Descubren en Italia nuevos restos neandertales que datan de hace 300.000 años

Unas excavaciones realizadas por la Universidad de Ferrara (UNIFE) en la gruta de Ciota Ciara (en la localidad de Borgosesia, región del Piamomte, en el norte de Italia) han proporcionado restos pertenecientes al hombre de Neandertal que se remontan a unos 300.000 años.
Según el comunicado de prensa, dos dientes, un canino y un molar inferior, descubiertos en los mismos niveles estratigráficos donde se habían encontrado otros restos neandertales en 2019, un hueso occipital y un segundo incisivo inferior, probablemente pertenecientes a un individuo adulto de edad joven, fueron hallados durante la campaña de excavación de este año.

Hueso occipital (cara externa e interna) y dos dientes (en dos planos distintos) de un Homo neanderthalensis hallados en la gruta de Ciota Ciara.


"Estos nuevos restos representan algunos de los hallazgos más antiguos del 'Homo neanderthalensis' y hacen de la cueva Ciota Ciara un sitio increíble que es fundamental para la reconstrucción de la población prehistórica del noroeste de Italia", dice la profesora Marta Arzarello (izquierda), de la Sección de Prehistoria y Ciencias Antropológicas de la UNIFE.

“Los restos que hemos encontrado, especialmente el hueso occipital, son realmente fundamentales para definir la historia evolutiva del ser humano en Europa”, añade Arzarello. "En este hueso hay algunas estructuras que definen la especie neandertal: el famoso moño o toro occipital (una protuberancia o proyección prominente del hueso occipital en la parte posterior del cráneo) y la fosa suprainíaca (una depresión elíptica o una abolladura debajo de la anterior). Estas dos características comienzan a aparecer esporádicamente ya en el antepasado del hombre de Neandertal, el 'Homo heidelbergensis', pero posteriormente se vuelven muy definidas y marcadas en ellos”.


Ilustración del zona occipital de un cráneo neandertal.

“Aunque en el ejemplar encontrado en la cueva notamos la presencia de un abultamiento occipital, este está poco desarrollado y mucho menos marcado que el que presentan los individuos neandertales posteriores”, dice Julie Marie Arnaud (izquierda), paleoantropóloga de la sección de Ciencias Prehistóricas y Antropológicas (UNIFE). "Por tanto, es probable que dicha característica ósea occipital pertenezca a una forma arcaica de la especie neandertal o incluso provenga del 'Homo heidelbergensis'. Son teorías que serán verificadas a través del estudio interdisciplinario que realizaremos en los próximos meses”.

La investigación de la UNIFE, gracias también a la colaboración de institutos de investigación italianos e internacionales, ha permitido reconstruir el modo de vida de los neandertales que frecuentaban las cuevas del Monte Fenera durante las primeras fases del Paleolítico Medio, un período que se extiende desde hace 300.000 años hasta hace unos 35.000 años, un amplio lapso temporal durante el cual dos especies humanas estuvieron presentes en Europa: el Homo heidelbergensis y el Homo neanderthalensis.


Trabajos de excavación en la gruta de Ciota Ciara.

“Los datos que se han obtenido confirman que la cueva fue utilizada en una primera fase solo como refugio durante la caza y posteriormente para ocupaciones más largas, pero de carácter estacional, y luego terminó con una última ocupación de corta duración. Se ha constatado que los neandertales explotaban la materia pétrea local para producir herramientas y cazar las especies presentes en la zona, tales como ciervos, jabalíes, rebecos y rinocerontes. En algunos casos recogían materias primas de mejor calidad más alejadas de la cueva y traían herramientas prefabricadas a la misma donde las terminaban", continúa Arzarello.

"El análisis de los dientes de los micromamíferos (pequeños roedores), permitió establecer que el clima era templado, con aumento de la aridez y menores temperaturas en los niveles inferiores. También se han encontrado restos de otros carnívoros, como la pantera, el león, el lince, el lobo, el tejón y la marta, los cuales probablemente ocupaban la cueva durante los períodos en que el hombre de Neandertal no estaba presente en la cueva", concluye la profesora Arzarello.

Fuentes: unife.it | archaeologynewsnetwork.blogspot.com | facebook.com/CiotaCiara | 12 de agosto de 2020

Descubren que la tolerancia a la lactosa pudo tener ventajas evolutivas

Cráneo de la Edad del Bronce desenterrado en el valle de Tollense, Alemania. Crédito: Stefan Sauer / Proyecto Tollense Valley

La capacidad humana para digerir la lactosa después de la infancia se extendió por Europa Central en solo unos pocos miles de años. Una transformación extremadamente rápida en comparación con la mayoría de los cambios evolutivos observados en los humanos. Ésta es la conclusión a la que ha llegado un equipo internacional de investigadores liderado por la Universidad Johannes Gutenberg, en Mainz (JGU). Los investigadores analizaron material genético procedente de los huesos de diversos individuos que habían caído en un conflicto armado alrededor del año 1200 a.C., a orillas del río Tollense, en el actual estado alemán de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, y han informado de sus hallazgos en la revista Current Biology.

Los arqueólogos han estado buscando sistemáticamente una sección a lo largo del río Tollense durante más de 10 años. Crédito: Stefan Sauer / Proyecto Tollense Valley.

El conflicto en el valle del Tollense se considera actualmente la batalla más antigua conocida de Europa. En la década de 1990 se descubrieron allí cientos de restos humanos. Desde hace más de diez años, los arqueólogos han excavado sistemáticamente una sección de un kilómetro a lo largo del río. Hasta el momento, se han descubierto los huesos de más de cien individuos, muchos de ellos con evidentes signos de haber participado en un combate violento. Muchos de los huesos contienen puntas de flecha, mientras que algunos cráneos parecen haber sido aplastados por objetos contundentes. Se estima que varios miles de hombres estuvieron involucrados en el conflicto, algunos de los cuales incluso podrían haber sido jinetes. De todos ellos, murió casi una cuarta parte.

Un arqueólogo descubre una mandíbula en el río Tollense. Ronald Borgwardt / Tollense Valley Project

TOLERANCIA A LA LACTOSA, UNA RARA CARACTERÍSTICA

Los investigadores han descubierto que solo alrededor de uno de cada ocho de los guerreros caídos en este combate eran portadores de una variante genética que les permitía descomponer la lactosa de la leche.
"De la población actual que vive en esta misma área, alrededor del 90 por ciento tiene esta persistencia de lactasa (una enzima producida en el intestino delgado, cuya única función es facilitar la digestión de la lactosa). Ésta es una gran diferencia si se considera que no puede haber más de 120 generaciones humanas entre entonces y hoy", ha explicado el genetista Joachim Burger (izquierda), profesor de la JGU y autor principal del estudio.

Aparte de la persistencia de la lactasa y algunas otras variantes genéticas, los genomas que presentan los huesos de los guerreros caídos en la batalla del río Tollense son similares a los de los habitantes actuales del norte de Alemania y la región del mar Báltico. Según el biólogo Daniel Wegmann (derecha), de la Universidad de Friburgo, en Suiza, que también ha participado en el estudio, "la única forma de explicar esta diferencia entre estas personas de la Edad del Bronce y las de hoy es una selección natural muy fuerte. Llegamos a la conclusión de que durante los últimos 3.000 años, los individuos con persistencia de la lactasa tuvieron más hijos o, alternativamente, esos niños tuvieron mejores posibilidades de supervivencia que aquellos sin este rasgo". Los investigadores calculan una ventaja selectiva notable:

"En cada generación, los individuos persistentes en lactasa tienen un seis por ciento más de probabilidades de sobrevivir hasta la edad reproductiva que los individuos no persistentes en lactasa", afirma el profesor Joachim Burger.

Vista de los cuerpos de más de cien individuos caídos en la batalla de Tollense. Stefan Sauer / Tollense Valley Project.

¿VENTAJA EVOLUTIVA?

En 2007, Burger y su equipo concluyeron que casi ninguno de los primeros agricultores sedentarios de Europa tenía persistencia de la lactasa. "Es asombroso que en el momento de la batalla del Tollense, más de 4.000 años después de la introducción de la agricultura en Europa (que en parte habría implicado el consumo de productos lácteos de los primeros bovinos, cabras y ovejas domesticados), la persistencia de la lactasa en los adultos todavía fuera tan rara", comenta Burger.

Sin embargo, todavía no hay una respuesta definitiva a la pregunta de por qué la capacidad de digerir el azúcar de la leche después de la infancia pudo proporcionar una ventaja evolutiva tan grande. "Dado que la leche es una bebida muy energética y relativamente no contaminada, su ingestión puede haber brindado mayores posibilidades de supervivencia durante períodos de escasez de alimentos o cuando el suministro de agua potable estaba contaminado. En particular durante la primera infancia, en los años inmediatamente posteriores al destete, este factor a menudo puede haber sido decisivo entre las poblaciones prehistóricas", concluye Burger.



Los resultados del ADN también anulan la teoría, propuesta por primera vez en 2015, de que el gen para la persistencia de la lactasa fue importado a Europa occidental alrededor del 5000 a. C. por nómadas pastores de vacas de las estepas de la actual Ucrania y Rusia, el pueblo Yamna.

Los resultados dejan a los científicos más perplejos que nunca sobre cuándo y por qué los europeos comenzaron a beber leche. "La deriva genética natural no puede explicarlo, y tampoco hay evidencia de que haya sido un cambio de población", dice Christina Warinner (izquierda), genetista de la Universidad de Harvard y del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana que no participó en el estudio. "Es casi vergonzoso que este sea el ejemplo más sólido de selección que tenemos y realmente no podemos explicarlo".

El estudio, que ha sido financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania (BMBF) y por la Fundación de Investigación Alemana (DFG), también involucró el análisis del material genético en los huesos de individuos de la Edad del Bronce encontrados en el Este y Sudeste de Europa para realizar una comparativa con los descubiertos en el Tollense. Los científicos descubrieron que aquellos también mostraban bajas frecuencias de persistencia de lactasa. Incluso en huesos de individuos procedentes de las estepas de Europa del Este, donde estudios previos habían sospechado que podría haberse originado la persistencia de la lactasa en adultos, el rasgo estaba completamente ausente.


Fuentes: nationalgeographic.com.es | scitechdaily.com | sciencemag.org | razon.com.mx | 8 de septiembre de 2020

El ADN mitocondrial de un neandertal de hace 80.000 años revela afinidades culturales y genéticas entre Polonia y el norte del Cáucaso

Modelo digital 3D del molar S5000 hallado en la cueva de Stajnia (Polonia). Crédito: Stefano Benazzi

Hace alrededor de 100.000 años, durante la glaciación Würm, el clima cambió abruptamente y el medio ambiente de Europa Central y Oriental tornó de un hábitat boscoso a un hábitat abierto de estepa/taiga, lo que provocó la dispersión del mamut lanudo, el rinoceronte lanudo y otras especies del Ártico adaptadas al frío.

Los neandertales que vivían en estos territorios sufrieron severas contracciones demográficas debido a las nuevas condiciones ecológicas y solo regresaron a aquellas áreas que estaban por encima de los 48° de latitud norte durante las mejoras climáticas. Sin embargo, a pesar del asentamiento discontinuo, las herramientas de piedra bifaciales específicas persistieron en Europa central y oriental desde el comienzo de este cambio ecológico hasta la desaparición de los neandertales. Esta tradición cultural se llama Micoquiense y se extiendía por el entorno helado entre el este de Francia, Polonia y el Cáucaso.

Los análisis genéticos anteriores muestran que dos importantes eventos de rotación demográfica en la historia neandertal están asociados con la tradición cultural Micoquiense. Hace unos 90.000 años, los neandertales de Europa occidental reemplazaron a la población local de neandertales de Altai, en Asia Central. Y, sucesivamente, hace al menos unos 45.000 años, los neandertales de Europa occidental sustituyeron a los grupos locales en el Cáucaso.


Vista aérea de la cueva de Stajnia. Crédito: Marcin Zarski.

El artículo publicado en Scientific Reports y dirigido por investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania, la Universidad de Wroclaw, el Instituto de Sistemática y Evolución de los Animales de la Academia Polaca de Ciencias y la Universidad de Bolonia, informa sobre el genoma mitocondrial más antiguo de un neandertal encontrado en Europa Central y Oriental. La edad molecular, de unos 80.000 años, coloca a un diente hallado en 2007 en la cueva de Stajnia (Polonia) en este importante período de la historia de los neandertales, cuando el medio ambiente se caracterizó por una estacionalidad extrema y algunos grupos se dispersaron hacia el este, hasta Asia central.
"Polonia, ubicada en el cruce entre las llanuras de Europa occidental y los Urales, es una región clave para comprender estas migraciones y para resolver preguntas sobre la adaptabilidad y biología de los neandertales en el hábitat periglacial. El molar S5000 de Stajnia es realmente un hallazgo excepcional que arroja luz sobre el debate acerca de la amplia distribución de los artefactos micoquienses", dice Andrea Picin (izquierda), autor principal del estudio e investigador postdoctoral en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig.

Análisis genético

Los restos neandertales asociados con la tradición cultural micoquiense son muy pocos y la información genética solo se ha extraído de muestras obtenidas en Alemania, el norte del Cáucaso y Altai, en Asia central.

"Éramos conscientes de la importancia geográfica de este diente para agregar más puntos cronológicos en el mapa de distribución de la información genética de los neandertales", dice Mateja Hajdinjak (derecha), coautora del artículo e investigadora postdoctoral en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. "Descubrimos que el genoma mitocondrial del diente S5000 de Stajnia era el más cercano al de un neandertal del Cáucaso, Mezmaiskaya 1. Luego, hemos empleado el reloj genético molecular para determinar su antigüedad aproximada. Aunque el enfoque del acortamiento de ramas moleculares viene con un amplio rango de error, cruzar la información con el registro arqueológico nos ha permitido ubicar el fósil al comienzo de la última glaciación".

El diente, como se ha dicho, fue descubierto en 2007 durante un trabajo de campo dirigido por Mikolaj Urbanowski -(izquierda) también coautor del artículo de investigación- dentro de un conjunto de huesos de animales y algunas herramientas de piedra. La abertura de la cueva de Stajnia probablemente era demasiado estrecha para un asentamiento prolongado, y las ocupaciones de los neandertales fueron de corto plazo. El enclave podría haber sido un lugar logístico de asentamiento durante las incursiones realizadas en las tierras altas de Cracovia-Czestochowa.

"Nos hemos emocionado cuando el análisis genético reveló que el diente tenía al menos unos 80.000 años. Los fósiles de esta antigüedad son muy difíciles de encontrar y, en general, el ADN no está bien conservado", dicen Wioletta Nowaczewska (izquierda), de la Universidad de Wroclaw, y Adam Nadachowski (derecha), del Instituto de Sistemática y Evolución de los Animales de la Academia Polaca de Ciencias, ambos coautores del artículo. "Al principio pensamos que el diente era más joven ya que se encontraba en una capa superior. Sabíamos que la cueva de Stajnia es un sitio complejo y que la posdeposición perturbada por heladas podía mezclar artefactos entre capas. Estamos gratamente sorprendidos por el resultado".
Respecto a las características paleoantropológicas, Stefano Benazzi (izquierda), de la Universidad de Bolonia, e igualmente coautor del artículo, agrega: "La morfología del diente es típica de un neandertal, lo que también ha sido confirmado por el análisis genético. Y la condición desgastada de la corona dental sugiere que pertenecía a un adulto".

Neandertales en ambientes periglaciales

Los arqueólogos han estado desconcertados durante mucho tiempo por la resistencia de los neandertales en estas regiones, así como por la persistencia de las herramientas de piedra micoquienses durante más de 50.000 años en una zona espacial tan enorme. Más allá de las cuestiones tafonómicas, el conjunto lítico de Stajnia muestra un elenco de características que son comunes a varios yacimientos clave en Alemania, Crimea, el norte del Cáucaso y Altai (Asia Central).


Herramientas de piedra del Paleolítico Medio halladas en la cueva de Stajnia: 1-3 Herramientas bifaciales; 4 Preforma de una herramienta bifacial; 5-8 Lascas Levallois. Crédito: Andrea Picin.

Estas similitudes son probablemente el resultado de la creciente movilidad de los grupos neandertales que se desplazaban con frecuencia por las llanuras del norte y este de Europa en busca de animales migratorios adaptados al frío. Los ríos Prut y Dniéster muy posiblemente se utilizaron como los principales corredores de dispersión desde Europa Central hasta el Cáucaso. Pasillos similares también podrían haber sido utilizados hace unos 45.000 años, cuando otros neandertales occidentales que portaban herramientas de piedra micoquienses reemplazaron a poblaciones locales de la cueva Mezmaiskaya, en el Cáucaso.


Al resumir las implicaciones más amplias de este estudio, Sahra Talamo, de la Universidad de Bolonia, dice: "El enfoque multidisciplinario es siempre la mejor manera de contextualizar un enclave arqueológico desafiante, como ha sido evidente en esta investigación. El resultado del neandertal de Stajnia es un gran ejemplo que muestra cómo el reloj molecular es increíblemente eficaz para proporcionar dataciones superiores a 55.000 años antes del presente".

Fuente: Instituto Max Planck | 8 de septiembre de 2020

Identifican los valores matemáticos de los signos fraccionarios en la antigua escritura Lineal A de la isla de Creta

A la izquierda, signos de fracciones en Lineal A y su transcripción estándar; a la derecha, una de las tablillas analizadas: la tablilla de arcilla lineal A HT 104 (Cortesía del Museo Arqueológico de Heraklion y del Ministerio de Cultura y Deporte de Grecia, Fondo de Recursos Arqueológicos).

Un estudio reciente de un equipo de la Universidad de Bolonia publicado en Journal of Archaeological Science, ha arrojado nueva luz sobre el sistema minoico de fracciones, uno de los enigmas más destacados de la antigua escritura de números.
Hace unos 3.500 años, la civilización minoica de la isla de Creta desarrolló un sistema de escritura compuesto de signos silábicos, llamado Lineal A (o Linear A, en inglés), que a veces utilizaban para inscribir ofrendas en los santuarios y adornar sus joyas, pero principalmente ayudaba a la administración de sus centros palaciegos.

Un ejemplo, uno de los muy pocos, de la escritura minoica lineal A, que se encuentra en Creta, Grecia (Zde / CC BY-SA 4.0 )

Hoy en día, esta escritura permanece en gran parte sin descifrar e incluye un complejo sistema de notación numérica con signos que indicaban no sólo números enteros, sino también fracciones (como 1/2, 1/4, 1/8, etc.). Mientras que los números enteros fueron descifrados hace décadas, los estudiosos han estado debatiendo sobre los valores matemáticos exactos de los signos fraccionarios.

Según la investigadora principal Silvia Ferrara (izquierda), profesora del Departamento de Filología Clásica y Estudios Italianos de la Universidad de Bolonia, "nos propusimos resolver el problema a través de un método que combinaba diferentes líneas de investigación, muy pocas veces unidas entre sí, y un análisis paleográfico detallado de los signos y métodos de cálculo. De esta manera nos dimos cuenta de que podíamos acceder a la información desde una nueva perspectiva".

Los miembros del proyecto del Consejo Europeo de Investigación INSCRIBE (Invención de los signos y sus comienzos), Michele Corazza, Barbara Montecchi, Miguel Valério y Fabio Tamburini, dirigidos por la Dra. Ferrara, aplicaron un método que combina el análisis de las formas de los signos y su uso en las inscripciones junto con estrategias estadísticas, computacionales y tipológicas para asignar valores matemáticos a los signos del Lineal A para las fracciones.

El equipo estudió primero las reglas que los signos seguían en las tablillas de arcilla y otros documentos contables. Dos problemas habían complicado hasta ahora el desciframiento de las fracciones del Lineal A. Primero, todos los documentos que contenían sumas de valores fraccionarios con un total registrado estaban dañados o eran difíciles de interpretar, y segundo, contradecían los usos de ciertos signos, que sugieren que el sistema cambió con el tiempo. Así pues, la premisa inicial tenía que basarse en documentos concentrados en un período específico (ca. 1600-1450 a.C.), cuando el sistema numérico se utilizaba de manera coherente en toda Creta.

Detalle de la tablilla analizada lineal A HT 104 / foto Elsevier

Para investigar los posibles valores de cada signo fraccionario, el equipo excluyó los resultados imposibles con la ayuda de métodos computacionales. Luego todas las soluciones posibles –casi cuatro millones– se redujeron también comparando fracciones que son comunes en la historia del mundo (por ejemplo, datos tipológicos) y utilizando pruebas estadísticas. Finalmente, el equipo aplicó otras estrategias que consideraban la integridad y coherencia de las fracciones como un sistema y de esta manera se identificaron los mejores valores, con las menores redundancias. El resultado, en este caso, fue un sistema cuya fracción más baja es 1/60 y que muestra la capacidad de representar la mayoría de los valores del tipo n/60.

Este sistema de valores sugerido por el equipo de Bolonia ha tenido otras implicaciones importantes.
“Los resultados a los que hemos llegado muestran cómo la escritura Lineal B de los micénicos reutilizaba algunas fracciones de Lineal A para expresar unidades de medida particulares”, confirma Silvia Ferrara. “Por ejemplo, el signo que en Lineal A indica 1/10 fue adaptado en Lineal B como unidad de medida para productos secos que correspondía a 1/10 de una medida mayor. Esto muestra una continuidad histórica entre las dos culturas en el uso de los sistemas de escritura, desde las fracciones hasta las unidades de medida”.


Primer plano recortado de una tablilla Lineal A hallada en el palacio minoico de Zakros. (Olaf Tauch / CC BY 3.0 )

Esta investigación tiene como objetivo mostrar que los métodos tradicionales y los modelos computacionales, cuando se utilizan en sinergia, pueden ayudarnos a hacer progresos notables en la explicación de algunas cuestiones no resueltas vinculadas a las escrituras antiguas que aún no han sido descifradas.

Fuentes: labrujulaverde.com| bologna2000.com | eurekaalert.org | 9 de septiembre de 2020

Dos expertos arqueólogos cuestionan la antigüedad del famoso disco celeste de Nebra

Estado del disco celeste de Nebra antes de su traslado al 'Landesmuseum Halle an der Saale'. Crédito: Hildegard Burri-Bayer. Dos arqueólogos proponen que su antigüedad corresponde con la Edad del Hierro y no con la Edad del Bronce.

Hasta ahora, se consideraba que el disco celeste de Nebra pertenecía a la Edad del Bronce (hace 3.600 años) y, por lo tanto, era la representación más antigua de la bóveda celeste. Pero los arqueólogos de la Universidad Goethe de Frankfurt y la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich han vuelto a analizar diversos datos sobre la reconstrucción del sitio de su descubrimiento y las circunstancias del mismo. Sus hallazgos han dado como resultado que dicho disco celeste debe considerarse como perteneciente a la Edad del Hierro, por lo que es unos 1.000 años más reciente de lo que se suponía anteriormente. Esto hace que todas las interpretaciones astronómicas previas que se han hecho sobre él sean obsoletas.

El disco de Nebra es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de Alemania y fue incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Fue descubierto en el monte Mittelberg, cerca de Nebra (estado federado de Sajonia-Anhalt, Alemania), en una excavación ilegal realizada en 1999, junto con espadas, hachas y brazaletes de la Edad del Bronce, según sus extractores. Este contexto de su descubrimiento fue importante para poder datarlo con cierta solvencia, ya que el disco en sí no se podía ser datar científica ni arqueológicamente en comparación con otros objetos. Por lo tanto, tras muchos años de investigaciones varios grupos de expertos intentaron verificar tanto la atribución del supuesto sitio de su descubrimiento como a los orígenes comunes de los objetos asociados al disco, e independientemente de la vaga información proporcionada por los saqueadores.

Rupert Gebhard (izquierda), director de la Colección Arqueológica Estatal (Archäologischen Staatssammlung) de Múnich, y el profesor de Prehistoria e Historia temprana de Europa, en la Universidad Goethe de Frankfurt, Rüdiger Krause (derecha), han analizado ahora en profundidad las circunstancias del hallazgo y los resultados de la investigación previa sobre el disco celeste de Nebra.
Su conclusión es que el lugar que se ha considerado hasta hoy como de su descubrimiento, y que fue investigado en excavaciones posteriores, es muy probable que no sea el que dijeron los saqueadores. Además, no hay pruebas convincentes de que las espadas, hachas y brazaletes de la Edad del Bronce formen un conjunto con un orígen común. Por esta razón, se debe asumir que tales objetos no constituyen un depósito típico de la Edad del Bronce, y, en consecuencia, el disco no haya sido encontrado junto con dichos objetos en su estado original en el lugar de excavación referido.


Foto: Estado de las espadas, hachas y brazaletes atribuidas a la Edad del Bronce y supuestamente encontradas junto con el disco celeste de Nebra, tal cual fueron entregadas al Landesmuseum Halle. La correspondencia de la foto con los objetos originales fue realizada ante notario el 25/01/2002. Foto: Hildegard Burri-Bayer.

Según los arqueólogos, esto significa que el disco debe investigarse y evaluarse como un hallazgo individual. Cultural y estilísticamente, el disco celeste no puede encajar en el mundo de motivos de la Edad del Bronce de principios del segundo milenio a. C. Por el contrario, se pueden encontrar referencias más claras al mundo de motivos de la Edad de Hierro del primer milenio a. C.


El disco celeste de Nebra viajará a Londres en 2021 para ser exhibido en una exposición en el British Museum.

Para Gebhard y Krause, dada la situación de datos divergentes y dada la nueva evaluación, todas las conclusiones histórico-culturales anteriores, a veces de gran alcance, deben discutirse de nuevo y con una mente abierta, y, por tanto, el disco debe interpretarse y evaluarse en un contexto diferente al anterior. La base para ello debe ser la presentación de todos los datos y hechos inéditos.

Reacciones del arqueólogo estatal de Sajonia-Anhalt, Harald Meller

El arqueólogo estatal de Sajonia-Anhalt, Harald Meller (izquierda), dijo a MDR AKTUELL: "Estoy tratando científicamente con el Sr. Gebhard. Como arqueólogo, todo lo que puedo decirles es que es fácilmente refutable".
Los expertos ya habían analizado las adherencias encontradas en los objetos y confirmado "que el disco, las espadas y la ubicación van de la mano después del examen de estas adherencias. Y no entiendo cómo se le ocurre al Sr. Gebhard hacer estas declaraciones y otras cosas", dijo Meller.

El científico de Munich, Rupert Gebhard, no solo duda de la antigüedad y ubicación del disco celeste, sino que acusa a Harald Meller de no haber presentado ninguna publicación científica hasta el momento.

Meller respondió a MDR AKTUELL en una entrevista: "Hemos presentado extensos informes en congresos con cientos de páginas, hemos publicado artículos enormes. El disco celeste está ampliamente publicado en numerosos catálogos y científicamente analizado. Esto es simplemente una acusación absurda. Lo que vamos a hacer es realizar una publicación final global, pero dado que los datos relevantes están todos presentes, es simplemente una declaración que es difícil de entender".

Fuentes: phys.org | Universidad Goethe de Frankfurt | medr.de | 3 de septiembre de 2020

Descubren en Egipto decenas de sarcófagos intactos de hace 2.500 años

Varios de los sarcófagos hallados en la necrópolis de Saqqara. Ministerio de Antigüedades de Egipto.


Egipto se frota las manos ante un nuevo descubrimiento, que puede ser uno de los más importantes de las últimas fechas. El Ministerio de Turismo y Antigüedades ha revelado a través de un comunicado el hallazgo de un pozo funerario situado a once metros de profundidad en el complejo arqueológico de Saqqara, a una hora al sur de El Cairo y donde recientemente se ha documentado la primera funeraria completamente intacta y el primer enterramiento de una momia con seis vasos canopos.

Según la breve nota emitida por las autoridades egipcias, hasta el momento se han identificado -de modo oficial- un total de trece sarcófagos de madera situados unos encima de los otros y que conservan parte de su policromía original. Las primeras investigaciones aseguran que tienen unos 2.500 años de antigüedad y que están completamente intactos. Por el momento se desconoce la identidad y el rango de las personas allí enterradas.

El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Mostafa Waziri, ha publicado también un vídeo en Facebook en el que se le ve que baja a través de un pozo de aproximadamente 11 metros de largo.

No obstante, estos resultados son solo el principio de lo que puede ser un descubrimiento mucho mayor. Los trece ataúdes espectaculares han salido de uno de los nichos del pozo funerario y el Ministerio de Antigüedades ya ha deslizado que hay más cámaras y que próximamente se anunciarán nuevos hallazgos. "Es un descubrimiento muy emocionante. Creo que es solo el principio", ha señalado el ministro Khaled El-Enany. Además, como acostumbra últimamente, se emitirá una película documental sobre la misión arqueológica.

El examen inicial indicó que los ataúdes están completamente sellados y no se han abierto en más de 2.500 años. Se encontraron huecos poco profundos a ambos lados del pozo, uno de los cuales se ha abierto. En su interior se encontraba una cantidad significativa de artefactos y ataúdes de madera.

Algunos medios locales, citando fuentes oficiales, señalan que el cómputo de sarcófagos de madera y de oro identificados asciende hasta el medio centenar, una cifra que podría doblarse a medida que avanzan las excavaciones.

Una de las pequeña figuras, 'shabti', halladas.

Además de los enterramientos humanos se han documentado otros de animales, un grupo de shabti —pequeñas figuras que se depositaban en las tumbas y que servían a los muertos en el viaje al más allá— y estatuas de los dioses Isis, Horus y Neftis, además de máscaras y vasos canopos correspondientes al Imperio Antiguo.


La pintura de color en los ataúdes aún es visible. Ministerio de Turismo y Antigüedades.

También, según ha informado el Ministerio de Turismo y Antigüedades, se trataría del descubrimiento que arroja un mayor número de ataúdes desde el hallazgo de la necrópolis de Al-Asasif, en Luxor, con enterramientos de altos funcionarios de las dinastías XVIII, XXV y XVI. El yacimiento de Saqqara ha brindado en las últimas fechas otros sobresalientes vestigios del Antiguo Egipto, como la necrópolis de animales, con el mayor escarabajo del mundo, o la tumba bien preservada del sacerdote Wahtye, de la Dinastía V. Puede que lo mejor esté todavía por llegar.


Fuente: elespañol.es | 8 de septiembre de 2020