Rebajan cuatro metros una montaña para sacar a la luz un palacio íbero de 2.400 años (Cabra, Córdoba)

Excavaciones en el Cerro de la Merced con la cubierta recién instalada.

El Ayuntamiento de Cabra (Córdoba) lleva ocho años invirtiendo en el yacimiento arqueológico del Cerro de la Merced para poner en valor y hacer visitable un palacio íbero de hace 2.400 años, lo que ha implicado rebajar su cota cuatro metros desde su altura original.

Para Fernando Quesada (izquierda), catedrático de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, responsable de la excavación y de la musealización del yacimiento, el empeño ha sido justo al revés de la de aquel pueblo galés que describe la película ‘El inglés que subió una colina pero bajó una montaña’ (Christopher Monger, 1995).

La porfía en este caso, explica a la corporación municipal egabrense en su primera visita institucional al lugar, en vez de elevar la colina los veinte pies que le faltaban en la cinta para poder ser considerada montaña, la primera montaña de Gales en la ficción basada en hechos reales, ha sido rebajar la cota para desvelar los restos de "una estructura que estaba pensada para ser vista".

Durante siglos, lo que había en ese cerro se tenía por los restos de una atalaya de la época de Aníbal, de finales del siglo III, cuando en realidad era musulmana, de entre los siglos X y XI.

El Cerro de la Cruz con casas reconstruidas y un horno para cerámica en primer término.

"De esta torre hemos retirado los escasísimos restos que había para poder explicar el palacio ibérico", dice durante la visita Quesada, que lleva desde 1985 en la Subbética cordobesa estudiando los yacimientos íberos, especialmente el significativo Cerro de la Cruz, de Almedinilla.

Precisamente su relación con él y con el también arqueólogo Antonio Moreno (derecha),director del Museo Municipal de Cabra, fue determinante para que esta joya íbera esté a un año de convertirse en un atractivo más de la ciudad egrabrense.

Moreno le insistió en que fuese a conocer esas piedras que emergían de la tierra junto a los restos de la atalaya que se veían desde la carretera que une Cabra y Priego de Córdoba.

"Empezamos a hacer topografía con las piedras que se veían y me di cuenta que de torre, nada", dice a Efe el profesor Quesada.

Las dimensiones de los sillares y la colocación de los que sobresalían en las distintas partes del cerro le indicaron a sus ojos expertos que bajo ese montículo se escondía lo que se ha verificado que "es uno de los principales referentes del mundo íbero en toda Andalucía", según el alcalde de Cabra, Fernando Priego (PP).


El Ayuntamiento compró el Cerro de la Merced en 2009, antes de conocer su verdadera dimensión arqueológica, y desde 2012 mantiene una decidida apuesta que el alcalde Priego valora en alrededor de un millón de euros en estos ocho años, en lo que se ha convertido, recalca a Efe, en "un auténtico orgullo", en "seguir avanzando en la excavación y financiando y apostando por la recuperación del patrimonio arqueológico", que ya enriquece el Museo Arqueológico de la ciudad y con el que se pretende que interactúe cuando se abra al público el yacimiento.


El antecedente del palacio íbero lo marcan los restos de una viga quemada y unas semillas de mediados del siglo IV o, principios del V antes de Cristo, que aparecieron en un cuadrado de quince metros de lado, en un edificio que tenía un gran patio enlosado con grandes lajas de piedra de un metro de longitud, y con tres habitaciones al fondo, lo que Quesada atribuye a "un posible santuario", con todas las prevenciones al uso del término 2.400 años después.


A la construcción primitiva, que el primer sol del día alumbraba por la puerta, "se le adosa en el exterior un muro ciclópeo, mientras se compartimenta el interior con muros, puertas y un gran patio, del que se eleva una segunda planta, lo que deriva en un complejo aristocrático".
"En el mismo se molía trigo y se han encontrado pesas de telar, que demuestran una actividad textil, armas, elementos de vestimentas y cerámica de distinto tipo local e importada, lo que pone de manifiesto que era un centro de poder local o comarcal".

"La construcción presenta una geometría impecable de las habitaciones que se podrá comprobar en el itinerario de la visita, medidas al centímetro, por lo que el tamaño de cada habitación es idéntico", precisa Quesada.


El edificio está sobre una plataforma horizontal que sirve de área de servicio y representación con un perímetro con estancias secundarias.

Hacia el final de la guerra de Aníbal o en las grandes sublevaciones ibéricas contra la conquista romana, el complejo es demolido y en las siguientes décadas es 'okupado', convirtiéndose en "vivienda de fortuna", y al poco tiempo abandonado, hasta que en el siglo XVII los saqueadores perforan un túnel buscando un imaginario tesoro de los moriscos cuando los Austrias deciden su expulsión, lo que se ha podido datar porque a uno de ellos se le cayó una moneda de vellón con cuatro reimpresiones que los arqueólogos han encontrado tres siglos después. EFE


Fuentes: lavanguardia.com | abc.es | 2 de agosto de 2020

Recuperadas varias piezas arqueológicas de origen tartésico-fenicio procedentes de un expolio

La Policía Nacional ha recuperado en Villamartín (Cádiz) diversas piezas arqueológicas de origen tartésico-fenicio procedentes de un expolio. Según los investigadores, parte de las piezas intervenidas --en concreto las de oro-- podrían pertenecer a una composición mayor, tal como un collar o una pulsera, cuyo origen podría datar de los años 1.200-500 a.C.

Según informa la Policía Nacional en una nota, hay una persona investigada que compartía en sus redes sociales fotografías que han acreditado la actividad expoliadora que realizaba, así como el largo periodo de tiempo que llevaba haciéndolo.

La investigación se inició a consecuencia de la monitorización que se realiza, por parte de agentes especializados, de los efectos y bienes de naturaleza arqueológica y artística que se exponen a través de diferentes plataformas digitales, algunos de ellos procedentes de yacimientos arqueológicos.

Así, gracias a estos rastreos, los agentes localizaron a una persona que, presuntamente, participaba de manera muy activa exponiendo piezas de interés arqueológico en plataformas digitales. En este sentido, los investigadores observaron que había expuesto una pieza de naturaleza arqueológica, al parecer un pendiente de oro, que podría pertenecer a una composición mayor de origen tartésico-fenicio (1.200-500 a.C.).

Una vez que los agentes identificaron al presunto autor de los hechos, comprobaron que la actividad expoliadora que había llevado a cabo no era circunstancial ni esporádica, sino que se habría estado desarrollando durante un largo periodo de tiempo.


Por un lado, ya había sido sancionado con anterioridad por hechos similares y por otro, las fotografías que solía compartir en redes sociales han puesto de manifiesto tanto la actividad como el periodo de tiempo al que se circunscribe.

Finalmente, los agentes registraron el domicilio del investigado a fin de recuperar la pieza referida así como cualquier otra que pudiera tener en su poder. Fruto de dicho registro, se intervinieron numerosos efectos, entre ellos un dírham de oro, cinco piezas de oro que podrían formar parte de un conjunto mayor, gran cantidad de monedas y objetos de diferentes dataciones y orígenes, y un busto femenino en piedra.

Asimismo, también localizaron un hacha en bronce, pesas de origen romano, una figura de un león íbero en bronce y tres detectores de metales.

Además, el investigado acompañó a los investigadores hasta el lugar donde se situaba el yacimiento en el que habría expoliado alguna de las piezas, en concreto las de oro, situándolo en una finca de labor cerca de Jerez de la Frontera.

Fuente: teleprensa.es| 31 de julio de 2020

Una profesora de la Universidad de Alicante identifica papiros con fragmentos de novelas perdidas de la Antigua Grecia

Fragmento de una novela griega en papiro.

Gracias a los trabajos arqueológicos en diferentes ciudades del antiguo Egipto, la profesora de Filología Griega de la Universidad de Alicante, María Paz López Martínez, ha identificado papiros que contienen fragmentos de novelas perdidas de la antigua Grecia. En el marco del proyecto Eroticorum graecorum fragmenta in papyris membranisve reperta (EGFPMR), financiado por el Programa LOGOS de Ayudas a la Investigación en Estudios Clásicos, de la Fundación BBVA y auspiciado por la Sociedad Española de Estudios Clásicos, la investigadora ha sacado a la luz los textos perdidos de este rico legado que ha permanecido oculto bajo las arenas del desierto y que se han conservado gracias a las especiales condiciones de temperatura y humedad de Egipto.
La novela, en cuanto que relato de ficción en prosa, fue el último género literario que nació en Grecia. Gozó de mucho éxito durante todo el imperio en sus diversas modalidades, que abarcan desde textos muy eruditos en un registro cultísimo hasta las composiciones más populares no exentas de vulgaridad.
Aunque la tradición manuscrita ha permitido conocer algunos títulos, lo cierto es que la mayor parte de las novelas se han perdido. Solo se conservan cinco obras completas: 'Quéreas y Callírroe' de Caritón de Afrodisias, de finales del siglo I o comienzos del II d.C.; 'Efesíaca' de Jenofonte de Éfeso, probablemente, posterior a Caritón de Afrodisias, primera mitad del II d.C.; 'Dafnis y Cloe' de Longo de Lesbos, de la segunda mitad del II d.C.; 'Leucipa y Clitofonte' de Aquiles Tacio, de mediados del II d.C.; 'Etiópicas' o 'Teágenes y Cariclea' de Heliodoro de Emesa, del III-IV d.C. También hay que contar con las 'Babiloníacas' de Jámblico del siglo II d. C. y otros textos similares también de ficción”, cuenta María Paz López (izquierda).
Nuevos datos

Foto: Fragmento de papiro del siglo II o III que contiene el relato de 'Quéreas y Callírroe' de Caritón de Afrodisias.

Este nuevo proyecto financiado por el Programa LOGOS permitirá editar, traducir y estudiar el corpus actualizado, así como revisar los materiales anteriores a la luz de nuevos datos y de una tecnología óptica más avanzada. En concreto, la investigadora de la Universidad de Alicante analizará alrededor de 50 fragmentos de papiros, pergaminos y ostraca -piezas de cerámica- que actualmente se conservan en bibliotecas de ciudades como El Cairo, Ginebra, Florencia, Oxford, Berlín, Milán y Michigan.

Uno de los aspectos que se abordará durante el estudio son los temas de realia, especialmente las referencias a ciertas situaciones jurídicas que se presentan en las novelas y que, de la mano del profesor de Derecho Romano de la Universidad de Valencia, Carlos Sánchez-Moreno, se compararán con las fuentes y documentos históricos, muchos de ellos conservados también en papiros. “Entre otros documentos hay ventas, impuestos, juicios, pleitos que dan fe de cómo era la sociedad de la época”, detalla López.
Foto: Fragmento de novela griega en papiro

Por otro lado, se pretende explorar la situación de las mujeres en el mundo antiguo en cuestiones como el matrimonio o la dote. “Un factor importante de estos textos es la cantidad de interesantes personajes femeninos que intervienen en la trama novelesca: reinas, brujas, magas, corsarias, esclavas o prostitutas que se arriesgan y desafían las normas establecidas”, según María Paz López.
La profesora de Filología Griega de la UA lleva más de 30 años estudiando estos fragmentos, de hecho, ya su tesis doctoral de 1993 se centró en estos papiros de novela griega. Desde entonces, han aparecido nuevos textos de un género que incluye novelas históricas, biográficas, picaresca, góticas, de ciencia ficción, eróticas…

María Paz López mantiene una estrecha colaboración desde hace años con expertos y grupos de investigación internacionales especializados en papirología y en literatura griega como A. Stramaglia, F. Reiter, J. Hämerstedt, P. Parsons, L. Del Corso, L. Graverini, A. Casanova. En España, entre otros investigadores, colabora estrechamente con la catedrática de Filología Griega de la Universidad de Murcia, Consuelo Ruiz, referente internacional en el tema de la novela griega.

Fuente: Universidad de Alicante | 3 de agosto de 2020

Identifican una versión en madera de Stonehenge en el complejo prehistórico de Perdigões (Portugal)

El complejo prehistórico de Perdigões comprende un conjunto de recintos ubicados en el municipio de Reguengos de Monsaraz, distrito de Évora, en el interior del Alentejo (sur de Portugal).


Las excavaciones arqueológicas en el complejo de Perdigões, en el distrito de Évora, han identificado "una estructura única en la prehistoria de la península ibérica", anunció este martes la empresa Era-Arqueologia, que ha estado trabajando en el sitio durante más de 20 años.

En declaraciones a la agencia Lusa, el arqueólogo responsable de las excavaciones que se llevan a cabo en terrenos pertenecientes a Esporão, António Valera (izquierda), dijo que "se trata de una construcción monumental de madera, de la cual los cimientos permanecen, con un plano circular de más de 20 metros en diámetro".

Según Valera, "esta construcción estaría compuesta por varios círculos concéntricos de empalizadas y alineaciones de grandes postes o troncos de madera que ya han sido expuestos en aproximadamente un tercio de su planta".

En la próxima campaña de excavación, en el verano de 2021, Era-Arqueología espera continuar con los trabajos comenzando por excavar otra estructura, hecha de piedra, que fue construida sobre la estructura de madera 500 o 600 años después, explica el arqueólogo al diario PUBLICO.

"Esta estructura de piedra coincide con el final de la ocupación de Perdigões, pero, por ahora, no sabemos para qué fue realizada", reconoce António Valera. "Podría funcionar, por ejemplo, como remate del complejo, pero aún es demasiado prematuro para apostar en una sola hipótesis. Tenemos que exponer toda la construcción de piedra, estudiarla, documentarla y solo entonces decidir qué hacer para llegar a la siguiente estructura que está por debajo, que sería de madera".

Fotografia aérea de la estructura identificada. facebook.com/eraarqueologia

Luego, los arqueólogos evaluarán cómo proceder con este conjunto, que, dada su relevancia científica y su carácter único en Portugal, fue clasificado como monumento nacional en 2019.

“En principio, la estructura que está por debajo, y que se llama 'woodhenge' en inglés, es más monumental y más interesante, pero eso no significa que se vaya a sacrificar la de piedra por completo. Solo podemos hacer un levantamiento parcial para conocer mejor la anterior. Tendrá que verse posteriormente”, agrega.

Foto: Detalle de la estuctura identificada.

Un Stonehenge de madera

El woodhenge al que Valera se refiere "es una construcción de carácter ceremonial", un tipo de estructura que solo se conoce en Europa Central y las Islas Británicas, y que también se puede llamar timber circle (círculo de madera). "Lo que tenemos en Perdigões, si queremos, es un Stonehenge de madera", dice el arqueólogo, refiriéndose al célebre recinto monumental que se halla en Salisbury, Inglaterra, y que es patrimonio de la humanidad. “Lo que se ve hoy en Stonehenge corresponde solo a un momento en la vida de ese recinto, el cual no siempre fue de piedra y tiene una cronología muy amplia. En tiempos pasados, Stonehenge también tenía postes de madera y fosos, como tenemos nosotros en el Alentejo".

El director de las excavaciones asegura que, independientemente del material sobre el que están construidas, estas estructuras han sido interpretadas como centros rituales y que una de Perdigões es el primero en madera identificado en la península ibérica.

Construida alrededor de 2800-2600 a.C., es anterior al monumento de piedra de Stonehenge (2500 a.C.).

La estructura ahora identificada se encuentra en el centro del gran complejo de recintos de fosos de Perdigões. Valera está algo sorprendido por este descubrimiento, aunque en teoría "tiene mucho sentido que haya surgido", dice.

“Somos parte de una especie de comunidad neolítica europea. Tenemos una historia común: el megalitismo es un fenómeno europeo, con ciertas peculiaridades aquí y allá, ciertos regionalismos, pero con manifestaciones similares. Si estos lugares existen en las Islas Británicas y Alemania, ¿por qué no aquí?".

Ejemplo de un 'woodhenge' en Pömmelte, en la zona central de Alemania.

Calendario solar
El arqueólogo explica que este recinto, que se estudiará con mayor profundidad en los próximos años, tiene "un posible acceso a su interior orientado al solsticio de verano, reforzando su carácter cosmológico", una situación que se repite en otros woodhenge europeos, cuyas entradas están alineadas de acuerdo con las astros, lo que subraya "la estrecha relación entre estas arquitecturas y las cosmovisiones neolíticas".

Estructuras como esta "coinciden con el momento en que las comunidades realizan construcciones más monumentales como una forma de exaltar ciertos aspectos ideológicos y religiosos", agrega António Valera. "Resultan de una necesidad de expresión, de afirmación".

Plano general de Perdigões con numeración de zanjas.

Los arqueólogos saben que hay más líneas de postes de madera dentro del círculo, pero solo entenderán mejor su planta cuando hayan expuesto una buena parte de la estructura. Por ahora, sobre todo, tienen dudas: "Queremos saber cómo funcionaba, qué tipo de ceremonias tuvieron lugar allí, cómo se articuló con las tumbas que existen en Perdigões del mismo período, qué madera se utilizó para crear estas líneas de postes dispuestas en un círculo... En Alemania es común encontrar árboles muy rectos, pero no aquí. Sabemos que ya había pinos, pero los árboles más comunes eran los alcornoques y las encinas... ”.

El arqueólogo también enfatiza que este descubrimiento verá reforzada la ya elevada importancia científica del complejo de recintos de Perdigões en el contexto internacional de los estudios neolíticos europeos, aumentando también su relevancia patrimonial.

Planta de los recintos de fosos de Perdigões de acuerdo con la magnetometría realizada.

El sitio arqueológico de Perdigões, en las afueras de Reguengos de Monsaraz, corresponde a "un gran complejo de áreas circulares y concéntricas definidas por zanjas, que cubren un área de aproximadamente 16 hectáreas y tienen un diámetro máximo de aproximadamente 450 metros", según la información de Era-Arqueología. Este sitio ha sido excavado durante 23 años por la compañía y ha reunido colaboraciones de varias instituciones e investigadores nacionales y extranjeros.

Lo que se ha descubierto hasta ahora nos dice que este enclave estuvo ocupado durante 1400 años, aproximadamente desde el final del Neolítico medio (3400 a.C.) y el comienzo de la Edad del Bronce (2000 a. C.) y "es visto esencialmente como un gran centro de reunión de la comunidad humana, donde se desarrollarían prácticas ceremoniales y se generarían relaciones de identidad, culturales y políticas entre diferentes grupos”.

Su implantación en el paisaje es, según Era-Arqueología, "representativo de su carácter cosmogónico", estando ubicado "en un anfiteatro natural, abierto al valle de la Ribeira del Vale do Álamo, donde se encuentra una de las mayores concentraciones de monumentos megalíticos del Alentejo. Las entradas a los recintos más exteriores, y otras a los recintos más interiores, están orientadas hacia los solsticios o los equinoccios, mirando hacia el horizonte como un auténtico calendario anual de la salida del sol”.


Fuente: publico.pt | 4 de agosto de 2020

Descubren en Galilea (Israel) los restos de una iglesia bizantina del siglo VI con pisos de mosaico

Vista aérea de los restos de la iglesia del siglo VI con el monte Tabor al fondo. / Alex Wiegmann, Autoridad de Antigüedades de Israel.

Los restos de un complejo de la iglesia del siglo VI, posiblemente un monasterio, fueron descubiertos durante una excavación de rescate de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA, por sus siglas en inglés) en la ciudad de Kfar Kama, en Galilea. La ubicación, adyacente al Monte Tabor, es sagrada para los cristianos, quienes desde la era bizantina temprana han identificado el área como el sitio del relato neotestamentario de la transfiguración de Jesús.

El Monte Tabor se observa en los libros de Marcos, Mateo y Lucas como el sitio donde Jesús llevó a sus discípulos Pedro, Santiago y Juan cuando presenciaron el rostro y la ropa de su maestro brillar con una luz deslumbrante. Según la Enciclopedia Británica, la Fiesta de la Transfiguración “celebra la revelación de la gloria eterna de la Segunda Persona de la Trinidad, que normalmente se veló durante la vida de Cristo en la tierra”.

El arzobispo católico Youssef Matta, de la Iglesia católica griega, durante su visita al sitio de excavación (Anya Kleiner, Autoridad de Antigüedades de Israel.

Según los hallazgos de la excavación, los investigadores de la IAA y el profesor Moti Aviam del Colegio Académico Kinneret creen que el complejo de la iglesia probablemente era un monasterio construido en las afueras de la antigua aldea.

Aviam se unió a las excavaciones de la IAA, que dirige un proyecto de investigación a largo plazo con Jacob Ashkenazi, también del Instituto Kinneret de Arqueología de Galilea. Su amplia investigación sobre las iglesias en Tierra Santa y el este del Mediterráneo cuenta con el apoyo de la Fundación de Ciencias de Israel, que también ayudó a financiar esta excavación de Kfar Kama.

Los codirectores de las excavaciones de la iglesia primitiva de Galilea, el historiador Jacob Ashkenazi (izquierda) y el arqueólogo Moti Aviam, del Instituto Kinneret de Arqueología Galileana. (cortesía Motii Aviam).

“Nuestra investigación está tratando de encontrar la conexión entre la ciudad/pueblo y el interior”, dijo Aviam. “Si Kfar Kama en la antigüedad era una ciudad importante, ¿cuál es la conexión con las aldeas a su alrededor? ¿Cuál es la conexión de la ciudad con los monjes?".
Otra iglesia del siglo VI, dedicada a Santa Tecla, fue reexcavada previamente en Kfar Kama en la década de 1960. Si bien el relicario de un santo también se descubrió durante la excavación actual, los arqueólogos aún tienen que descubrir qué huesos del santo alguna vez se almacenaron en la pequeña caja de piedra. Del mismo modo, no se encontraron inscripciones o monedas en el sitio para ayudar en la datación e identificación.

“Parte de la ‘gloria’ de nuestro campo de arqueología es que no sabemos nada antes de excavar, y a veces seguimos sin saber nada después de excavar”, se rió Aviam. “Es como una historia de detectives; lo juntamos todo”, agregó el investigador, según consignó el diario de The Times of Israel.

Detalle de uno de los mosaicos hallados entre los restos de la iglesia (Alex Wiegmann, Autoridad de Antigüedades de Israel).

Mientras inspeccionaba el área antes de la construcción de un nuevo patio de recreo en la ciudad, ahora en gran parte poblada por los circasianos en la Baja Galilea, desde la Autoridad de Antigüedades de Israel discernieron el contorno de una iglesia gravemente dañada de 12 × 36 metros.
Tras una investigación adicional, los arqueólogos encabezados por Nurit Feig descubrieron que la iglesia tenía tres ábsides, de manera similar a aproximadamente la mitad de las iglesias del área, dijo Aviam, quien puntualizó que el complejo incluía un gran patio, un vestíbulo con narthex o antecámara, y una sala central.

Según el comunicado de prensa de la IAA, hay habitaciones adicionales, aún no excavadas, que se identificaron durante un estudio de radar penetrante que fue realizado por el doctor Shani Libbi, de la IAA.

Piso de mosaico hallado entre los restos de la iglesia (Alex Wiegmann, Autoridad de Antigüedades de Israel).

Durante las excavaciones de los restos de la iglesia, los arqueólogos desenterraron piezas de coloridos mosaicos del piso que representan formas geométricas y patrones florales azules, negros y rojos.
Basado en la tipografía de la cerámica, esta iglesia fue construida en el siglo VI y abandonada en el siglo VII. Aviam dijo que el auge de la construcción de las iglesias de Galilea fue en el siglo VI, pero hay algunos ejemplos anteriores, como una capilla de Nazaret que data del siglo IV y algunas otras que datan de fines del siglo IV y principios del siglo V.

“Estamos tratando de recopilar toda la evidencia de campo al respecto. Toda información es importante para construir la historia de la Galilea del período bizantino”, dijo Aviam.

Tras las huellas del pueblo cántabro: el castro de la Loma (Palencia)

Trabajos arqueológicos en el castro cántabro de la Loma, en las proximidades de Santibáñez de la Peña (Palencia)

Fue en 2003 cuando el arqueólogo Eduardo Peralta Labrador comenzó a excavar en el castro cántabro de La Loma. Trece años después, son los doctores Ketxu Torres (Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico, Imbeac) y Santiago Domínguez (ARES Arqueología y Patrimonio Cultura) los que continúan, desde hace cuatro veranos, el legado de su compañero de profesión (él sigue involucrado de lleno en el proyecto) con el objetivo de arrojar luz sobre esta importante ciudad fortificada, situada en las proximidades de Santibáñez de la Peña (Palencia), y que fue de vital importancia durante las Guerras Cántabras.

La crisis sanitaria del coronavirus no les ha echado atrás, aunque sí ha mermado significativamente el equipo, reducido a tan solo siete profesionales. En este contexto, han hecho un esfuerzo importante para desentrañar cómo es la planta del baluarte, «una defensa extraordinaria, muy parecida a la de un castillo», señala Torres (izquierda).

De este modo, en las sucesivas campañas han ido siguiendo la línea defensiva, hasta que descubrieron un espacio con un gran potencial entre las dos murallas que rodean el castro. Un trabajo que ha dado sus resultados, pues este año han descubierto uno de los accesos a la ciudad, concretamente el que atacaron los romanos en el asedio al que sometieron a los habitantes de la ciudad.
«Empezarían con un fuego de cobertura (de ahí la gran cantidad de flechas allí encontradas en las sucesivas campañas) para continuar las legiones a pie para la carga final con escalas y arietes», explica Domínguez (derecha).

Según las investigaciones de ambos, y a tenor de los hallazgos de las sucesivas campañas, el nivel de destrucción se estima en el siglo I antes de Cristo, pero el de construcción va mucho más atrás de lo que inicialmente se creía. Y es que, frente a lo que sostienen varios autores, que defienden que la construcción de las murallas fue la respuesta de los pueblos cántabros a la llegada de los romanos, Torres y Domínguez aseguran que «formaban parte del desarrollo urbano de la ciudad», tal y como demuestran el uso de construcciones depuradas, las cimentaciones complejas o el uso de muralla de módulos. Una característica, esta última, muy peculiar, pues es el castro situado más al sur donde se ha hallado este modelo constructivo.


Foto: Detalle de la puerta interior del castro cántabro de La Loma. Detalle de la rampa de subida al adarve de la muralla. Se puede observar en la falta de continuidad de las hileras como la puerta ha sido tapiada ante el asedio sufrido por las legiones romanas en las guerras cántabras (del 29 al 19 A.C.). En esta parte durante las excavaciones del año 2005 se encontró un fémur humano que se correspondía con el de una persona de más de 1.90 metros de altura.

«Hablamos de un diseño defensivo increíble, con esquinas redondeadas, que es una técnica que se empleaba para evitar el efecto de la artillería», subrayan los arqueólogos. Dicho de otra forma, en La Loma se emplearon «todos los adelantos que estaban circulando en la segunda Edad del Hierro».

Por si esto no fuera suficiente, han encontrado el que sería uno de los caminos de acceso al castro cántabro peñiego, con una longitud aproximada de unos 500 metros en dirección este (hacia lo que hoy es Cervera de Pisuerga).

Foto: Oppidum del castro en los altos de La Loma (Santibáñez de la Peña, Palencia). Vista aérea (Fotografía de Javier Ruipérez)

El castro cántabro

El asentamiento cántabro, conocido en la zona como “El Castro”, está emplazado en una loma situada a 1.124 metros de altitud y parcialmente acantilada por el suroeste y por el sureste, controlando el estrechamiento de La Hoz, donde se unen los ríos Valdavia y Las Heras y el arroyo de San Román. Es un castro de buenas dimensiones que ocupa una superficie de 10’18 hectáreas.

Este castro es el más importante aparecido hasta el momento en la comarca del Alto Carrión y estuvo ocupado durante la IIª Edad del Hierro por una comunidad indígena de cierta importancia. Probablemente perteneció al populus cántabro de los camáricos, cuya ciudad de Camárica cita el geógrafo griego Ptolomeo ya en el siglo II d.C. en esta zona meridional de la antigua Cantabria. Inscripciones de época romana de las cercanas localidades palentinas de Dehesa de Montejo y Ruesga, en las que se cita a los camáricos o a su ciudad de Camárica, confirman que este fue el territorio de dicho grupo de los cántabros. Se trata de un verdadero oppidum que fue objetivo del ejército romano durante alguna de las campañas militares sucedidas entre los años 29 y 16 a.C., hecho que hace de este enclave un lugar de una importancia excepcional tanto desde el punto de vista arqueológico como desde el punto de vista histórico.

Plano de la Zona Arqueológica del oppidum de La Loma, con la situación del mismo, el campamento romano y los castella que lo rodean (Ilustración E. Peralta-CETYMA)

Los campamentos romanos

Al sudeste del oppidum indígena, sobre una eminencia alargada inmediata bordeada por el arroyo de San Román por el noroeste y algo más al sur por la localidad de Pino de Viduerna se encuentra el campamento romano principal. Tiene 5’9 hectáreas y es visible gran parte de su perímetro defensivo, formado por un agger o aterrazamiento de tierra y piedra en el que se ha documentado una puerta con clavicula interna, recurso militar romano habitual desde época cesariana hasta mediados del siglo II d.C. La planta del campamento es de forma ovalada alargada para adaptarse a las características topográficas del lugar. El dispositivo de asedio romano se apoyaba en este castra Principales y se completaba con otros castra minora o castella unidos entre sí por las líneas de circunvalación y de contravalación.

Foto: Conjunto de puntas de flechas halladas durante la excavaciones del castro.

Las evidencias de los combates

El dispositivo de asedio romano aisló por completo al castro cántabro del mundo exterior encerrando a los sitiados e impidiendo la llegada de socorros desde el exterior. No sabemos cuánto tiempo duró. Lo que si se ha podido descubrir a través del registro arqueológico es que los cántabros no fueron reducidos por hambre como los numantinos, sino que el ejército romano hubo de expugnar la plaza mediante un asalto que se produjo en el punto más débil de las fortificaciones cántabras: la esquina en ángulo de las murallas situada frente al campamento romano principal.

En la ladera de subida a este punto ha aparecido una cierta cantidad de tachuelas de las caligae que documenta el paso de una tropa numerosa, pero más expresivas son las numerosísimas puntas de flecha encontradas en la cara exterior del derrumbe de la muralla. La dispersión de las puntas de flecha de hierro se concentra en el ángulo de la muralla que comentamos. La mayoría son de tres aletas con espiga, aunque las hay de otras tipologías. En total han aparecido en todos los yacimientos del asedio más de cuatrocientas puntas de flecha, lo que hace de esta colección de La Loma la más completa de todo el Imperio Romano.

Esta lluvia de proyectiles lanzados por los arqueros (sagittarii) y por las catapultas para desalojar a los defensores de las murallas debió producirse en el momento del asalto al tiempo que las cohortes avanzaban probablemente por delante adoptando la formación de “tortuga” (testudo) y superaban las defensas enemigas con escalas y otros artilugios. El combate parece haber sido encarnizado: la cara exterior de la muralla fue destruida y hay un potente nivel de incendio tanto en el talud de la muralla como en el foso. Desde las murallas los cántabros arrojaron contra los asaltantes cantos rodados de diverso tamaño con hondas o con la mano, pues han aparecido piezas de este tipo tanto en el foso como fuera de las murallas.

Foto: Vista de uno de los campamento legionarios de los 3 identificados durante el asedio que sufrió el castro de La Loma durante las guerras cántabras (del 29 al 19 A.C.). Detalle de puerta claviculae y parte de la circunvalación que lo rodeaba.

Gran expectación

Las excavaciones arqueológicas que se suceden cada verano en el castro cántabro de La Loma de Santibáñez de la Peña despiertan un gran interés entre los vecinos del municipio montañés a pesar del espolio al que se ha visto sometido en los últimos diez años.

A ello contribuyen las distintas conferencias divulgativas que pone en marcha el equipo (la última, celebrada en la casa de la cultura) y a la implantación de unos paneles explicativos en los entornos del yacimiento arqueológico, que ofrecen una información clara y detallada que se puede ampliar mediante un sistema de códigos QR.

Fuentes: diariopalentino.es | aruz.es | 1 de agosto de 2020