelho que incluía las freguesías de Monsanto, Aldeia de João Pires, Aldeia do Salvador y Toulões. Tenía, en 1801, 2 139 habitantes.

Es popularmente conocida como "aldea más portuguesa de Portugal".
Aldea histórica de Portugal, Monsanto está construida en piedra granítica.

Monsanto se encuentra en la cuesta de una gran elevación escarpada, llamada Cabeço de Monsanto (Mons Sanctus). Se sitúa al Noreste de Idanha-a-Nova e irrumpe repentinamente del valle. En el punto más alto su pico alcanza los 758 metros. La presencia humana en este lugar data del paleolítico. La arqueología dice que el lugar fue habitado por los romanos, en el piedemonte del monte. También existen vestigios de presencia visigótica y árabe. Los moros serían derrotados por D. Afonso Henriques y, en 1165, el lugar de Monsanto fue donado a la Orden de los Templarios que sobre orientaciones de Gualdim Pais, que mandó construir el Castillo de Monsanto. La Carta de foral fue concedida por primera vez en 1174 por el rey de Portugal y rectificada, sucesivamente, por D. Sancho I (en 1190) y D. Afonso II (en 1217).

Fue D. Sancho I quien repobló y reedificó la fortaleza que, entre tanto, fue destruida en las luchas contra el Reino de León. Serían nuevamente reparadas un siglo más tarde, por los Templarios.

En 1308, el Rey D. Dinis dio Carta de Feira y, en 1510, sería el Rey D. Manuel I quien otorgaría de nuevo la Carta de foral y concedería a la aldea la categoría de villa.

A mediados del siglo XVII, Luis de Haro (ministro de Felipe IV de España), intenta cercar Monsanto, mas sin éxito. Durante la Guerra de Sucesión Española (1700-1715), el Duque Berwik también cerca Monsanto, mas el ejército portugués comandado por el Marqués de Mina derrota al invasor en los difíciles escarpes que se yerguen hasta el Castillo. Monsanto fue sede de concelho en el periodo 1758-1853. Un grave accidente en el siglo XIX destruyó su Castillo medieval, por la explosión del almacén de municiones.

En las últimas décadas, Monsanto se volvió popularmente conocida como "a aldeia mais portuguesa de Portugal" (la aldea más portuguesa de Portugal), exhibiendo el Gallo de Plata, trofeo de autoría de Abel Pereira da Silva, cuya réplica permanece hasta hoy en la cima de la Torre del Reloj o de San Lucas.
 

Nuevos descubrimientos arqueológicos en ÇatalHöyük (Turquía)


Çatalhöyük, el asentamiento de 9000 años de antigüedad situado en la provincia de Anatolia central, en el distrito Çumra de Konya, ha sorprendido una vez más a los arqueólogos con nuevos hallazgos en 2015, el más importante de los cuales es una rara cabeza de yeso con posible forma humana.



Çatalhöyük fue descubierto en 1958 por el arqueólogo James Mellaart, quien llevó a cabo excavaciones entre 1961 y 1963 y de nuevo en 1965. Después de un largo descanso, el trabajo en el yacimiento se reanudó en 1993 conducido por el profesor Ian Hodder, de la Universidad de Standford. El año pasado, las excavaciones comenzaron en junio y terminaron en agosto.

Los resultados de las mismas fueron publicados online a través de un sitio web, www.catalhoyuk.com.

En la información porporcionada sobre las excavaciones del año pasado, Hodder afirma que han descubierto hallazgos muy notables, entre ellos el más importante, como se ha dicho, es una cabeza de yeso con ojos de obsidiana.



"En los restos del edificio B-132 (arriba) se encontró una cabeza que había sido modelada en yeso y pintada, y a la que se le había insertado ojos de obsidiana. Aunque una estatua neolítica con ojos de obsidiana fue hallada en Sanliurfa (izquierda), paralelos como esta cabeza son raros. La misma fue varias veces enyesada, y en alguno momento los ojos de obsidiana fueron reemplazados con pintura negra.

La cabeza estaba asociada originalmente a la pared del edificio B.132, arriba de la misma y mirando hacia dentro o vigilando la entrada a una sala de almacenamiento contigua. Es tentador interpretar la cabeza y sus ojos de obsidiana como si estuviera controlando el movimiento en el almacén.

No obstante, no es posible determinar fácilmente si la cabeza representa un ser humano o un animal. Cuando se ve su rostro, muchos observadores ven semejanzas con un felino o un oso, pero, cuando se ve de lado, la cabeza tiene el tipo de nariz y mentón que se observa en figurillas antropomorfas", dijo Hodder.

En el informe, Hodder dice que una estatuilla de piedra también se encontró en la zona (abajo).



"La estatuilla está en línea con las mejores que se han encontrado en el lugar. Al igual que en muchos otros ejemplos, su cabeza se ha perdido en algún momento, aunque el resto del cuerpo está bien preservado. La nueva figurilla enfatiza las piernas y las nalgas, aunque también tiene un triángulo púbico muy marcado, si bien la línea vertical central está ejecutada con menos cuidado que el resto de la pieza. El hecho de que este tipo de estatuillas tiendan a salir con mayor frecuencia en los niveles superiores del yacimiento encaja con la evidencia de un cambio social que hace hincapié en una producción doméstica en lugar de realizar rituales asociados con animales salvajes", dijo el profesor.

Cuchillo de piedra hallado entre los restos del edificio B-132


Otros hallazgos realizados. Izquierda: cabeza de una maza. Centro: figurilla de arcilla con restos de color. Derecha: Sello de arcilla.

Hay que mencionar que Çatalhöyük también ha sido fotografiada con dispositivos aéreos no tripulados (drones). "Durante la temporada de campo 2015, el equipo de la UC Merced realizó una cartografía digital en 3D del paisaje de Çatalhöyük y sus alrededores con el objetivo de proporcionar una mayor comprensión del lugar en relación con otros asentamientos neolíticos en Konya Plain. Se llevaron a cabo múltiples vuelos a baja altitud a fin realizar fotografías aéreas del paisaje y de los cursos de agua en las proximidades de Çatalhöyük y Boncuklu Höyük", finaliza Hodder.



Fuente: hurriyetdailynews.com

Los genes neandertales dotaron a los humanos de protección inmunológica, pero probablemente también alergias

Este mapa del mundo muestra las frecuencias de ADN neandertal TLR obtenido del conjunto de datos del Proyecto 1000 genomas. El tamaño de cada punto es proporcional al número de individuos dentro de una población. Crédito: Dannemann et al / American Journal of Human Genetics 2016.

Cuando los humanos modernos se reunieron con los neandertales en Europa, y las dos especies comenzaron a hibridar hace muchos miles de años atrás, el cruzamiento dejó a los humanos con variaciones genéticas que aumentaron su capacidad para evitar infecciones. Sin embargo, esta herencia de los neandertales también pudo haber hecho que algunas personas sean más propensas a las alergias.

Los descubrimientos realizados en dos estudios independientes (aquí y aquí), y que se detallan en la la revista digital ‘American Journal of Human Genetics’, se suman a las evidencias del importante papel que las relaciones interespecies juegan en la evolución humana y, específicamente, en la evolución del sistema inmune innato, el cual sirve como primera línea de defensa del cuerpo contra la infección.
“Hemos encontrado que la hibridación con humanos arcaicos -los neandertales y los denisovanos- influyó en la diversidad genética de los genomas de hoy en día en tres genes de la inmunidad innata que pertenecen a la familia del receptor humano tipo Toll, dice Janet Kelso (izquierda), del Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck, en Leipzig, Alemania.
“Estos y otros genes de inmunidad innata presentan niveles más altos de ascendencia neandertal que el resto de la codificación del genoma”, añade Lluís Quintana-Murci (derecha), del Instituto Pasteur y el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), París, Francia. “Esto pone de relieve la importancia que los acontecimientos de introgresión [el movimiento de genes entre especies] pudo haber jugado en la evolución del sistema inmunitario innato de los seres humanos”, añade.

Estudios anteriores han demostrado que entre el uno y el seis por ciento de los genomas euroasiáticos modernos se heredó de homínidos antiguos, como los neandertales o los denisovanos. Los dos nuevos estudios destacan la importancia funcional de esta herencia en los genes del receptor tipo Toll (TLR), TLR1, TLR6 y TLR10. Estos genes TLR se expresan en la superficie celular, donde ellos detectan y dan respuesta a los componentes de las bacterias, hongos y parásitos. Estos receptores inmunes son esenciales para la obtención de respuestas inflamatorias y antimicrobianas y para la activación de una respuesta inmune adaptativa.

Quintana-Murci y sus colegas se dispusieron a explorar la evolución del sistema inmune innato a lo largo del tiempo, y confiaron en la enorme cantidad de datos disponibles, de personas de hoy en día, en el Proyecto 1000 Genomas, junto con las secuencias de genomas de homínidos antiguos. El equipo de Quintana-Murci se centró en una lista de 1.500 genes conocidos por desempeñar un papel en el sistema inmune innato.

Después, estos investigadores examinaron los patrones de variación genética y cambio evolutivo en aquellas regiones relacionadas con el resto del genoma a un nivel de detalle sin precedentes. Por último, se estimó el tiempo de los cambios en la inmunidad innata y el alcance por el cual la variación en aquellos genes fue transmitida por los neandertales.

Foto: Modelo de representación artística de un neandertal, en el Rheinisches Landesmuseum de Bonn, Alemania. Celldex, Wikimedia Commons.

Estas investigaciones revelaron pocos cambios durante largos periodos de tiempo para algunos genes correspondientes a la inmunidad innata, proporcionando evidencia de fuertes restricciones. Otros genes sufrieron barridos selectivos en los que una nueva variante se produjo y rápidamente incrementó su protagonismo, quizás debido a un cambio en el medio ambiente o como consecuencia de una epidemia. La mayoría de las adaptaciones en los genes que codifican proteínas se produjeron entre hace 13.000 y 6.000 años, cuando las poblaciones humanas cambiaron la caza y la recolección por la agricultura, informan los autores del trabajo.

Pero, Quintana-Murci dice que “la mayor sorpresa fue encontrar que el grupo TLR1-6-10 es de los genes que presentan mayor ascendencia neandertal en los europeos y asiáticos”.
Kelso y sus colegas llegaron a la misma conclusión, pero no se propusieron estudiar el sistema inmunológico. Su interés era entender la importancia funcional de los genes heredados de los humanos arcaicos de manera más amplia. Ellos seleccionaron genomas humanos actuales para evidenciar amplias regiones con alta similitud con los genomas neandertales y denisovanos y, a continuación, examinaron la prevalencia de aquellas regiones en personas de todo el mundo. Esos análisis les llevó a los mismos tres genes TLR.


Dos de esas variantes genéticas son más similares a las del genoma neandertal, mientras que la tercera es la más parecida al genoma denisovano, según subraya el equipo de Kelso, que también proporciona evidencia de que estas variantes genéticas ofrecen una ventaja selectiva. Las variantes arcaicas se asocian con un aumento en la actividad de los genes TLR y con una mayor reactividad a los patógenos. Aunque esta mayor sensibilidad podía proteger contra la infección, también pudo aumentar la susceptibilidad de las personas de hoy en día a las alergias.

“Lo que ha surgido de nuestro estudio, así como de otros trabajos sobre la introgresión, es que la hibridación con los humanos arcaicos tuvo implicaciones funcionales en los humanos modernos, y que la consecuencia más evidente ha sido la conformación de nuestra adaptación al medio ambiente, mejorando la forma en la que resistimos a los patógenos y metabolizamos los nuevos alimentos”, subraya Kelso.

Y, por sorprendente que pueda parecer, considera que tal circunstancia tiene mucho sentido. “Los neandertales, por ejemplo, habían vivido en Europa y Asia occidental durante alrededor de 200.000 años antes de la llegada de los humanos modernos. Estaban probablemente bien adaptados a los climas locales, los alimentos y los patógenos. Gracias a la hibridación con estos humanos arcaicos, los humanos modernos pudieron obtener estas adaptaciones ventajosas”, resume.

Fuente: PHYS ORG

Un estudio genético sobre antiguos humanos en Irlanda revelan que los celtas proceden de Oriente Medio

Excavado cerca de Belfast (Irlanda) en 1855, este cráneo había permanecido en una cámara de una tumba neolítica de hace 5.000 años. Su ADN ha sido ahora secuenciado. Fotografía: Daniel Bradley, el Trinity College de Dublín.

Un equipo de genetistas del Trinity College de Dublín y arqueólogos de la Queen's University, en Belfast, ha secuenciado los primeros genomas existentes de seres humanos irlandeses, y la información encontrada ya está respondiendo a preguntas fundamentales sobre el origen de los irlandeses y su cultura.

El equipo secuenció el genoma de una de las primeras granjeras, la cual vivió cerca de Belfast hace unos 5.200 años, y el de de tres hombres de un período posterior, alrededor de 4.000 años atrás, durante la Edad del Bronce, después de la introducción de la elaboración del metal. Sus relevantes resultados han sido publicados en la revista científica internacional Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).


Foto: Una reconstrucción del cráneo femenino, del periodo neolítico, hallado en Ballynahatty (Belfast, Irlanda) realizada por Elizabeth Black. Sus genes nos dicen que tenía el pelo negro y ojos marrones. Fotografía: Barrie Hartwell

La genética irlandesa es intrigante. Se encuentra al margen de muchos gradientes genéticos europeos, con máximos en el mundo como las variantes que codifican la tolerancia a la lactosa, el tipo de cromosoma Y de Europa occidental, y varias enfermedades genéticas importantes, entre las que se incluye una de excesiva retención de hierro, llamada hemocromatosis.

Sin embargo, los origenes de esta herencia son desconocidos. La única manera de descubrir nuestro pasado genético es secuenciar genomas directamente de gentes antiguas, es decir, embarcarse en una especie de viaje genético en el tiempo.

La migración ha sido un tema candente en arqueología. La opinión se ha dividido sobre si las grandes transiciones en las islas británicas, desde un estilo de vida cazador-recolector a otro con base en la agricultura, se debieron a una adaptación local a las nuevas formas de subsistencia o si estas influencias fueron derivadas por la afluencia de gente nueva.

Estos primeros genomas irlandeses muestran evidencias inequívocas de una migración masiva. Los primeros agricultores tienen en su mayoría ascendencia de origen en el Medio Oriente, donde la agricultura fue inventada. Los genomas de la Edad del Bronce son igualmente diferentes, con aproximadamente un tercio de su ascendencia proveniente de fuentes antiguas de la estepa póntica.

"Hubo una gran ola de cambio genético que se extendió por Europa desde norte del Mar Negro durante la Edad de Bronce y ahora sabemos que lavó todo el camino hasta las costas de la isla más occidental", dice el profesor de Genética de Poblaciones en el Trinity College de Dublín, Dan Bradley (izquierda), quien dirigió el estudio, "y este grado de cambio genético invita a la posibilidad de otros cambios asociados, tal vez incluso con la introducción de una lengua ancestral en las lenguas celtas occidentales".

"Está claro que este proyecto ha demostrado cómo una poderosa herramienta de análisis de ADN antiguo puede proporcionar respuestas a la hora de responder preguntas que tienen desde hace tiempo a los académicos perplejos respecto a los orígenes de los irlandeses", afirma la Dra. Eileen Murphy (derecha), profesora titular de Osteoarqueología en la Queen's University de Belfast.

Mientras que los primeros agricultores tenían el pelo negro, ojos marrones y más parecido con los europeos del sur, las variantes genéticas que ostentan los tres hombres de la Edad de Bronce procedentes de Rathlin Island tenían el tipo más común en Irlanda de cromosoma Y, alelos de ojos azules y la variante más importante de una enfermedad genética, la hemocromatosis.

La última mutación C282Y es tan frecuente en las gentes de ascendencia irlandesa que a veces se la considera como una enfermedad celta. Por tanto, este descubrimiento marca la primera identificación de una importante variante sobre tal enfermedad en la prehistoria.

"La afinidad genética es más fuerte entre los genomas de la Edad de Bronce y los actuales irlandeses, escoceses y galeses, lo que sugiere el establecimiento de atributos centrales del genoma celta insular hace unos 4.000 años", añadió la investigadora y doctora en Genética del Trinity College, Lara Cassidy (izquierda).


Un reciente estudio sugiere que primitivos humanos se dispersaron por el sureste de España a través del Estrecho de Gibraltar

Una vista del interior de Cueva Victoria, Murcia.

Al usar lo último en metodologías de datación, un equipo de científicos ha obtenido o confirmado un intervalo de fechas entre ~ 0,9 - 0,85 millones de años en el que especies de monos del Viejo Mundo (como el Theropithecus) y especies tempranas de humanos ocuparon la caverna denominada Cueva Victoria, Murcia, en el sureste de España.

Es un lugar no muy lejos de donde muchos científicos han planteado la hipótesis de que los seres humanos pudieron haber cruzado hacia Europa desde el norte de África a través del Estrecho de Gibraltar, en un momento en el que el nivel del mar era lo suficientemente bajo como para proporcionar un puente de tierra entre los dos continentes.

Mediante el uso de paleomagnetismo, uranio-torio, y técnicas de datación bioestratigrafica de vertebrados, Luis Gibert (izquierda), de la Universidad de Barcelona, junto con otros colegas de varias instituciones, llevó a cabo un análisis de muestras obtenidas en brechas fosilíferas así como en depósitos de la cueva.

Sus resultados muestran que la evidencia fósil de la presencia del Theropithecus está limitada a un rango temporal entre 0,9 y 0,85 millones de años. Una datación similar se ha obtenido a través de estudios anteriores realizados en Cueva Negra, en la misma región de España, la cual contiene evidencias fósiles de primeros humanos (Homo) asociados con lo que se considera que es, posiblemente, las primeras herramientas achelenses en Europa.

Foto: Falange fósil identificada como perteneciente a un homínido. Fue hallada en Cueva Victoria.

Foto: La falange fósil de Cueva Victoria comparada con la falange de una mano derecha humana.

Los autores del estudio sugieren que la presencia de la especie Theropithecus, así como los fósiles del género Homo, más o menos al mismo tiempo en el norte de África, junto con la ausencia de fósiles Theropithecus en otros lugares de Europa, apoya la hipótesis de una dispersión de los dos primates (Theropithecus y Homo) a través del Estrecho de Gibraltar hace casi un millón de años, pues durante ese tiempo el nivel del mar era lo suficientemente bajo como para poder ser atravesado.

Estudios previos realizados por otros equipos también han sugerido que los primeros humanos se dispersaron hacia el sureste de España a través del Estrecho de Gibraltar hace alrededor de 1,3 millones de años, y que los famosos descubrimientos fósiles del género Homo en Dmanisi, Georgia, sugieren una dispersión fuera de África posiblemente a través del Levante y Anatolia hacia el Cáucaso meridional hace cerca de 1,8 millones de años.

Foto: Modelo de dispersión humana en el Pleistoceno Inferior desde Africa hacia Asia y Europa.

Fuente: popular-archaeology.com

Nuevos conocimientos sobre el origen de los polinesios

La cultura Lapita se conoce mejor por su cerámica distintiva, un ejemplo de la cual se muestra aquí. Torbenbrinker, Wikimedia Commons 

Un análisis del cementerio más antiguo conocido en el Pacífico Sur puede ayudar a resolver un largo debate sobre los orígenes y la ascendencia de los polinesios.

Hoy en día polinesios tienen fuertes similitudes culturales y lingüísticas con antiguas gentes asociadas a la cultura Lapita, la cual se asentó en Vanuatu hace más de 3.000 años.
Sin embargo, el origen del pueblo Lapita continúa en debate, con estudios biológicos recientes que sugieren que tal grupo puede tener una ascendencia mixta, con una fuerte contribución de las poblaciones de Melanesia (derecha), quienes estaban ya establecidas en islas más al oeste, cerca de Nueva Guinea.
Frederique Valentin (derecha) y Matthew Spriggs, junto con otros colegas, realizaron análisis morfológicos que implican mediciones craneométricos de esqueletos provenientes de un cementerio de al menos 3.000 años de antigüedad en Teouma, en la costa sur de la isla de Efate-Vanuatu.

Foto: Cráneos de inidividuos Lapita hallados en Touma.


Foto: Excavaciones arqueológicas en Teouma. Stuart Bedford / Vanuatu Cultural Centre

Las mediciones se realizaron sobre cinco cráneos, de entre 3.000 a 2.850 años de antigüedad, recuperados en el yacimiento de Teouma y en 270 cráneos más de Australia, Melanesia, Micronesia occidental, Polinesia, y China.

Los investigadores encontraron que los primeros Lapita mantienen caracteristicas con las actuales poblaciones de Polinesia y Asia. Las generaciones posteriores, por el contrario, comienzan a exhibir características asociadas con un fenotipo melanesio.



Combinado con los datos arqueológicos, sus hallazgos sugieren que los colonos Lapita en Vanuatu se expandieron con relativa rapidez en la Polinesia hasta convertirse en el principal contribuyente de la constitución biológica de los polinesios modernos. La migración melanesia procedente de áreas previamente establecidas ocurrió durante un tiempo, cuando los primeros polinesios de origen Lapita estaban efectivamente aislados, y con el tiempo dominaron el fenotipo Lapita original, según los autores.

Fuente: popular-archaeology.com