Imagen de las piezas halladas por los investigadores en la gruta nerjeña. / SUR
La Cueva de Nerja no deja de ofrecer hallazgos sorprendentes. El último han sido los restos de un pequeño ajuar funerario que pudo pertenecer a un individuo de edad infantil del Neolítico que fue enterrado en el interior de la gruta axárquica. No en vano, la cavidad, además de un lugar de resguardo,ha sido durante miles de año un auténtico «santuario funerario». Así, lo han destacado desde el Instituto de Investigación de la cavidad, que dirige los trabajos de conservación del monumento natural más visitado de la provincia.
«La Cueva de Nerja es un inagotable archivo de la historia. Fisuras, pequeños camarines y oquedades de las formaciones geológicas, en las galerías turísticas, fueron intensamente utilizadas durante el Neolítico y la Edad del Cobre como necrópolis para situar cadáveres y sus ajuares», han argumentado en un comunicado difundido en sus redes sociales. El último hallazgo, realizado la pasada semana, se produjo de manera casual durante los trabajos de conservación para la eliminación de alteraciones antrópicas, realizados en el marco del proyecto general de investigación interdisciplinar en curso.
Concretamente, el collar de cuentas discoidales de mármol se localizó en el llamado sector A-13 de la cavidad, «lo que nos ha proporcionado un excepcional hallazgo que contribuye a completar el mapa de esta verdadera necrópolis subterránea», han apostillado desde el equipo de investigadores que lidera el arqueólogo Luis Efrén Fernández.
Restos de pinturas rupestres junto al ajuar localizado en la gruta. / SUR
Según han detallado en el comunicado, el hallazgo se produjo en un pequeño divertículo, en el lateral oeste del sector, donde fueron localizados los restos de un collar de cuentas discoidales de mármol. «Las cuentas, que estuvieron bañadas en pigmento rojo, son perfectamente circulares y presentan un diámetro que no supera los 4 milímetros. Algunas de ellas aparecen como si aún estuvieran ensartadas en el hilo, prácticamente en la posición en que fueron depositadas acompañando al difunto, posiblemente en algún momento del Neolítico», han manifestado.
No obstante, han advertido que, por ahora, «poco sabemos aún de su propietario en vida, aunque, probablemente, fue un individuo infantil a juzgar por algunas piezas dentarias y huesos de la mano hallados junto a las cuentas de collar, también teñidos de colorante rojo». «Dibujadas en la pared, junto a los restos del enterramiento y su ajuar, aparecen dos líneas oblicuas trazadas en pigmento rojo, así como marcas de pigmento en el ápice truncado de una estalactita. Coetáneos o no, podrían formar parte del repertorio paleolítico y revelan la fuerte carga simbólica de las manifestaciones rupestres», han finalizado.
Reconstrucción digital de una calle de Pompeya durante la erupción. GRAND PALAIS Pompeya ha vivido tres destrucciones y dos resurrecciones. Fue arrasada por la erupción del Vesubio en el año 79 de nuestra era y conservada durante casi dos milenios bajo la lava solidificada y los restos del flujo piroclástico. Padeció un bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial que dañó las ruinas y, entre los años noventa y los primeros dos mil, quedó abandonada a su suerte, en manos de la mala gestión y la Camorra. Su primera resurrección tuvo lugar en el siglo XVIII cuando, bajo los Borbones, se comenzaron a buscar los restos de aquella ciudad romana perdida. La segunda ocurrió cuando un equipo dirigido por el arqueólogo Massimo Osannatomó las riendas del yacimiento en 2014 y no solo dio la vuelta a la gestión de lo ya descubierto, sino que lanzó la mayor campaña de excavaciones en medio siglo, durante la que se han multiplicado los hallazgos. Y, ahora, en los tiempos de la pandemia, la ciudad romana ha encontrado una nueva existencia, esta vez digital.
Aunque el yacimiento ha vuelto a abrirse al público, no es el año en el que precisamente esperan más turistas: era uno de los sitios más visitados de Italia, pero el coronavirus ha parado en seco el movimiento. Sin embargo, Pompeya se ha volcado en la red como no lo había hecho hasta ahora, con vídeos realizados con drones y material digital proporcionado por los gestores del propio yacimiento, pero también con una exposición en el Grand Palais de París, que se acaba de inaugurar con un enorme despliegue virtual. Entre otras cosas permite, con realidad aumentada, plantar una estatua policromada restaurada de Liviaen el salón de nuestras casas. El British Museum de Londres se ha sumado a este redescubrimiento virtual de Pompeya y ofrece en su página web el documental de una hora y media que recorre su gran exposición de 2013, con las intervenciones de Mary Beard o Bettany Hughes, entre otros historiadores. Los contenidos están disponibles en inglés, francés o italiano.
La exposición del Grand Palais, que cuenta como conservador con el propio Osanna, se centra en los nuevos descubrimientos, las excavaciones de la llamada Región V. Además de mosaicos maravillosos como uno erótico de Leda y un cisne o pinturas como un fresco que muestra a Venus subida sobre un grupo de elefantes, y del descubrimiento de casas y nuevos objetos, los investigadores han confirmado, gracias a una inscripción, que la fecha de la erupción del Vesubio que enterró las ciudades del golfo de Nápoles no fue en verano, como creían la mayoría de los arqueólogos, sino en otoño. Además, Osanna, que en breve dejará su puesto en el Parque Arqueológico de Pompeya para convertirse en el director general de los museos de toda Italia, ha publicado, por ahora en francés y en italiano, un libro en el que resume estos seis años de excavaciones, Les nouvelles heures de Pompéi(Flamarion).
Pintura de Venus y los elefantes, descubierta en Pompeya. GRAND PALAIS
Pompeya es a la vez la ciudad que mejor permite ver cómo era la vida cotidiana en la antigua Roma, pero también un lugar de muerte y destrucción. La exposición del Grand Palais se centra en la vida que bullía en Pompeya: muestra alguno de los nuevos objetos descubiertos, desde joyas hasta testimonios de la vida cotidiana como comida y perfumes, o reproducciones virtuales de las domus recientemente desenterradas. Pero la mayoría de estos restos están ligados a pompeyanos muertos bajo la furia del volcán: en muchos casos quedaron atrapados por la tragedia porque fueron incapaces de entender lo que estaba pasando y, cuando quisieron huir, era demasiado tarde. En un momento en que el mundo sufre su peor pandemia en un siglo, los muertos de Pompeya invitan a una reflexión sobre la fuerza destructiva de una naturaleza imprevisible.
“El encanto de Pompeya es intemporal ante todo por la inmensa cantidad de tesoros y belleza que nos ha devuelto”, explica Osanna en una entrevista por correo electrónico. “Los numerosos hallazgos, desde frescos hasta objetos preciosos y cotidianos, grafitis, inscripciones electorales, restos orgánicos de alimentos carbonizados son una muestra única de la vida cotidiana en el año 79. Pero hay un componente, tal vez más profundo e irracional, que sacude el alma, nos atrae e intriga pensando en la tragedia que golpeó a Pompeya: la constante e inquietante referencia a la transitoriedad de la vida y la imposibilidad de controlar nuestro destino”.
“Cada tragedia o drama humano nos confronta con reflexiones, nos induce a revisar nuestro comportamiento y acciones”, prosigue este arqueólogo. “Los habitantes de Pompeya en 79 no estaban preparados para lo que sucedería. El Vesubio era considerada una montaña amistosa, rica y fértil y nunca se habrían imaginado la catástrofe que se avecinaba. Por lo tanto, no tenían indicaciones y directrices para protegerse y organizar su fuga hacia la salvación. Hoy en día ya no es así, hay medios e instrumentos de prevención en muchos campos. Tanto en lo referente a erupciones y terremotos como a la organización sanitaria y hospitalaria. Una vez más se nos ha demostrado, ahora a través de la pandemia, lo importante que es atesorar la historia y los acontecimientos del pasado para no repetir los errores y mejorar nuestro presente y nuestro futuro”.
La pandemia no solo retrasó la inauguración de la exposición parisina desde marzo hasta el 1 de julio—se mantendrá abierta hasta el 27 de septiembre— sino que forzó un replanteamiento de la muestra, porque sus responsables tuvieron claro que los visitantes nunca serían los mismos. Dedicaron los meses de retraso a profundizar en la apuesta virtual, que no se ciñe a los que pueden ver la exposición en vivo, sino a todos aquellos que puedan conectarse a un ordenador, un teléfono o una tableta y
tengan tiempo para pasar unas horas sumergidos en los nuevos descubrimientos de Pompeya.
Mosaico de Pompeya descubierto en las nuevas excavaciones. STEPHANE COMPOINT / GRAND PALAIS “Nuestras propuestas, tanto para la exposición física como para la que ofrecemos en la web, se complementan entre sí y con una tercera, que es el propio yacimiento arqueológico. Son complementarias y, a la vez, independientes”, señala por teléfono desde París Roei Amit, responsable del desarrollo digital de la muestra. “La idea de la exposición nació con las nuevas excavaciones, que han dado lugar a descubrimientos científicos y al hallazgo de nuevos barrios. Han actualizado nuestro conocimiento de Pompeya, pero también han sido acompañadas por primera vez de nuevas tecnologías: filmación en alta definición, análisis del terreno y mapeo por láser... Todo esto permite contar la historia de Pompeya de forma actual y contemporánea. Cuando empezamos a hacer esta exposición, que es muy rica tecnológicamente, no esperábamos lo que iba a ocurrir y que se iba a convertir en una nueva forma de visitarla”.
En la web del Grand Palais se pueden visitar las nuevas casas, ver vídeos de cada nuevo descubrimiento e incluso jugar con realidad aumentada. El Parque Arqueológico de Pompeya, por su parte, ha puesto a disposición del público un vídeo, realizado con un dron, que permite no solo comprender, sino sobre todo contemplar la dimensión de los nuevos descubrimientos.
Pompeya es única no solo por los objetos y las obras de arte que esconde, sino por las historias que revela. Y en ese terreno las nuevas tecnologías también tienen mucho que decir. “Excavar Pompeya significa encontrarse continuamente con los objetos de la vida cotidiana y enfrentarse a las historias y biografías de aquellos que intentaron, en vano, escapar de la erupción” asegura Osanna. “Gracias a las investigaciones multidisciplinares realizadas por profesionales de diferentes campos (arqueólogos, arqueobotánicos, antropólogos y vulcanólogos) y a la aplicación de las más innovadoras técnicas de análisis, se ha podido obtener una enorme cantidad de información sobre los antiguos habitantes de la ciudad, su dieta o cómo se produjo la erupción. En una habitación de la Casa con Jardín en la Región V, por ejemplo, se encontró un grupo de víctimas de al menos cuatro mujeres y cinco niños. Se realizaron análisis del ADN que establecieron que solo algunos individuos tenían una relación de parentesco. Es posible que los otros sujetos estuvieran en la habitación para encontrar refugio. Sellaron la puerta de la habitación con un mueble cuyas huellas se encontraron en las capas del flujo piroclástico”.
En Francia se encontraron restos de un hombre neandertal apodado “El viejo” con varias fracturas, problemas en la mandíbula y una dolorosa enfermedad ósea. Tuvieron que cuidarlo para que sobreviviera en la comunidad, lo que prueba el espíritu compasivo de sus congéneres. / José Antonio Peñas.
Existe el mito de que los neandertales vivieron vidas especialmente violentas y peligrosas, marcadas por la caza de mamuts, bisontes y otros animales salvajes. Esta idea se sustenta en las numerosas fracturas, deformaciones y agujeros hallados en sus fósiles, especialmente en la cabeza y el cuello. Sus días, con piedras o puntas de sílex como única arma frente a la naturaleza salvaje, fueron duros sin lugar a dudas, aunque algunos investigadores no creen que lo fueran significativamente más que los de los primeros individuos de nuestra especie, Homo sapiens.
Esta existencia ruda y austera del Paleolítico podría llevar a pensar que los neandertales eran unos tipos fuertes y agerridos, de los que pueden ir por ahí con las heridas abiertas sin inmutarse, pero quizás fueran más sensibles de lo que se creía. Según una nueva investigación llevada a cabo por Svante Pääbo (izquierda), del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, y su colega Hugo Zeberg (derecha), en el Instituto Karolinska de Estocolmo, esta especie humana extinguida hace unos 40.000 años tenía unapredisposición biológica a sentir más el dolor.
El estudio sobre el genoma neandertal, publicado en Current Biology, señala que estos antiguos parientes humanos portaban tres mutaciones en un gen que codifica la proteína Na V 1.7, que transmite sensaciones dolorosas a la médula espinal y al cerebro. El informe también demostró que en una muestra de británicos, aquellos que habían heredado la versión neandertal de Na V 1.7 tienden a experimentar más dolor que otros.
Genomas de calidad
Según explican en la web de Nature, Pääbo y su equipo pudieron identificar las mutaciones, probablemente comunes en los neandertales, gracias a la generación de tres genomas de neandertal de alta calidad a partir de ADN encontrado en cuevas en Croacia y Rusia. Las mutaciones en un gen llamado SCN9A, que codifica la proteína Na V 1.7, se destacaron porque todos los neandertales tenían tres que alteran la forma de la proteína. La versión mutada del gen se encontró en ambos conjuntos de cromosomas en los tres neandertales, lo que sugiere que era común en todas sus poblaciones.
Na V 1.7 actúa en los nervios del cuerpo, donde interviene en el control de si las señales dolorosas se transmiten a la médula espinal y al cerebro y en qué medida. Algunas personas con mutaciones genéticas extremadamente raras que desactivan la proteína no sienten dolor, mientras que otros cambios pueden predisponer a las personas al dolor crónico.
(A) Frecuencias alélicas de la variante con todos las sustituciones de aminoácidos (M932L + V991L + D1908G) en 1000G poblaciones y en el Biobanco del Reino Unido (0.2%, recuadro). (B y C) Relación filogenética entre las secuencias modernas de ADN humano y las correspondiente secuencias del genoma de dos neandertales en las dos regiones genómicas que abarcan (B) M932L (rs12478318) y V991L (rs4369876) y (C) D1908G (rs3750904) se muestran sin enraizar en arboles de máxima probabilidad. Los números romanos indican grupos de secuencias de ADN estrechamente relacionadas, y su distribución geográfica se muestra en gráficos circulares. En ambas regiones genómicas, un grupo de secuencias de ADN de humanos modernos están más estrechamente relacionadas con secuencias genómicas neandertales. Altai y Vindija son sitios arqueológicos, y aquí se denota una secuencia de ADN neandertal de cada enclave.
Para investigar cómo las mutaciones podrían haber alterado los nervios de los neandertales, Zeberg expresó su versión de Na V 1.7 en huevos de rana y células renales humanas. La proteína fue más activa en las células con las tres mutaciones que en las células sin los cambios. En las fibras nerviosas, esto reduciría el umbral para transmitir una señal dolorosa.
Los investigadores buscaron personas con la versión neandertal de Na V 1.7. Alrededor del 0,4% de los participantes en el Biobanco del Reino Unido, una base de datos del genoma de medio millón de británicos, que informaron sobre sus síntomas de dolor tenían una copia del gen mutado. Nadie tenía dos, como los neandertales. Los participantes con la versión mutada del gen tenían aproximadamente un 7% más de probabilidades de sentir dolor que las personas sin él.
Neandertales en una escena de caza - Gleiver Prieto /Katerina Harvati.
¿Mutaciones beneficiosas?
Pääbo y Zeberg advierten de que sus hallazgos no significan necesariamente que los neandertales habrían sentido más dolor que los humanos modernos. Las sensaciones transmitidas por Na V 1.7 se procesan y modifican en la médula espinal y el cerebro, lo que también contribuye a la experiencia subjetiva del dolor.
Pero, ¿por qué tenían estas mutaciones? ¿Sentir más dolor puede ser útil? No está claro si las mutaciones evolucionaron porque fueran beneficiosas. Las poblaciones de neandertales eran pequeñas y tenían poca diversidad genética, condiciones que pueden ayudar a que persistan las mutaciones dañinas. En cualquier caso, como señala Zeberg, "el dolor es algo adaptativo, no es específicamente malo sentir dolor".
Los milenarios jeroglíficos egipcios dejarán de ser un misterio para los no especialistas gracias a un herramienta de Google con inteligencia artificial disponible en todo el mundo.
Durante décadas, arqueólogos e historiadores han estudiado los hallazgos de la cultura egipcia a fin de descifrar los mensajes escondidos en los jeroglíficos.
En 1799, el soldado francés Pierre-François Bouchard descubrió la Piedra de Rosetta: un fragmento de una estela egipcia de granodioritainscrita de casi una tonelada con inscripciones en la zona superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo, los cuales permitieron traducir los jeroglíficos egipcios.
La piedra de Rosetta exhibida en el Museo Británico.
La Piedra de Rosetta está expuesta en el Museo Británico; sin embargo, más de 200 años después se puede prescindir de ella para traducir los jeroglíficos, pues ahora la inteligencia artificial se encargará de ello.
La rama de Google Arts & Culture ha desarrollado una herramienta llamada Fabricius, la cual es capaz de identificar alrededor de mil jeroglíficos a través de una red neuronal. Fabricius no solo traduce los jeroglíficos a inglés, también al contrario. La herramienta también es capaz de invertir el inglés y mostrar los jeroglíficos más acertados para frases populares.
Para crear Fabricius, Google pidió a varios investigadores hacer un facsímil de los jeroglíficos, es decir, los científicos tuvieron que hacer una réplica de los dibujos lo más parecida posible para que pudiera ser identificada.
La primera parte del desarrollo de la herramienta fue un reto para los investigadores porque muchos jeroglíficos se parecen entre sí, pero debían detallar los dibujos para que la traducción fuera precisa.
Fabricius ya está disponible para todo el mundo y funciona como un minijuego para aprender sobre cultura egipcia con dos modalidades: haciendo un jeroglífico propio o traduciendo un texto en inglés en forma de jeroglífico egipcio.
La primera forma no es tan precisa y es más útil para historiadores o arqueólogos profesionales que buscan el significado de algún jeroglífico y saben reproducirlo con exactitud.
La opción para mostrar textos en jeroglíficos resulta más amigable para cualquier usuario, pues puede escribir alguna idea y Fabricius la mostrará como si la hubieran escrito los egipcios.
La herramienta da algunas opciones de frases para traducir y las muestra en pantalla con la traducción más acertada, aunque puede tener imprecisiones. Por ejemplo, al escribir ‘Hola’ (Hello), el traductor lo convertirá en ‘Saludos para ti’ (Greetings to you), que es una forma más larga y formal, pero más sencilla de escribir en jeroglíficos.
Los egipcios representaban acciones en jeroglíficos y no palabras como tal, por lo que hay algunas variaciones en la traducción, pero la inteligencia artificial se encarga de buscar los jeroglíficos que mejor expresen lo que se quiere decir.
Aunque Google manifestó que se trata de una herramienta para divertirse, algunos científicos expresaron molestia por el uso de inteligencia artificial para sustituir el trabajo de historiadores y arqueólogos.
Roland Enmarch (derecha) de la Universidad de Liverpool, dijo que los jeroglíficos varían mucho con el tiempo, pero reconoció que es un paso importante en el estudio de la historia y la cultura.
Chance Coughenour (izquierda), arqueólogo y responsable de preservación en Google Arts & Culture, no esconde que el proyecto surgió como un experimento. Sabía que herramientas como el aprendizaje automático poseen un gra.... Hasta el momento, la única forma de interpretarla consistía en observar el jeroglífico, recordarlo y buscarlo en libros e ingentes hojas de cálculo. Y con la dificultad añadida de que muchas imágenes son muy parecidas, con lo que resulta sencillo equivocarse. “Con esta app acortamos los tiempos. Si la imagen es buena, en 15 o 20 minutos tenemos la traducción, aunque todavía nos falta bastante para descifrarlas todas”.
Al margen de la parte educativa y lúdica, que nos permite añadir emojis a los jeroglíficos o enviar una postal digital en un perfecto egipcio clásico, el apartado profesional pretende convertirse en una piedra de Roset.... “Cuanta más gente lo utilice, los algoritmos aprenden más y, con el tiempo, se convertirá en la mejor solución. Es una cuestión de datos y entrenamiento”, asegura Coughenour. Gracias a la tecnología que Google emplea en el reconocimiento de imágenes, cuando captamos un símbolo incompleto, identifica sus elementos e infiere tres posibilidades para que los expertos determinen cuál sería la opción correcta. “El margen de error es bajo, aunque necesitamos reducirlo”, precisa.
Debido a que Fabricius aún se encuentra en plena evolución, las traducciones de los jeroglíficos únicamente están disponibles en inglés y árabe. Pese a que Coughenour no adelanta cuáles podrían ser los siguientes idiomas, sí está claro que su intención es incorporar nuevas lenguas en los .... La prioridad es mejorar la precisión de la herramienta, que, como recuerda, siempre que arroja un resultado lo comprueban los expertos —los algoritmos todavía no han adquirido el conocimiento necesario—.
Comprender mejor el antiguo Egipto depende del éxito de la aplicación. Si la piedra de Rosetta solo ofrecía una traducción parcial del idioma, ahora se abre un nuevo horizonte. Símbolos hasta el momento incomprensibles están a una simple imagen de volverse inteligibles. La digitalización ha permitido que parte de los secretos milenarios.... “La ventaja es que la app puede usarla cualquier persona, así que podemos recabar datos de una infinidad de fuentes”, concluye Coughenour.
Uno de los utensilios de cuarcita hallados en la Unidad TD8 de Gran Dolina - AOC/EIA
Dos utensilios de cuarcita hallados en la unidad TD8 del yacimiento de Gran Dolinapermiten documentar por primera vez la presencia humana en la Sierra de Atapuerca (Burgos) hace unos 600.000 años, un período en el cual aún no se disponía de evidencias en este sentido en ninguna de las cavidades de este complejo arqueopaleontológico.
Además, se constata de este modo presencia humana ininterrumpida en la Sierra de Atapuerca a lo largo de 1,4 millones de años. Estas dos piezas, a la que hay que sumar un fragmento de una tercera de sílex neógeno, han sido descubiertas por miembros del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) y de la Universitat Rovira i Virgili (URV) durante la campaña de excavación de este mes, muy determinada en tiempo y número de participantes por las limitaciones que impone la Covid-19.
Con este hallazgo se puede afirmar que ha sido una campaña clave para la comprensión de la secuencia de ocupación humana del yacimiento de Gran Dolina, pues se han aportado datos sobre una fase relativamente desconocida en toda Europa occidental, y con un innegable interés científico: la situada entre las intensas ocupaciones documentadas en la Unidad TD6 (900.000 años de antigüedad) y las que se corresponden con el gran impacto registrado en la sierra de Atapuerca en momentos ya del Achelense (representada en el yacimiento por la Unidad TD10, a partir de hace unos 450.000 años).
Foto: El consejero de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, Javier Ortega; y los codirectores del Proyecto Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, presentan el balance de la campaña de excavaciones 2020 en los yacimientos de la sierra de Atapuerca / Foto: JCyL
La industria lítica encontrada en el nivel 8 de Gran Dolina se compone de cantos de río trabajados para descuartizar animales cazados y quizás fabricar herramientas de madera. Quiénes fueron sus creadores es un misterio. «No sabemos qué tipo de homínidos eran», reconoce José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, tras dar a conocer los resultados de las últimas excavaciones, marcadas por el parón debido a la pandemia del covid-19. La razón principal es que existen escasos restos de esa época en Europa. La pieza más importante es la mandíbula de Mauer, descubierta en 1907 en la localidad alemana del mismo nombre y cuya especie humana fue bautizada con el nombre de Homo heidelbergensis.«Se trataba de un homínido de aspecto bastante arcaico, pero con características que ya apuntaban a los neandertales», indica el investigador.
El nuevo hallazgo sugiere que probablemente Atapuerca estuvo ocupada desde hace unos 1,2 millones de años, época a la que pertenece el trozo de mandíbula encontrada en 2007 en la Sima del Elefante (el fósil europeo más antiguo, derecha) hasta la actualidad. Hace 850.000 años se asentó allí Homo antecessor. «Desde entonces y hasta hace 120.000 años seguramente todas las poblaciones estaban relacionadas. Tenían un mismo origen, el suroeste de Asia, lo que ahora son Irak, Siria e Israel», explica Bermúdez de Castro. A su juicio, «fueron llegando poblaciones, unas aculturaron a otras, pudieron hibridarse, algunas desaparecieron... Es un modelo muy complejo del que todavía no tenemos idea».
De otro lado, en la Sima del Elefante y Cueva Fantasma, los esfuerzos se han centrado en acondicionar los yacimientos para poder desarrollar con plenas garantías el método científico que impone el trabajo de campo de la arqueología. En la misma unidad de TD8 se han identificado abundantes restos de macromamíferos, entre los que destacan el oso, la hiena o el jaguar, además de herbívoros como el rinoceronte, el caballo o los cérvidos. Ello ha permitido ampliar la colección de restos de carnívoros, el grupo más desconocido de este yacimiento.
Así, en la Sima del Elefante, por ejemplo, se han retirado grandes bloques del interior de la cueva de parte del techo que se cayó hace sobre 1,4 millones de años. Dicho desplome se produjo cuando los sedimentos arcillosos del nivel 7, el estrato más antiguo conocido hasta el momento en la Sierra de Atapuerca, ya estaban depositados en el interior de la cavidad.
Miembros del IPHES y de la URV, al pie de Gran Dolina, esta semana - Susana Santamaría/EIA
En este nivel se han recuperado restos de tortuga, oso y castor, que refuerzan la hipótesis de que las condiciones medioambientales de la sierra hace 1,4 millones de años eran más templadas y húmedas que las de ahora. En estos niveles predominan los restos de équidos, con prácticamente representación de todos los elementos del esqueleto, seguidos de restos de bóvidos, cérvidos y suidos. Entre los carnívoros se han recuperado restos de hienas, osos, cánidos (lobo y zorro), tejón y lince. Esta unidad ha proporcionado en el sector próximo a Cueva Fantasma varias lascas de sílex, que evidencian el uso de este espacio por parte de los neandertales, siguiendo la pauta descrita en el sector de entrada de la misma. También se ha llevado a cabo en Cueva Fantasma el perfilado del frente oriental de la excavación, que ha consistido en regularizar el importante desnivel provocado por una intrusión de la actividad de la antigua cantera, y obtener un perfil que permita establecer correlaciones estratigráficas entre diversos sectores de este yacimiento. En el sector superior esto ha afectado apenas a un metro de superficie, en donde se documenta el rico nivel fosilífero de Sala Fantasma descubierto en 2019 (SF30).
Por su parte la unidad 20, se caracteriza por un nivel cementado de conglomerados y bandas de arcillas que contienen restos fósiles de herbívoros (équidos, bóvidos, rinocerontes y especialmente ciervos) y carnívoros (pantera, hiena, oso). En la parte inferior del perfilado, destaca la unidad 21 por la abundancia de restos fósiles de hiena, y coprolitos de este animal, que indican el posible uso de este espacio como letrina. En este nivel además se han recuperados restos de équidos, bóvidos, cérvidos y rinocerontes. También se han obtenido restos de otros grandes carnívoros como el león, pantera y oso.
Excavación en Cueva Fantasma, en el nivel SF30 - AOC/EIA Excavaciones en Gran Dolina
Finalmente, los trabajos llevados a cabo por miembros de la URV-IPHES en otros yacimientos de la Sierra de Atapuerca incluye el hallazgo de un fragmento de cráneo humano procedente de la Sima de los Huesos (450.000 años), en donde este año los trabajos han sido puntuales.
Además, se está trabajando en un nuevo yacimiento, la entrada a la cavidad Galería de las Estatuas, cuyo techo colapsó hace 50.000 años. Diversos instrumentos de cuarcita, sílex y areniscas muestran grandes similitudes con el complejo Musteriense, de manufactura neandertal, como así son igualmente las ocupaciones que en los últimos años se están excavando en el mismo yacimiento, pero dentro de la cavidad, a la que actualmente se accede por el Portalón de Cueva Mayor.
Imagen aérea de la excavción en el vecindario de Armona, Jerusalén.
Arqueólogos israelíes han desenterrado un yacimiento en Jerusalénvinculado con el bíblico reino de Judá, un «importante»complejo administrativo y de almacenamiento datado hace 2.700 años, en el que se han encontrado asas de jarra con estampas en hebreo y figuras de arcilla de culto pagano.
El sitio, en la actual zona occidental de la Ciudad Santa, cerca de la embajada de Estados Unidos, «es una estructura inusualmente grande construida con muros de sillares concéntricos», un elemento que señala su relevancia, ha asegurado hoy a Efe la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), que realizó la excavación.
El emplazamiento, de la Edad del Hierro, fue «clave en la historia de los últimos tiempos del Reino de Judá, y se une a otros sitios clave descubiertos en el área de Jerusalén que estuvieron ligados a la administración centralizada de esta monarquía «desde su apogeo hasta su destrucción», ha explicado el doctor Yuval Baruch (izquierda), de la AAI. La excavación ha descubierto una estructura inusualmente grande construida con muros de sillares concéntricos
Entre los hallazgos hay unas 120 asas de jarra con impresiones de sello inscritas en hebreo antiguo. Algunas con la inscripción «LMLK», un acrónimo que significa «perteneciente al rey».
Sello con figura de dos alas.
Otras incorporan «nombres de altos funcionarios y de personas ricas del Reino de Judá», un símbolo que, según los arqueólogos daba fe de su posición: podrían haber sido individuos con grandes extensiones de tierra, que impulsaban la economía e incluso tenían vasijas en su propiedad. «Es una de las colecciones más grandes e importantes de este material jamás descubiertas en la región», asegura la AAI.
Se han encontrado alrededor de 120 asas de tarro datan de hace 2700 años - AFP
Según los directores de la excavación, Neria Sapir y Nathan Ben Ari, el yacimiento sirvió como un centro gubernamental que repartíaexcedentes agrícolas. También administraba y distribuíasuministros en momentos de escasez. El recurso de almacenar alimentos para su conservación en recipientes de cerámica era común en la antigüedad.
El arqueólogo Neria Sapir en la lugar de la excavación, un centro administrativo de 2.700 años de antigüedad. El complejo también se usó pararecolectar impuestos y hacer aceite de oliva y vino. Dominaba extensas parcelas de viñedos y olivos, y teníalagares para producir vino.
Otro curioso hallazgo son varias estatuillas de arcilla con formas de mujer, jinetes o animales que probablemente se usaban para el culto pagano y la idolatría. Según la Biblia, el paganismo prevaleció en gran medida en el Reino de Judá.
Figurillas halladas durante la excavación.
De acuerdo con fuentes bíblicas, esta monarquía se situó en la zona más bien meridional de Tierra Santa, tras producirse en el siglo X a.C. una partición que lo dividió del Reino de Israel, al norte. Este último fue conquistado por los asirios en siglo VIII a.C., y Judá cayó en manos de los babilonios en el 586 a.C. Tras esta conquista, el complejo se abandonó, pero al cabo de poco se reocupó y su actividad continuó, remarcan los arqueólogos.
Cartuchos pintados de Tutmosis III, relieve de uno de los templos de Deir el-Bahari. (CC BY SA 3.0) El lenguaje del antiguo Egipto no es...
RETROMANIA
El lugar donde se reúnen los recuerdos ¿Te apuntas?
Facebook
Dailymotion
Descubre nuestro nuevo Canal de Televisión donde encontrarás toda la información sobre Prehistoria, Historia, Arte y Arqueología en www.dailymotion.com/historiatv.
Sobre Historia y Arqueología
Historia y Arqueología® es una marca registrada con el Nº 3.560.052, clase 41 de Servicios Culturales. Todos los Derechos Reservados.