A diez años del hallazgo de la Dama Roja del Mirón, la mujer que vivió hace 19.000 años

Foto: Lawrence de Guy Straus (en primer término) y Manuel González Morales en el lugar de enterramiento de la Dama Roja.

En el verano de 2010, en la cornisa Cantábrica, un grupo de investigadores hallaron unos huesos humanos tras un gran bloque de piedra con grabados en el fondo de una cavidad. Dos años más tarde supieron que eran los de una mujer de entre 35 y 40 años que vivió en Cantabria hace 19.000 años y cuyo cuerpo fue cubierto de una pintura ocre en lo que parece un ritual funerario excepcional.
Se trata de un enterramiento único del periodo Magdaleniense (una de las últimas culturas del Paleolítico superior en Europa occidental) de la península ibérica, que da cuenta de un ritual funerario del que en toda Europa hay apenas media docena de testimonios.

Dos de ellos están en Francia y son muy similares al de la cueva cántabra del Mirón (en el municipio Ramales de la Victoria): "mujeres, en postura flexionada y tumbadas en el suelo, con elementos añadidos de ajuar o piedras cubriendo parte de los restos", detalla el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria Manuel González-Morales.
Los arqueólogos liderados por González-Morales han podido aprender cómo eran estas poblaciones prehistóricas y qué comían gracias a pistas en los huesos, cuyos isótopos delatan la dieta (en este caso de proteína terrestre y una pequeña parte también acuática, seguramente salmones) y hasta en el sarro dental, que aloja restos conservados de plantas y de hongos.


A lo largo de estos diez años algunas cosas han cambiado respecto a las técnicas arqueológicas. “Las técnicas entonces pioneras de fotogrametría digital (una tecnología basada en la medición sobre imágenes digitales) para el registro, que empleamos de manera experimental desde 1997 y en pleno funcionamiento al año siguiente, se sustituyeron a partir de 2005 por una recogida de esos miles de restos coordenados individualmente a través de un nuevo sistema automatizado”, explica González-Morales, lo que les permitió manejar una base de datos desde el ordenador, y que supuso ganar mucha precisión, ahorrar mucho tiempo y minimizar el error humano.
El arqueólogo ha asegurado también que está pendiente de procesar más información relativa al genoma de la Dama.

“Las técnicas de análisis de los genomas antiguos están avanzando continuamente, de manera que cada vez se recupera más información a partir de hallazgos nuevos y de revisión de otros antiguos que permiten conocer mucho mejor la estructura de las poblaciones humanas del Paleolítico, las relaciones entre ellas y su movilidad”, ha precisado.
Para poder mostrar este yacimiento, convertirlo en museo es un reto pendiente que serviría para poner en valor un espacio único de la Prehistoria de Cantabria para que “el público pueda conocer de primera mano y tomar contacto con la realidad de un yacimiento arqueológico en proceso de investigación”, asegura González-Morales.

Fuente: innovaspain.com| 31 de agosto de 2020

Hallan un mosaico en las termas romanas de Arce (Navarra)

Esta semana pasada ha finalizado la campaña de excavación arqueológica que los miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi están llevando a cabo en el término de Artzi, contiguo al Palacio de Arce y a la Ermita de Santa María de Arce (Navarra) donde antiguamente se situaba la calzada romana que atraviesa los Pirineos Occidentales.

Varios expertos junto con una decena de voluntarios y voluntarias de Aranzadi han permanecido durante 10 días en este yacimiento donde llevan excavando ocho años, el cual podría tener en torno a una hectárea de extensión y en el que se ha encontrado un complejo de edificios de diferentes elementos constructivos.

Vista aérea de la zona delimitada para la excavación.

Hasta ahora, las investigaciones se han centrado especialmente en el edificio que albergaría unas termas romanas. A través de la geofísica, los resultados muestran que las instalaciones tendrían una planta rectangular de 20 metros de largo por 8 metros de ancho y que estuvo formada por al menos cinco habitaciones.
Durante los años anteriores, las excavaciones se llevaron a cabo en una estancia en el centro del edificio y en el año 2018 se documentó la estructura del hipocausto, un sistema de calefacción que confirmaba que el edificio habría sido usado como termas públicas. Los hallazgos de agosto de 2019 confirmaron que en una habitación contigua había suelo de ladrillo de la época en la que funcionaban las termas.

Este año, la excavación se ha centrado en la zona de entrada del edificio, más concretamente, en el extremo sur, y se han excavado en torno a 37 metros cuadrados. "Nuestro objetivo este año era delimitar lo que serían las termas y por eso hemos abierto dos estancias. Este año hemos podido determinar cómo es el cierre del edificio y por donde sería la entrada principal", afirma Oihane Mendizábal, una de las directoras del proyecto.
Allí se han encontrado restos de otro suelo alisado y la superficie original de mortero que revestiría las paredes de piedra. Como novedad, también se ha podido recuperar un pequeño borde de un mosaico, una superficie de suelo formado por 22 teselas o pequeñas piezas de piedra. "No podemos determinar el tamaño del mosaico ni si tenía algún dibujo o no, pero es la primera vez que encontramos un mosaico exactamente colocado en donde estaba", asevera la arqueóloga.

Pequeño borde del mosaico con 22 teselas.

Así, los hallazgos de este año han ofrecido información valiosa para entender mejor las características y el uso que podía haber tenido el edificio de las termas. "Ya vamos sabiendo qué medidas tienen las habitaciones, qué tipos de suelo, cuáles podrían tener calefacción, por dónde se podía entrar", añade.

Resto de cerámica encontrado que se usaría como vasija.

Además de las estructuras, también se han documentado huesos de animales, cerámicas, material constructivo, escorias, clavos y decenas de materiales arqueológicos en el interior del edificio, incluso un botón de bronce o una fíbula (broche). Todas ellas, están relacionadas con las actividades registradas en campañas anteriores, ya que tras el cese del uso termal, el horno del edificio cumplió también la función de horno reductor de metal. Por lo tanto, los restos han confirmado que fue un espacio utilizado durante varios siglos a lo largo de la era romana.

Fuente: noticiasdenavarra.com | 30 de agosto de 2020

Grandes estructuras de piedra construidas en Arabia hace unos 7.000 años

Una nueva investigación arqueológica en Arabia Saudita documenta cientos de estructuras de piedra interpretadas como sitios monumentales donde los primeros pastores llevaban a cabo rituales. La imagen muestra el carácter de estas estructuras como dos plataformas conectadas por muros bajos. Observe a los investigadores en el extremo lejano para tener una idea de la escala. (Foto: Huw Groucutt)

En el último decenio se ha producido un rápido desarrollo de la arqueología en Arabia Saudita. Los descubrimientos más recientes van desde los primeros yacimientos de homínidos de cientos de miles de años de antigüedad hasta sitios de solo unos pocos cientos de años. Un aspecto enigmático del registro arqueológico de Arabia occidental es la presencia de millones de estructuras de piedra, donde las personas han apilado rocas para hacer diferentes tipos de estructuras, que van desde tumbas de enterramiento hasta trampas de caza. Una forma enigmática consiste en vastas formas rectangulares. Los arqueólogos les dieron el nombre de "mustatils", que es el término árabe para rectángulo.

Vista lateral del 'mustatil' de Jebel Dhaya, cerca de Jubbah.

Los mustatils solo se encuentran en el noroeste de Arabia Saudita. Habían sido reconocidos previamente por imágenes satelitales y, como a menudo estaban cubiertos por estructuras más jóvenes, se especuló que podrían ser antiguos, quizás extendiéndose hasta el Neolítico.
En un nuevo artículo dirigido por el Dr. Huw Groucutt (izquierda, de los Institutos Max Planck de Ecología Química, Ciencia de la Historia Humana y Biogeoquímica), un equipo internacional de investigadores bajo los auspicios del Proyecto Arabia Verde (un gran proyecto encabezado por el profesor Michael Petraglia (derecha, del Departamento de Arqueología del Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia Humana y del Ministerio de Turismo de Arabia Saudita, así como colaboradores de múltiples instituciones sauditas e internacionales) realizó la primera investigación detallada de los mustatils. Mediante una mezcla de estudios de campo y análisis de imágenes por satélite, el equipo ha ampliado considerablemente los conocimientos sobre estas enigmáticas estructuras de piedra.

Se han identificado más de un centenar de nuevos mustatils alrededor de los márgenes meridionales del desierto de Nefud, entre las ciudades de Ha'il y Tayma, que se suman a los centenares previamente identificados a partir de los estudios de imágenes de Google Earth, en particular en la zona de Khaybar.


Dos ejemplos de muros largos de 'mustatil', ambos con técnicas de construcción similares, con losas tabulares exteriores montadas verticalmente y un núcleo de muro de escombros.

El equipo encontró que estas típicas estructuras consisten en dos grandes plataformas, conectadas por paredes largas paralelas, que a veces se extienden durante más de 600 metros de longitud. Estas largas paredes son muy bajas, no tienen aberturas obvias y están ubicadas en diversos entornos paisajísticos. También es interesante reseñar lo poco que se encontró de otro tipo de elementos arqueológicos -tales como herramientas de piedra- alrededor de los mustatils. Ambos factores sugieren que dichas estructuras no eran simplemente entidades utilitarias para algo como almacenar agua o animales.

En un lugar determinado el equipo pudo datar la construcción de un 'mustatil' en unos 7.000 años atrás -mediante técnicas de datación por radiocarbono-, desde el interior de una de las plataformas. También se recuperó un conjunto de huesos de animales, que incluía tanto animales salvajes como posiblemente ganado doméstico, aunque es posible que estos últimos sean urogallos salvajes. En otro mustatil el equipo encontró una roca con un patrón geométrico pintado en ella.


Patrón geométrico pintado encontrado en un bloque que formaba parte de la plataforma de un 'mustatil'.

"Nuestra interpretación de los 'mustatils' es que eran sitios rituales, donde grupos de personas se reunían para realizar algún tipo de actividades sociales actualmente desconocidas", dice Groucutt. "Tal vez eran sitios para realizar sacrificios de animales o celebrar fiestas".

El hecho de que a veces varias de las estructuras se construyeran una al lado de la otra puede sugerir que el acto mismo de su construcción era una especie de ejercicio de vinculación social. El norte de Arabia hace 7.000 años era muy diferente a la actualidad. Las lluvias eran mayores, por lo que gran parte del área estaba cubierta por praderas y había lagos dispersos. En este entorno prosperaron grupos de pastores, si bien habría sido un lugar complicado para vivir, dado el riesgo constante de sequías.

Vista entre paredes del 'mustatil' más grande descubierto. Observe a dos miembros del equipo a la derecha para apreciar la escala. Un 'mustatil' pequeño y separado es visible a la izquierda.

La hipótesis del equipo es que los mustatils se construyeron como un mecanismo social para vivir en este paisaje desafiante. Puede que no sean los edificios más antiguos del mundo, pero son de una escala singularmente grande para este período temprano, más de dos mil años antes de que se empezaran a construir pirámides en Egipto. Los mustatils ofrecen fascinantes perspectivas de cómo los humanos han vivido en ambientes desafiantes y los estudios futuros prometen ser extremadamente útiles para entender estas sociedades antiguas.

Fuente: noticiasdelaciencia.com | 27 de agosto de 2020

Confirman el enclave arqueológico de Et-Tell como la antigua ciudad de Betsaida, donde Jesús realizó algunos de sus milagros

Ruinas de la puerta de la ciudad y estela pagana en el sitio arqueológico de Et-Tell, y que se identifica con la ciudad de Betsaida.

El profesor Rami Arav posando ante una maqueta de la antigua ciudad de Betsaída.

Betsaida, la ciudad en la que de acuerdo a los textos bíblicos Jesús alimentó a miles de personas multiplicando dos peces y cinco panes, curó a un ciego y caminó sobre las aguas, ha sido idemtificada en las cercanías del mar de Galilea, aseguró el profesor Rami Arav, de la Universidad de Nebraska.

De acuerdo con el diario israelí Haaretz, el trabajo del equipo de Arav destronó a otras excavaciones que también buscaban la ciudad en sitios aledaños. Con ello nace una nueva teoría sobre el lugar en cuestión. Tras casi 32 años de pacientes excavaciones e incesante investigación en la zona, Arav sostiene que la ubicación de la antigua localidad se encuentra en el sitio arqueológico de Et-Tell, ubicado en el estuario del río Jordán, a un kilometro y medio del Mar del Galilea, en Israel.

“Las fuentes antiguas imponen varios requisitos para la identificación de Betsaida”, dijo Arav, y agregó que ”los hallazgos en Et-Tell me convencieron no solo a mí, sino a un grupo de expertos”.
Para argumentar su caso, Arav se refiere al historiador romano, Tito Flavio ​​Josefo, quien describe la ubicación de Betsaida en sus escritos. “Él dice dice que la ciudad estaba en el ‘Golán inferior’, cerca del estuario del río Jordán, esto es, el mismo lugar que el sitio de excavaciónde Et-Tell“, señala el doctor Arav.


Durante las excavaciones realizadas por los arqueólogos en Et-Tell fueron descubiertas fortificaciones monumentales, almacenes, depósitos de comida y la puerta de la ciudad, además de una estela que representa al dios de la Luna, todo ello construido durante la Edad del Hierro. Estos vestigios, según los investigadores, pertenecen a la capital del reino de Geshur, que más tarde se convirtió en Betsaida.

"El archivo de este reino fue escrito en pergamino, un material perecedero. ¿Cómo lo sabemos? Porque hemos descubierto los sellos de los documentos y no los documentos. Los sellos estaban hechos de arcilla y esta es la razón por la que se conservaron. Cambiaríamos los sellos por los documentos, pero desafortunadamente las personas que podían comerciarlos con nosotros murieron hace milenios", ilustra Arav sobre la dificultad de su trabajo al medio israelí.
Por otro lado, Arav recuerda que en el Libro de Josué las ciudades que rodean el mar de Galilea son enumeradas en el sentido de las agujas del reloj empezando por la más grande, llamada Zer, y Et-Tell es el sitio más grande del área. Arav también destaca la descripción de Flavio Josefo de cómo Betsaida fue posteriormente, en tiempos de Herodes Filipo, “ascendida a la dignidad de una ciudad” y rebautizada como 'Julias' en honor a Julia, la hija del emperador romano Augusto. En Et-Tell precisamente el equipo de investigación que estudiaba el lugar halló un templo en honor a esa mujer.

Los arqueólogos han estado trabajando durante 32 años para demostrar que el sitio de la ciudad maldita a la destrucción por Jesús estuvo una vez en el sitio de excavación de El-Tell.

Asimismo, el investigador afirma que Zer es el nombre original de la antigua ciudad, que en la Biblia debió de traducirse como ‘Tzed’; la palabra significa tanto ‘cacería’ como ‘pesca’ en hebreo, y se cree que de ahí finalmente deriva el nombre Bethsaida.

Y aunque Et-Tell está a más de una milla del Mar de Galilea, contrariamente a la descripción bíblica de Betsaida como un lugar accesible por barco, dicho sitio puede haber estado más cerca del agua en la antigüedad, dado que es posible que los cambios tectónicos en el suelo lo hayan alejado a esa distancia: “Es necesario saber que el Mar de Galilea está justo en medio de la grieta sirioafricana y es propenso a los cambios tectónicos”, explicó Arav.

Los investigadores también descubrieron equipos de pesca antiguos entre las ruinas del asentamiento. Se decía que Jesús había maldecido a la aldea, advirtiendo que se enfrentaba un trato peor que Sodoma, una ciudad destruida por Dios, según el Antiguo Testamento. Aunque Betsaida no acabó en el final calamitoso que Jesús predijo, finalmente fue abandonada en el siglo IV y luego, ya sin mantenimiento, todos sus edificios fuero colapsando hasta quedar enterrados con el paso de los años.
“Afortunadamente, Jesús no dijo cuándo iba a ser destruida la ciudad”, bromeó Arav.

Et-Tell está a unos 1.500 metros del Mar de Galilea, en el Golán interior.

A pesar de las afirmaciones de Arav, esta no es la única hipótesis existente acerca de la ubicación de Betsaida. Por ejemplo, los profesores Steven Notley (izquierda), del Nyack College de Nueva York, y Mordechai Aviam (derecha), del Kinneret College de israel, sostienen que los restos de Betsaida se encuentran en el sitio arqueológico de El-Araj, situado sobre la misma ribera que el enclave de Et-Tell. Aducen, que El-Araj casaría con la ciudad Julias al recurrir a los restos de unas supuestas termas romanas existentes. Ahora bien, este tipo de construcciones no se habían implantado todavía en el Levante en época augusta.

Los partidarios de esta última teoría aportan también el descubrimiento de varias iglesias, entre ellas la iglesia de los apóstoles, supuestamente construida sobre la casa de Pedro y Andrés hace unos 1.400 años. Arav afirma que ese templo, 500 años más tardío que la época de Jesús, se encuentra separado por dos metros de sedimento de las capas del siglo I, por lo que sus constructores habrían necesitado "inspiración divina" para identificar exactamente que era el hogar de los primeros discípulos de Jesús.

Finalmente, Arav refuta esa teoría y señala que en El-Araj no se ha encontrado evidencia material de construcciones monumentales de la Edad del Hierro, por lo que sostiene que este sitio no fue más que un campamento militar romano.

Hallan nuevos grabados y una pintura en la emblemática cueva de Rouffignac (Francia)

Figura de un mamut dibujado en arcilla. Foto: Frédéric Plassard.

Se trata de 13 imágenes (12 grabados y un dibujo en arcilla) de 15.000 años de antigüedad no vistas antes: son representaciones de mamuts, bisontes y figuras estilizadas que emergen de las profundidades de la prehistoria y que hoy enriquecen el bestiario de la cueva de Rouffignac, en Dordoña, Francia.

Descubiertas la primavera pasada por el paleontólogo Frédéric Plassard, hijo del propietario del lugar, Jean Plassard, estos grabados rupestres serán pronto objeto de publicación e integrarán el inventario establecido por el profesor Claude Barrière, quien documentó la cueva.

Foto: Frédéric y Jean Plassard, propietarios de la cueva de Rouffignac. Detrás de ellos, los trenecitos que permiten a los visitantes visitar el yacimiento prehistórico. © Crédito de la foto: Foto Arnaud Loth

“Pensábamos que sabíamos todo sobre Rouffignac, pero esto es una prueba de que el lugar todavía nos puede deparar algunas sorpresas”, dice Jean Plassard, que se dedica a mostrar la cueva a los visitantes desde 1970.

Esta cavidad, de más de 8 kilómetros de largo, se conoce desde 1575. La cita más antigua sobre la misma se remonta a la Cosmographie universelle de tout le monde (Cosmografía Universal de todo el mundo), y corresponde al poeta renacentista François de Belleforest. "En esta guía verde de la época, el autor evoca dibujos paganos de deidades del infierno", comenta el propietario de la cueva.

Una nueva figura de un mamut grabada en las paredes de la cueva de Rouffignac (arriba a la izquierda), en un pasillo muy estrecho (abajo a la derecha). Foto: Frédéric Plassard.

Fue completamente por casualidad cuando su hijo, Frédéric Plassard, descubrió estas imágenes. Ocurrió a finales de marzo, durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus. Aprovechando que la cueva estaba cerrada al público, su hijo, junto con su mujer, la prehistoriadora Morgane Dachary, exploraban la cueva en busca de algo bastante diferente: huellas posteriores que se remontan a la Edad del Hierro. De hecho, la cueva se transformó durante el Neolítico en una necrópolis. Desde el período Calcolítico (la Edad del Cobre), en torno al 3.000 a.C., se convirtió en un lugar de inhumación. Se han descubierto una veintena de enterramientos desde las primeras excavaciones de la cueva realizadas en junio de 1956.

En lugar de nuevos esqueletos o urnas cinerarias (algunos cuerpos fueron incinerados y solo quedan las cenizas de los fallecidos), Frédéric Plassard reparó en unos grabados rupestres en una zona de difícil acceso. No podía creer lo que veía. "Me dije: ¿es eso lo que yo creo? ¿Qué hacen ahí? ¿Es seguro de que son prehistóricos?", confiesa. Inmediatamente consultó a su padre, y luego a Patrick Paillet, del Musée de l'Homme.

Una nueva figura de un bisonte grabada en las paredes de la cueva de Rouffignac. Fotos: Frédéric Plassard

Los dos hombres autentificaron los hallazgos. Una imagen, sin embargo, sigue siendo objeto de debate entre ellos: un signo esquemático en forma de mazo. “Frédéric y Patrick están convencidos de que se trata de una representación femenina”, dice Jean Plassard. "Es una representación esquemática, reducida a una silueta, tal como se puede encontrar en la cueva de Combarelles", argumenta Frédéric Plassard. En las paredes de la cueva, podemos ver lo que parece el comienzo de un muslo y un pecho. "Ésta es una imagen importante porque no lo conocíamos hasta ahora en Rouffignac. Pero está por confirmar, pues el hecho de que pueda ser una figuración femenina sigue siendo hipotético".

El tema, sin embargo, divide al padre y al hijo, y, lamentablemente, el público no tendrá acceso a estas nuevas imágenes, dada la ubicación de la cueva donde se encuentran. Pero Frédéric Plassard ya está pensando en exhibirlas en fotografías a la entrada de la cueva.

El descubrimiento confirma, en todo caso, que "Francia es una tierra de tiempos prehistóricos fértil en vocaciones y fuente constante de inspiración", afirma el historiador Eric Pincas, quien publica, en este otoño, un excelente trabajo titulado La Préhistoire: vérités et légendes (Prehistoria: verdades y leyendas), en Ediciones Perrin (derecha).

Fuentes: lepoint.fr | francebleu.fr | 28 de agosto de 2020

Los neandertales innovaron sus herramientas ante el cambio climático experimentado antes de su extinción

Varios 'Keilmesser' y un cuchillo con respaldo simple (arriba a la derecha) del período neandertal de hace 60.000 a 44.000 años, hallados en la cueva Sesselfelsgrotte, cerca de Kelheim, Baviera, Alemania (complejo G, excavaciones del Prof. Freund, FAU. Crédito: D. Delpiano, UNIFE

El cambio climático que se produjo poco antes de la desaparición de los neandertales tardíos de Europa provocó un cambio complejo en su existencia que le llevó a desarrollar herramientas más sofisticadas. Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Friedrich-Alexander Universitat (FAU), en Alemania, y de la Università degli Studi die Ferrara (UNIFE), en Italia, a partir de los hallazgos obtenidos en la cueva denominada Sesselfelsgrotte, en la Baja Baviera. Los arqueólogos han publicado el resultado de su investigación en la revista PLOS ONE.

Señalización de la cueva de Sesselfelsgrotte en el distrito de Kelheim, Baja Baviera, Alemania.

Los neandertales vivieron entre hace aproximadamente 400.000 y 40.000 años en grandes áreas de Europa y Oriente Medio, llegando incluso hasta los límites exteriores de Siberia. Produjeron herramientas utilizando madera y material de roca similar al vidrio, que a veces también combinaban, por ejemplo, para hacer una lanza con una punta afilada y dura de piedra.
Desde hace aproximadamente 100.000 años, su herramienta universal de corte y raspado era una especie de cuchillo de piedra (bifaz), cuyo mango consistía en un borde romo en la propia herramienta. Estos 'Keilmesser' (cuchillos de piedra con respaldo y forma bifacial asimétrica) estaban disponibles en varias formas, lo que llevó a los investigadores a preguntarse por qué los neandertales crearon tal variedad de los mismos ¿Usaron diferentes bifaces para diferentes tareas o éstos provienían de diferentes subgrupos de neandertales? Esta era la cuestión que esperaba dilucidar el proyecto de investigación internacional que se llevó a cabo.

Los 'Keilmesser' (bifaces) son la respuesta


«Los 'Keilmesser' son una reacción al estilo de vida de gran movilidad que los neandertales se vieron abocados a realizar durante la primera mitad de la última Edad de Hielo. Dado que era posible afilarlos de nuevo cuando se hacía necesario se podían utilizar durante mucho más tiempo, casi como una navaja suiza en la actualidad", dice el profesor Dr. Thorsten Uthmeier (izquierda), del Instituto de Prehistoria e Historia Temprana de la FAU.

"Sin embargo, la gente a menudo olvida que esta especie de cuchillos trabajados de modo bifacial no eran las únicas herramientas que tenían los neandertales. Los bifaces con respaldo del período neandertal son sorprendentemente variados", agrega su colega italiano, el Dr. Davide Delpiano (derecha) de la Sezione di Scienze Preistoriche e Antropologiche en UNIFE. "Nuestra investigación ha utilizado las posibilidades que ofrece el análisis digital de modelos en 3D para descubrir similitudes y diferencias entre los distintos tipos de bifaces utilizando métodos estadísticos".

Excavación en una cueva

Uthmeier y Delpiano investigaron artefactos de uno de los yacimientos neandertales más importantes de Europa Central, la Sesselfelsgrotte, en la Baja Baviera. Durante las excavaciones en la cueva, realizadas por el Instituto de Prehistoria e Historia Temprana de la FAU, se han encontrado más de 100.000 artefactos e innumerables restos de caza dejados por los neandertales, así como evidencias de un entierro neandertal.


Vista de la Sesselfelsgrotte hoy en día. El yacimiento se ha asegurado cuidadosamente con revestimiento durante los últimos años para garantizar que las futuras generaciones de investigadores puedan estudiar las capas que se originaron entre hace 115.000 y 11.000 años. Imagen: Thorsten Uthmeier.

Los investigadores han analizado las herramientas-cuchillos-bifaciales más importantes mediante escaneos en 3D con la colaboración del Dr. Marc Stamminger y el Dr. Frank Bauer, de la Cátedra de Computación Visual en el Departamento de Ciencias de la Computación de la FAU. Dichas imágenes permiten registrar la forma y las propiedades de cada herramienta con extrema precisión.
"El repertorio técnico utilizado para crear un 'Keilmesser' no solo es una prueba directa de las habilidades de planificación avanzada de nuestros parientes extintos, sino también una reacción estratégica a las restricciones impuestas por las condiciones naturales adversas", dice Uthmeier.

Otro clima, otras herramientas. Análisis digital de la sección transversal y el ángulo del filo utilizando un modelo 3D de un cuchillo Keilmesser con respaldo hallado en la cueva Sesselfelsgrotte (complejo G, excavaciones del Prof. Freund, FAU; foto: D. Delpiano, UNIFE)

Lo que Uthmeier llama "condiciones naturales adversas" son los cambios climáticos ocurridos después del final del último interglacial, Riss-Würm, hace más de 100.000 años. Las fases frías, particularmente severas en el norte de Europa durante el siguiente período glacial denominado Weichseliense, comenzaron hace más de 60.000 años y llevaron a una escasez de los recursos naturales. Para sobrevivir, los neandertales tuvieron que volverse más móviles que antes y ajustar, en consecuencia, sus herramientas.

Los neandertales probablemente replicaron la funcionalidad de los cuchillos con respaldo unifacial, los cuales solo tienen forma en un solo lado, y los usaron como punto de partida para desarrollarlos con forma bifacial, es decir, en ambos lados. "Esto está reflejado, en particular, por las similitudes en el filo, que consiste, en ambos casos, en un fondo plano y una parte superior convexa, la cual era predominantemente adecuada para cortar a lo largo, lo que significa que es bastante correcto referirse a esta herramienta como un cuchillo", explica Davide Delpiano.

Se muestran las tres principales asimetrías de un Keilmesser: base / punta trasera / borde cortante y, vista en sección transversal a la derecha, con superficies planas / convexas.

Ambos tipos de cuchillos, la versión anterior más simple y la versión nueva y significativamente más compleja, obviamente tienen la misma función. Sin embargo, la diferencia más importante entre las dos herramientas investigadas es la vida útil más larga de las herramientas bi-faciales. Por lo tanto, el 'Keilmesser' representa un concepto de alta tecnología para una herramienta multifuncional de larga duración que podía usarse sin ningún accesorio adicional, tal como un mango de madera.

"Los estudios de otros grupos de investigación parecen apoyar nuestra interpretación", dice Uthmeier. "A diferencia de lo que han afirmado algunos arqueólogos, la desaparición de los neandertales no puede haber sido el resultado de una falta de innovación o de pensamiento metódico", concluye.

Fuente: Universidad Friedrich-Alexander | 27 de agosto de 2020