Hallan en México evidencias de que los primeros seres humanos en llegar a las Américas lo hicieron hace unos 30.000 años

Miembros del equipo de excavación de la Cueva Chiquihuite ingresan al sitio. Al comienzo de la temporada de excavación de 2 meses, un serie de mulas lleva más de 1,5 toneladas de equipo a la cueva, incluidos todos los elementos de campamento, comida y agua necesarios para apoyar a alrededor de 8 personas.

Los primeros habitantes de América del Norte dejaron pocas y valiosas pistas de su existencia, una huella aquí, un arma allí y una momia acullá, lo que ha llevado a los científicos a preguntarse exactamente cuándo llegaron los primeros seres humanos a este continente.

Ahora, dos nuevos estudios informan de una fecha sorprendentemente temprana: los humanos pudieron haber estado viviendo en el continente americano hace al menos 30.000 años.


Eso significaría que los primeros colonos pudieron haber llegado antes del Último Máximo Glacial, entre 26.500 y 19.000 años atrás, cuando las capas de hielo cubrían gran parte de lo que ahora es el norte de los Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, los humanos no se generalizaron en el continente americano hasta hace unos 14.700 años, cuando la población prosperó.

"Estos estudios son fascinantes", dijo William Harcourt-Smith, un paleoantropólogo del Lehman College y del Museo Americano de Historia Natural, ambos con sede en la ciudad de Nueva York, y que no participó en la investigación. "Ahora está muy claro que los humanos modernos estuvieron en las Américas mucho antes de lo que solíamos pensar. Ha habido otros sitios y académicos que han sugerido esto, pero son los estudios rigurosos como estos los que realmente cierran el acuerdo".
En un estudio, los arqueólogos analizaron una cueva remota en el noroeste de México que contiene herramientas de piedra hechas por el hombre con una antigüedad de hasta 31.500 años, según los modelos de datación. Esto retrasaría las fechas de dispersión humana en Norteamérica hasta hace unos 33.000 años, dicen los investigadores.

En el otro estudio, un equipo de arqueólogos ha tomado dataciones ya publicadas de 42 yacimientos arqueológicos en América del Norte y Beringia (la región que históricamente conectaba el continente asiático con el continente americano), y las han introducido en un modelo que analiza la dispersión humana. Este modelo encontró una presencia temprana de seres humanos en América del Norte que la data al menos en 26.000 años atrás.

Foto: las enormes galerías de piedra caliza de la cueva Chiquihuite se mantienen constantes a 12 grados Celsius, incluso en pleno invierno cuando los investigadores trabajan en el sitio.

Ambos estudios, publicados en la revista Nature, van en contra del modelo "primero los Clovis", una hipótesis que se ha mantenido durante décadas y que sostiene que los primeros humanos llegaron a América a través de Beringia cuando la última Edad del Hielo estaba terminando hace unos 13.000 años. Sin embargo, los científicos han estado cuestionando este modelo a lo largo de los años, ya que se han descubierto yacimientos cuya datación es más antigua, incluida la cueva recientemente estudiada en México.

Foto: investigadores en busca de ADN antiguo toman muestras en la cueva de Chiquihuite, México. Crédito: Mads Thomsen.

Cueva en las montañas
En 2010, los investigadores encontraron antiguas herramientas de piedra en la cueva Chiquihuite, un lugar en las montañas situado a 2.740 metros sobre el nivel del mar y a unos 1.000 metros sobre el fondo de un valle, escriben los investigadores en el estudio. El terreno en la cueva es difícil de explorar, ya que el techo de la entrada a la cueva se derrumbó hace unos 12.000 años, por lo que el equipo realizó excavaciones a unos 50 metros dentro de la misma. Además, era tan difícil trasladarse a esta cueva que los arqueólogos decidieron vivir en ella durante dos temporadas, un total de 80 días, en los años 2016 y 2017.

Durante ese tiempo, el equipo trabajó de manera constante, recolectando restos óseos, trozos de carbón, herramientas de piedra y sedimentos. Utilizaron dos técnicas para datar las aproximadamente 1.900 herramientas halladas en la cueva: la datación mediante radiocarbono y la luminiscencia ópticamente estimulada (OSL). Con esta última, los investigadores evaluaron cuándo los granos de cuarzo de los sedimentos habían sido expuestos por última vez a la luz solar, y, para evitar sesgar los resultados, "cuando extraíamos las muestras, la zona tenía que estar en completa oscuridad", dice el investigador principal del estudio y director de la excavación, Ciprian Ardelean (izquierda), arqueólogo de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Las dataciónes por radiocarbono y las fechas obtenidas a través de OSL coincidieron, lo que sugiere que las mismas eran precisas, afirma Ardelean. Además, los investigadores dividieron las capas sedimentarias en dos secciones principales: una capa más joven que data entre hace 16.600 y 12.200 años, y que contenía aproximadamente el 88% de las herramientas líticas halladas, y una capa más antigua de entre 16.600 y 33.000 años que contenía aproximadamente el 12% de las herramientas restantes.
Ejemplos de artefactos líticos hallados en la cueva Chiquihuite, México.

Ardelean señaló que las herramientas líticas muestran signos claros de haber sido talladas por seres humanos, como marcas de percusión para lograr un borde afilado y puntiagudo. "También se pueden ver golpes repetidos en el mismo lugar de una herramienta, desde diferentes ángulos, cuando les resultaba más complicado separar las lascas y lo intentaban una y otra vez", relata Ardelean a Live Science.

Sin embargo, la búsqueda de material genético en la cueva solo arrojó ADN de plantas y animales (enebros, abetos y pinos, murciélagos, osos, ratones de campo, ratones ciervos y marmotas), pero no de seres humanos.


El Dr. Ardelean dijo: "No sabemos quiénes eran las personas que estuvieron en esta cueva, de dónde venían ni a dónde iban. Son un enigma completo. Solemos asumir, falsamente, que las poblaciones indígenas de las Américas de hoy son descendientes directos de los primeros americanos, pero esto no es así".

"Cuando la famosa población Clovis ingresó en América del Norte, los primeros colonos americanos ya habían desaparecido miles de años antes. Pudo haber habido muchas colonizaciones fallidas que se perdieron en el tiempo y estas no dejaron rastros genéticos en la población actual".

"El ADN humano más antiguo de las Américas actualmente se sitúa en hace 12.400 años", recuerda Ardelean: "Ahora bien, hemos demostrado que esta fecha no es la más antigua sobre la presencia humana en las Américas, sino que es la fecha de la expansión de la población en las Américas".



Fotos: pequeñas herramientas de piedra localizadas en la cueva.

Las herramientas eran de un estilo nunca antes visto por los arqueólogos, pero dicho estilo no cambió mucho en los últimos miles de años. Sin embargo, no se encontraron gran número de herramientas, por lo que parece que la cueva se usó escasamente, dijo. No obstante, puede haber más evidencias de actividad humana cerca de la entrada de la cueva, pero esa área, de momento, es difícil de excavar debido al desmoronamiento del techo de la misma, explica Ardelean.

Por lo demás, el equipo encontró evidencias de azufre, potasio y zinc, elementos que podrían ser signos de actividades humanas, tal como matar animales u orinar, aunque también es posible que los carnívoros hayan dejado estos restos cuando usaron la cueva, precisa Ardelean.

"La cueva de Chiquihuite es uno de los pocos enclaves estudiados que indican que los humanos vivieron en las Américas antes del comienzo del Ultimo Máximo Glacial", dice Justin Tackney (derecha), investigador asociado del Departamento de Antropología de la Universidad de Kansas, y que no participó en el estudio. "Si los autores tienen razón, la Cueva Chiquihuite representaría un descubrimiento muy significativo en nuestro campo, dado que el sitio se usó hace unos 30.000 años", dice Tackney a Live Science. "Esto, además, lleva a preguntas sobre qué rutas físicas habrían tomado estos humanos para llegar tan al sur de las Américas en una fecha tan temprana, particularmente durante la extensión máxima de las capas de hielo. Semejantes fechas son tan tempranas que el enfoque ahora estará en comprobar la veracidad de esos pocos artefactos líticos tan antiguos", dijo Tackney.

"El análisis de todas estas herramientas de piedra demuestra que los humanos que usaron la cueva eran lo suficientemente flexibles como para lidiar con elementos como la altura de la misma sobre el nivel del mar", agrega Harcourt-Smith. "Además, muestra que México es una región importante en la que centrarse en relación al estudio de los primeros humanos en las Américas", apunta Harcourt-Smith.

Foto: los investigadores examinando las diferentes capas sedimentarias de la cueva. Mads Thomsen

Viajes a través de América del Norte
El otro estudio mencionado extrae datos arqueológicos de los primeros asentamientos en América del Norte. En particular, los investigadores estaban interesados en saber ​​cuándo los humanos comenzaron a ocupar cada zona, "ya que las personas suelen estár presentes en una región antes de que se cree un enclave arqueológico", dice la investigadora principal del estudio, Lorena Becerra Valdivia (izquierda), arqueóloga de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, y de Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia.

"Es razonable suponer, por ejemplo, que hubo seres humanos en América del Norte antes de que podamos ver su rastro en México, en la Cueva Chiquihuite", argumenta Becerra Valdivia a Live Science en un correo electrónico. "Por tanto, nuestro estudio trata de identificar patrones de migración humana a gran escala hacia y a través del continente americano a lo largo del tiempo".
Después de analizar datos de 42 enclaves arqueológicos en todo el continente, los investigadores encontraron que "mientras había humanos en América del Norte, antes, durante e inmediatamente después del Último Máximo Glacial, las poblaciones se expandieron significativamente por todo el continente, en realidad, mucho más tarde, durante un período de clima cálido abrupto al final de la Edad del Hielo, el cual comenzó hace unos 14.700 años", dice Becerra Valdivia, quien también fue co-investigadora en el estudio de la Cueva Chiquihuite.

Foto: el arqueozoólogo Joaquín Arroyo-Cabrales, izquierda, y la experta en datación por radiocarbono Lorena Becerra-Valdivia, centro, revisan los restos de animales encontrados en la cueva de Chiquihuite. Devlin Gandy

Este análisis se basa en el hecho de que las tres tradiciones principales de tallado de herramientas de piedra -Clovis, Western Stemmed (tallado del oeste) y Beringia- comenzaron todas aproximadamente al mismo tiempo, así como en la evidencia genética, la cual apunta a un aumento demográfico. Este crecimiento de la población probablemente jugó un papel en la disminución de los grandes animales, como los mamuts y los camellos, aunque el cambio climático al final de la última Edad del Hielo también contribuyó a ello, dijo.

Dataciones y situación de los enclaves arqueológicos detectados a lo largo del tiempo y analizados en el estudio liderado por la profesora Becerra Valdivia.

"Parece, por tanto, que las llegadas iniciales de seres humanos no tuvieron un impacto marcado e inmediato en el declive de la megafauna", señala Becerra Valdivia. "Fue la expansión y el crecimiento de la población posterior lo que lo provocó".

Becerra Valdivia reconoce que, debido a que este estudio se enfoca solo en América del Norte, se necesita una investigación similar en América del Sur. "Solo al desbloquear la historia de la ocupación humana inicial allí, en América del Sur, podremos ver la imagen completa y comprender el patrón de migración de modo global".

"El modelo estadístico empleado en este estudio hace algunas estimaciones sobre las fechas de ocupación, que provocan que sus conclusiones sean más abiertas a la interpretación y el debate", aduce Harcourt-Smith. "Sin embargo, también muestra que si tomamos un enfoque de evidencia total de la primera ocupación de las Américas, los datos sugieren (solo sugieren) que los humanos pueden haber existido desde hace 30.000 años, lo cual es extraordinario", añade Harcourt-Smith. "Obviamente, necesitaremos más pruebas sólidas, como restos humanos o ADN, para respaldar esta sugerencia, pero es emocionante pensar en ello".

Fuentes: livescience.com | phys.org | 22 de julio de 2020

Descubren cómo murió la "momia de la mujer que grita"

La "momia de la mujer que grita" murió hace unos 3.100 años (Zahi Hawass)

La momia de la mujer que grita ha estado 3.100 años ocultando su gran secreto. Esa boca abierta de par en par, las facciones contraídas, la cabeza hacia atrás, el cuello en tensión. Desde que los restos fueron descubiertos en 1881, las teorías de su extraño embalsamamiento han motivado decenas de teorías e interpretaciones.

El célebre egiptólogo Zahi Hawass, exministro de Antigüedades de Egipto, parece haber dado definitivamente con la respuesta que todos andaban buscando. En colaboración con el doctor Sahar Saleem, profesor de radiología de la Universidad de El Cairo, escanearon la momia encontrada en una de las tumbas del complejo funerario de Deir el-Bahari, situado en la ribera occidental del río Nilo, cerca de la antigua ciudad de Tebas.

Momias transportadas desde el escondrijo de Deri el-Bahar. Grabado.

Los resultados de la tomografía computarizada han sido sorprendentes. La mujer, probablemente una princesa, sufrió un ataque al corazón que la mató al instante y el proceso de su embalsamamiento conservó la incómoda postura durante miles de años. Los análisis han revelado que la víctima tenía aterosclerosis severa en las arterias coronarias. Esta enfermedad degenerativa deposita placa compuesta por grasas, colesterol y calcio que, al endurecerse, estrechan las paredes de las arterias y limita el flujo de sangre rica en oxígeno a los órganos y a otras partes del cuerpo.

Los investigadores creen que estos restos formaban parte de los cuerpos de miembros reales que los sacerdotes de las dinastías XXI y XXII escondieron en Deir el-Bahari para protegerlos de los ladrones de tumbas. Ahí es, precisamente, donde hace unos años se encontró también la “momia del hombre que grita”, y que el doctor Hawass y su equipo demostraron hace dos años que era el príncipe Pentaur, hijo del rey Ramsés III, quien se vio obligado a suicidarse colgado como castigo por su participación en el asesinato de su padre, en lo que se conoce como la conspiración del harén.

Aspecto de la "momia de el hombre que grita", el hijo de Ramsés III, Pentaur.

Ramsés III, segundo faraón de la dinastía XX (1186-1155 a.C.), fue degollado durante un golpe de estado en el que no solo participó su hijo, sino también Tiye, una de sus dos esposas conocidas. "Pentaur fue sentenciado a no ser embalsamado y envuelto con piel de oveja para que fuera considerado ‘impuro’ y su destino fuera el infierno”, explica en un comunicado Zahi Hawass.
La “momia de la mujer que grita” estaba en el mismo espacio y tenía similitudes exteriores con la de Pentaur, aunque los motivos son diametralmente distintos. A pesar de que la mujer mostraba signos de terror, dolor y la boca abierta como si estuviera gritando, ella no fue castigada a un destino horroroso, si bien no se la embalsamó exactamente de la misma manera que el resto de las princesas.

Los investigadores emplearon el poder de las tomografías computarizadas para revelar que la princesa egipcia murió de un ataque cardíaco masivo hace 3.000 años.

Los escritos en el antiguo idioma egipcio hierático encontrados en las envolturas de lino de la momia dicen que es “la hija real, la hermana real Meret Amon. Sin embargo, cuando se descubrió se consideró que su identidad era desconocida ya que había muchas princesas con parecido nombre: se sabe que existió Meret Amún, hija del rey Seqenenra Taa, del final de la XVII Dinastía (1558-1553 a.C.), y también Meret Amún, hija del rey Ramsés II (1279-1213 a.C.), de la XIX Dinastía.

La tomografía computarizada indicó que la mujer falleció en su sexta década de vida y recibió, a diferencia de lo que ocurrió con Pentaur, un buen tratamiento durante la momificación. Sus embalsamadores extrajeron las vísceras, colocaron materiales caros como resina y especias perfumadas dentro de la cavidad corporal y envolvieron la momia en lino blanco puro.
El ataque al corazón fue, según Hawass y Saleem, lo que dejó al cuerpo en tal estado de tensión. La aterosclerosis que sufría esta princesa le afectó las arterias coronarias derecha e izquierda, las arterias del cuello, la aorta abdominal y las arterias ilíacas, así como las arterias de la parte inferior de las extremidades.

Los restos de esta mujer, descubiertos en Luxor, en 1881, fueron analizados a través de tomografías computadas Crédito: Ahram Online

Esta era una enfermedad bien conocida por los antiguos egipcios, según indica un papiro médico de hace 3.500 años. “Cuando examinas a un hombre que tiene dolores en el estómago, que tiene dolores en el brazo y en el pecho del lado de su estómago, uno dice: esa es la enfermedad de WAD (¿ataque al corazón?). Entonces deberías decir: la muerte se acerca a él”, escribieron.

Los arqueólogos suponen que el cadáver de la mujer no fue descubierto hasta horas después de fallecer, tiempo suficiente para desarrollar el rigor mortis. Los músculos contraídos se vuelven rígidos sin poder relajarse hasta que el cuerpo comienza a descomponerse. “Los embalsamadores probablemente momificaron el cuerpo antes de que se descompusiera o se relajara. Pero no pudieron cerrar la boca o colocar el cuerpo acostado, como era habitual con las otras momias”, señalan.

La tomografía computarizada indicó que la princesa sufría una enfermedad llamada aterosclerosis (Zahi Hawass)

El escaneó también mostró que no se le extrajo el cerebro, que aún ahora se conserva desecado en la cavidad del cráneo desplazado hacia la derecha debido a la cabeza inclinada postmortem. Basándose en las técnicas de embalsamamiento, el doctor Zahi Hawas cree que lo más probable es que la princesa fuera la hija del rey Seqenenra Taa.

Fuentes: lavanguardia.com | dailymail.co.uk | 21 de julio de 2020

Sorpresa en Egipto: descubren que una momia infantil de 3000 años no es humana

Un nuevo estudio reveló que lo que se creía que era una momia infantil milenaria del antiguo Egipto es, en realidad, un paquete de barro y granos moldeado para representar a Osiris, el dios egipcio de los muertos.

Se trata de una de las dos momias de entre hace 2500 y 3000 años que fueron enviadas para realizar una tomografía computarizada en el Hospital Rambam en Haifa, Israel, por el Museo Marítimo Nacional de la ciudad. De acuerdo con el Daily Mail, ambos sarcófagos forman parte de la colección del museo desde hace muchos años, pero el personal del lugar comenzó a dudar que adentro hubiera restos humanos.

Al principio, la directora de imágenes del hospital, Marcia Javitt, pensó que la momia más grande podría ser humana, ya que "parecía un niño pequeño". Sin embargo, descubrió que dentro había materia vegetal que aparentemente estaba destinada a representar a Osiris.
El enigma fue dilucidado por Ron Hillel, de Haifa Museums, quien explicó que el objeto es conocido como "momia de grano". "Estas contienen barro y granos, y tenían forma de momia, de ahí el nombre", agregó el especialista, y detalló que "eran simbólicos del dios Osiris".

El estudio reveló que dentro del sarcófago había granos densamente compactados y con forma de barro para representar al antiguo dios egipcio Osiris Crédito: Daily Mail

Por otro lado, se pudo corroborar que dentro del otro sarcófago había un pájaro momificado, que se cree que era un halcón, un animal asociado a Horus, dios de la realeza en el cielo. "Pudimos identificar la forma y los huesos de lo que parece un pájaro. No era algo que esperáramos encontrar", afirmó Javitt.
De acuerdo con los investigadores, es probable que ambas momias hayan sido enterradas en una tumba que hasta podría haber pertenecido a un faraón, a modo de ofrenda para los dioses. Según explicaron, en el antiguo Egipto, cuando se realizaba una tumba, alrededor se colocaban artefactos e incluso ciertos animales con los restos humanos momificados.

La segunda momia con forma de pájaro que fue estudiada por los investigadores. Crédito: Daily Mail

Las aves en el antiguo Egipto tenían un rol muy importante, porque se creía que eran protectores. Es por eso que a menudo se colocaban en tumbas junto a los faraones, señalan los especialistas.

La segunda momia con forma de pájaro contenía los restos de un ave, posiblemente un halcón, colocado para representar al dios Horus Crédito: Daily Mail

Hillel explicó que los antiguos egipcios momificaban a numerosos animales como pájaros, gatos, cocodrilos y peces y muchos otros y que las momificaciones servían como ofrendas y protección en el más allá.

Estudio innovador

Gracias a un innovador estudio que combinó la tomografía computarizada convencional con la tomografía computarizada de energía dual de vanguardia pudo conocerse la verdadera naturaleza de los sarcófagos. "La tomografía computarizada convencional solo muestra la densidad", destacó Javitt.

Los investigadores junto a las dos momias antes de una tomografía computarizada para averiguar si contienen restos humanos Crédito: Daily Mail.

"Con las momias, los huesos se vuelven menos densos, los tejidos se deshidratan, y no es como escanear a un animal vivo, humano u otra criatura, porque las relaciones de los tejidos son muy diferentes", explicó, y añadió que la tomografía de energía dual permite medir el número atómico del tejido, que ya no depende de la hidratación o la condición del elemento.
"Estamos muy entusiasmados con los hallazgos y tenemos la intención de seguir investigando estos elementos", agregó.

Fuente: lanacion.com.ar | 20 de julio de 2020

Los neandertales del Mediterráneo occidental no se extinguieron debido a los cambios climáticos

Los investigadores tomaron muestras de una estalagmita de 50 cm de largo en la cueva Pozzo Cucù, en el área de Castellana Grotte (Bari), y llevaron a cabo 27 dataciones de alta precisión y 2.700 análisis de isótopos estables de carbono y oxígeno. Crédito: O. Lacarbonara.

El Homo neanderthalensis no se extinguió debido a los cambios climáticos. Al menos esto no le sucedió a los varios grupos de neandertales que vivieron en el Mediterráneo occidental hace 42.000 años. Un grupo de investigación de la Universidad de Bolonia llegó a esta conclusión después de una reconstrucción paleoclimática detallada de la última Edad del Hielo a través del análisis de estalagmitas tomadas de algunas cuevas de Apulia, Italia.

Los investigadores se centraron en la meseta kárstica de Murge, en Apulia, donde los neandertales y el Homo sapiens coexistieron durante al menos 3.000 años, desde hace aproximadamente 45.000 a 42.000 años. El estudio fue publicado en Nature Ecology & Evolution. Los datos extraídos de las estalagmitas mostraron que los cambios del clima que ocurrieron durante ese lapso de tiempo no fueron particularmente significativos.
"Nuestro estudio muestra que esta área de Apulia aparece como un 'nicho climático' durante la transición de los neandertales al 'Homo sapiens'", explica Andrea Columbu (izquierda), investigador y primer autor de este estudio.

"No parece posible que ocurrieran cambios climáticos significativos durante ese período, al menos no lo suficientemente impactantes como para causar la extinción de los neandertales en Apulia y, por lo mismo, en áreas similares del Mediterráneo".

La hipótesis del cambio climático

La hipótesis de que el clima cambiante fue un factoren la extinción de los neandertales (la cual sucedió en Europa hace casi 42.000 años) ha encontrado un apoyo considerable entre la comunidad científica. Según esta teoría, durante la última Edad del Hielo los cambios bruscos y rápidos en el clima fueron un factor decisivo en la extinción de los neandertales debido a que el mismo se hizo más frío y seco.

Podemos encontrar confirmación de estos cambios bruscos en el análisis de los núcleos de hielo de Groenlandia y de otros archivos paleoclimáticos de Europa continental. Sin embargo, cuando se trata de algunas áreas mediterráneas, donde los neandertales habían vivido desde hace 100.000 años, los datos cuentan una historia diferente. El Mediterráneo occidental es rico en hallazgos prehistóricos y, hasta ahora, nadie ha llevado a cabo una reconstrucción paleoclimática de estas áreas ocupadas por los neandertales.


La importancia de las estalagmitas

¿Dónde encontrar respuestas sobre el clima pasado en el Mediterráneo occidental? El grupo de investigación de la Universidad de Bolonia se dirigió a la meseta Murge, en Apulia. "Apulia es clave para nuestra comprensión de los movimientos antropológicos: sabemos que tanto los neandertales como el 'Homo sapiens' vivieron allí hace aproximadamente 45.000 años", dice Andrea Columbu. "Muy pocas áreas en el mundo vieron a ambas especies coexistir en un espacio relativamente pequeño. Esto hace que la meseta de Murge sea el lugar perfecto para estudiar el clima y las bases bioculturales de la transición del 'Homo neanderthalensis' al 'Homo sapiens'".

¿Cómo es posible proporcionar una reconstrucción climática de un período tan remoto? Las estalagmitas tienen la respuesta. Estas formaciones rocosas se elevan del suelo de las cuevas kársticas gracias al goteo de agua desde el techo. "Las estalagmitas son excelentes archivos paleoclimáticos y paleoambientales", explica Jo De Waele (izquierda), coordinador de investigación y profesor de la Universidad de Bolonia.

"Dado que las estalagmitas se forman a través del goteo del agua de lluvia, proporcionan evidencia incuestionable de la presencia o ausencia de lluvia. Además, están hechas de calcita, que contiene isótopos de carbono y oxígeno. Estos últimos proporcionan información precisa sobre cómo era el suelo y cuánto llovió durante el período de formación de las estalagmitas. Luego podemos cruzar esta información con datación radiométrica, lo que nos proporciona una reconstrucción extremadamente precisa de las fases de formación de las estalagmitas".


Toma de muestras de una estalagmita que se formó hace entre 106.000 y 27.000 años

Un clima (relativamente) estable

El ritmo al que se formaron las estalagmitas es el primer resultado significativo de este estudio. Los investigadores descubrieron que las estalagmitas de Apulia mostraban un ritmo constante de goteo en la última y anterior Edad del Hielo. Esto significa que no hubo cambios bruscos en el clima durante los milenios estudiados. Una sequía habría sido visible en las estalagmitas.
Entre todas las estalagmitas que se analizaron, una fue particularmente relevante. Los investigadores tomaron muestras de la misma, de unos 50 cm de largo, en la cueva Pozzo Cucù, en el área de Castellana Grotte (Bari) y llevaron a cabo 27 dataciones de alta precisión y 2.700 análisis de isótopos estables de carbono y oxígeno. Según la datación, esta estalagmita se formó hace entre 106.000 y 27.000 años. Dicha estalagmita representa la línea de tiempo más larga de la última Edad del Hielo en el Mediterráneo occidental y en Europa. Además, esta estalagmita no mostró ningún rastro de cambios abruptos en el clima que pudieran haber causado la extinción de los neandertales.

"Los análisis que llevamos a cabo muestran poca variación en la lluvia entre 50.000 y 27.000 años atrás, y el alcance de esta variación no es suficiente para causar alteraciones en la flora que habita en el ambiente de la cueva", dice Jo De Waele. "Los isótopos de carbono muestran que la bioproductividad del suelo se mantuvo constante durante este período, el cual incluye la coexistencia durante 3.000 años entre 'sapiens' y neandertales. Esto significa que no se produjeron cambios significativos en la flora y, por lo tanto, en el clima".


Los investigadores trabajando en la cueva de Pozzo Cucù, en el área de Castellana Grotte, en Puglia
(Foto: O. Lacarbonara)

La hipótesis tecnológica

Los resultados parecen mostrar que los cambios dramáticos en el clima durante la última glaciación tuvieron un impacto diferente en el área mediterránea que en Europa continental y Groenlandia. Esto permite descartar la hipótesis de que los cambios climáticos fueron responsables de la desaparición de los neandertales.
¿Cómo explicamos, entonces, su extinción después de algunos milenios de convivencia con el Homo Sapiens? Stefano Benazzi (izquierda), paleontólogo de la Universidad de Bolonia y uno de los autores del artículo, responde a esta pregunta. "Los resultados que obtuvimos corroboran la hipótesis, presentada por muchos estudiosos, de que la extinción de los neandertales tiene que ver con la tecnología", dice Benazzi. "Según esta hipótesis, los 'Homo Sapiens' cazaban con una tecnología que era mucho más avanzada que la de los neandertales, y esto representó un motivo principal de la supremacía de los 'sapiens' sobre los neandertales, los cuales, finalmente, se extinguieron después de 3.000 años de coexistencia".

Fuentes: phys.org | Universidad de Bolonia | 20 de julio de 2020

Investigadores de la UAH encuentran grandes hallazgos en la Cueva de los Casares (Guadalajara)

Los profesores de la UAH, José Javier Alcolea González (centro) y Manuel Alcaraz Castaño (derecha), junto a Emilio Moreno Foved, antiguo guía de la Cueva de Los Casares, y Elizabeth Díaz Cordero, en el interior de Los Casares.

José Javier Alcolea González y Manuel Alcaraz Castaño son dos prehistoriadores y arqueólogos, profesores del Área de Prehistoria de la UAH, que desde 2014 han retomado las excavaciones y documentación de grafías rupestres en la cueva de Los Casares, situada en Riba de Saelices (Guadalajara). Sus hallazgos están permitiendo documentar un importante número de pinturas y grabados rupestres desconocidos hasta la fecha, así como comprender mejor el proceso de desaparición de los neandertales en el interior de la península ibérica.


Esta cueva presenta una importancia capital para el conocimiento de la Prehistoria antigua del interior de la península ibérica desde principios del siglo XX. Su importancia arqueológica se dio a conocer en los años 30 cuando Juan Cabré descubrió una relevante serie de grabados y pinturas en las paredes de Los Casares que podían relacionarse con lo que ya entonces se conocía como ‘arte’ rupestre del Paleolítico superior (entre 42.000 y 11.000 años antes del presente). Unos años después, en la década de los 60, Ignacio Barandiarán dirigió varias campañas de excavación en el interior de la cavidad, que pusieron al descubierto, junto a niveles y materiales de la Prehistoria reciente y época medieval, un asentamiento aún más antiguo que las pinturas rupestres, en este caso relacionado con sociedades de neandertales del Paleolítico medio (entre 300.000 y 37.000 años antes del presente). En este se encontraron utensilios tallados en piedra, junto a restos óseos de herbívoros y carnívoros, así como un hueso metacarpiano perteneciente a un neandertal. Acabó así de configurarse el registro arqueológico paleolítico que ha llevado a considerar la cueva de Los Casares como uno de los enclaves más relevantes para el conocimiento de las sociedades de cazadores-recolectores del Pleistoceno superior, tanto neandertales como humanos modernos, en el interior de la península ibérica.

(A) Ubicación de la cueva Los Casares en la península ibérica y en el mapa geológico de la provincia de Guadalajara (B). (C): Vista en 3D de la cueva de Los Casares y los valles de Linares y Valdebuitre (Fotografía aérea y modelo digital del terreno, PNOA, del Instituto Geográfico Nacional de España).

A pesar de la relevancia científica y patrimonial que desde entonces se le reconoce a Los Casares, no ha sido hasta la presente década cuando se han retomado las investigaciones en la cavidad. El equipo interdisciplinar dirigido por Manuel y José Javier viene desarrollando desde 2014 varios proyectos de investigación destinados tanto al estudio detallado de las grafías rupestres como a la excavación de los depósitos arqueológicos presentes en el interior cavernario. Estas exploraciones, en las que participan numerosos investigadores de instituciones tanto españolas como internacionales, así como estudiantes de la UAH, tienen como objetivos científicos poner a prueba las interpretaciones clásicas sobre los patrones de asentamiento de cazadores-recolectores paleolíticos en el interior peninsular, así como analizar la relación entre los desarrollos culturales de estas sociedades y la variabilidad ecológica pleistocena, entre hace unos 50.000 y 20.000 años antes del presente. En este ámbito, la investigación desarrollada en esta cueva está permitiendo contribuir a conocer mejor problemas tan relevantes como los relativos a las causas de la desaparición de los neandertales, la composición y el contexto cultural de las grafías rupestres paleolíticas, o los patrones de asentamiento humano en las tierras altas de la Meseta española durante las fases más frías de la última glaciación.

Principales hallazgos de las excavaciones de 1960 en la cueva de Los Casares. A: artefactos musterienses. Todos provienen del nivel c del Seno A, excepto los números 33, 34 y 36. B: metacarpiano neandertal encontrado en el cuadrado 8V 'del Seno A (la barra mide 5 mm).

Los resultados de la investigación de Los Casares están dando fruto. Por un lado, la prospección detallada de las paredes de la cavidad, combinada con una documentación gráfica que incluye fotografía digital, fotogrametría, escaneado laser y modelización 3D, está permitiendo documentar un importante número de pinturas y grabados inéditos, así como caracterizar de forma mucho más precisa el repertorio gráfico conocido hasta la fecha. Entre los nuevos motivos localizados se encuentran tanto signos abstractos como nuevas figuras animales, incluyendo ciervos o caballos, e incluso ejemplos de especies menos habituales en el interior de la península, como el reno, además de algunas nuevas figuras antropomórficas. Asimismo, las analíticas de microscopía Raman aplicadas a los trazos rojos y negros que componen las decoraciones pintadas han permitido caracterizar los pigmentos utilizados por los cazadores-recolectores paleolíticos para decorar la cueva.

Por otro lado, las excavaciones realizadas en distintas zonas del interior de la cueva han puesto al descubierto varias secuencias estratigráficas que reflejan la ocupación humana de Los Casares a lo largo de la historia, remontándose a un primer asentamiento por parte de sociedades de neandertales durante el Paleolítico medio. Las investigaciones realizadas, y en concreto los análisis de restos de polen, micromamíferos, maderas quemadas y fitolitos, han permitido caracterizar el contexto ecológico en el que vivieron estos homininos hace alrededor de 43.000 años, dominado por un paisaje y un clima atemperados. El posterior empeoramiento de estas condiciones ecológicas, también registrado en los sedimentos conservados en la cavidad, probablemente provocó el abandono del lugar por parte de estos grupos, contribuyendo quizá a los procesos demográficos que acabaron provocando la desaparición de los neandertales como especie.


Foto: Investigación en La Cueva de los Casares / Foto Javier Alcolea González

Además, en la última campaña de excavación, realizada en el verano de 2019, se localizó un nivel de ocupación humana no conocido hasta entonces, que podría estar relacionado con algunas de las fases de decoración presentes en las paredes de la cavidad. Este era, precisamente, uno de los objetivos de la investigación, pues hasta la fecha no se han localizado en la cueva los restos materiales de los grupos humanos que realizaron las grafías rupestres de Los Casares. En todo caso, la relación directa de este nuevo nivel con dichas grafías es una hipótesis que aún debe confirmarse con los resultados de las dataciones de carbono 14 realizadas y, sobre todo, nuevos datos de campo que tratarán de obtenerse en la nueva campaña de excavación que comenzará a finales de este mes de julio.

"Esta vez será una campaña especial debido a la delicada situación sanitaria provocada por la pandemia del SARS-CoV-2, por lo que el grupo de trabajo será reducido y mantendremos todas las medidas decretadas, incluyendo el uso de mascarillas y la distancia de seguridad. Los objetivos de la campaña se centrarán en recopilar nuevos datos sobre el contexto material de los grupos humanos responsables de la decoración paleolítica de la cueva, para lo cual se ampliarán las excavaciones realizadas previamente al pie de algunos paneles decorados. Asimismo, continuaremos con los trabajos de documentación gráfica en las paredes de la cavidad mediante fotografía digital y fotogrametría’"afirman los arqueólogos.

La cueva de Los Casares puede ser visitada por el público general, siempre que se guarden los requisitos establecidos para su conservación. Más información en la web del Ayuntamiento de Riba de Saelices.


Fuente: portaldecomunicacion.uah.es | 20 de julio de 2020

Critican que la estatua de la diosa Juno hallada en Regina hace diez años siga "olvidada en un almacén" sin exponerse

La Asociación "Regina Viva" ha criticado que la estatua de la diosa Juno encontrada en Regina hace 10 años continúa, a día de hoy, en un almacén y que nunca se haya expuesto al público, motivo por el que reclaman un museo propio para el yacimiento de Casas de Reina (Badajoz).
Fue el 14 de julio de 2010 se desenterraba al completo una de las piezas "más importantes" recuperadas hasta la fecha en el yacimiento romano de Regina, la parte superior de una estatua femenina sedente realizada en mármol.

Apareció en la zona del foro de la ciudad, justo detrás de los restos del templo en el que en su día se le pudo rendir culto. Sus características llevaron a los arqueólogos a determinar que era una representación de la diosa Juno, una de las deidades más importantes del panteón romano que conformaba la Tríada Capitolina junto a Júpiter y Minerva.

Tras su hallazgo la pieza fue depositada en un almacén en Badajoz donde, una década después, continúa "olvidada", indica la asociación en una nota de prensa.



Y es que, subraya, a pesar de su "evidente importancia", la diosa Juno de Regina "nunca ha sido expuesta". No forma parte de la exposición permanente del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz ni tan siquiera ha sido incluida en muestras ocasionales. Sí se puede contemplar en este espacio museístico, la parte inferior de una estatua también sedente y realizada en mármol que pudiera tener una conexión con la hallada en Regina en 2010.

La asociación alude a un estudio publicado por Andrés F. Silva Cordero que así lo corrobora. Se trataría de una representación "muy completa" de esta diosa, muy venerada en Regina donde también se encontró una base de estatua con su nombre.

Este "destacable" hallazgo provocó que se reactivara en Casas de Reina la iniciativa de solicitar a las autoridades pertinentes la creación de un museo de sitio en la localidad que albergue los notables restos recuperados en el yacimiento que se encuentran a día de hoy en un almacén en un polígono industrial de Badajoz.

Se recogieron 4.000 firmas pero la solicitud no fue atendida. Una década después, la diosa Juno "sigue olvidada" en dicho almacén y la localidad continúa sin ese museo de sitio "tan necesario para completar la oferta turística de una comarca que se despuebla día a día".
Fuente: lavanguardia.com | 19 de julio de 2020