El sexo entre especies y los secretos de Denny, la primera híbrida

Los humanos tenemos una sensibilidad especial para distinguirnos de los otros. El neurólogo argentino Facundo Manes (izquierda) cuenta cómo comprobó esta tendencia en un experimento con chilenos mapuches y no mapuches. “Les colocamos electrodos y les mostramos fotos de ambos grupos sociales. En cuestión de milisegundos el cerebro se da cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no, y si pertenece lo asocia con algo positivo y, si no, con algo negativo”, explica.

Las pequeñas diferencias entre los individuos de nuestra especie han servido para negar la humanidad a grupos casi idénticos en multitud de ocasiones y no cuesta imaginar el recelo mutuo que debieron sentir las poblaciones humanas de hace más de 30.000 años, cuando los Homo sapiens aún tenían que compartir la Tierra. “Los denisovanos y los neandertales eran bastante distintos genéticamente. Como comparación, un denisovano y un neandertal eran más distintos entre ellos que dos personas cualquiera que vivan hoy, sin importar de dónde sean”, explica Viviane Slon (derecha).

La secuenciación del genoma de especies extintas ha mostrado que algunos de sus miembros superaron ese recelo inicial, copularon y tuvieron descendencia. En la actualidad, todas las poblaciones humanas, salvo los subsaharianos, tienen al menos un 2% de ADN neandertal, y los estudiosos del material genético antiguo han observado que, pese al escaso número de individuos del Pleistoceno cuyo genoma se ha secuenciado, los vestigios de cruces entre diferentes especies aparece en los análisis con una frecuencia inesperada.


Hace tres años, un equipo del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) liderado por Svante Pääbo, el padre de la revolución del ADN antiguo, secuenció el genoma de un humano moderno encontrado en Rumanía a partir de una mandíbula fósil (Oase 1, derecha). Solo había que remontarse cuatro generaciones para encontrar un ancestro neandertal en el árbol genealógico de aquel hombre. El hallazgo parecía improbable, pero esta semana se anunció un descubrimiento que hasta ahora se habría considerado imposible. Slon, Pääbo y varios miembros más del dream team de la paleogenómica de Leipzig habían encontrado al primer caso de descendiente directa entre dos grupos humanos distintos. Denny, como han llamado a la joven de 13 años encontrada en la cueva siberiana de Denisova, tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

“Estos estudios nos dicen que la mezcla entre estos grupos sería frecuente cuando se encontraban, aunque no se encontrarían mucho, porque eran pequeños y estaban separados por grandes distancias”, afirma Sergi Castellano (izquierda), un investigador del University College de Londres que cuando trabajaba en Leipzig demostró que neandertales y humanos procrearon durante decenas de miles de años. Más difícil de saber a partir de los análisis genéticos es la naturaleza de aquellos encuentros, si se trataría de un sexo más o menos consensuado, si después Denny fue criada también por su padre o si la tribu la aceptó como una más.

La adolescente de Denisova fue un pequeño milagro. Las especies de sus padres se habían comenzado a separar hace 390.000 años y desde entonces su compatibilidad reproductiva no había dejado de descender. Este fenómeno se ha observado en los cruces entre neandertales y Homo sapiens. “Existen algunos estudios genéticos que apuntan a que la hibridación habría afectado negativamente a la fertilidad neandertal. Las madres 'Homo sapiens' que engendraban fetos masculinos habrían desarrollado un tipo de histocompatiblidad hacia el cromosoma Y del neandertal que, en muchos casos acabarían con abortos naturales”, añade María Martinón-Torres (derecha), directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en Burgos.

Una vez nacida, también es posible que su carácter mestizo le complicase la vida. “Existen estudios, como los de Rebecca Ackerman, sobre híbridos de primera y segunda generación de monos babuinos, que demuestran que en los híbridos se producen un número muy alto de anomalías poco frecuentes en las poblaciones originales, y que son sin duda reflejo de alteraciones del desarrollo”, indica Martinón-Torres. “En estos híbridos existe un número significativamente mayor de patologías dentales bilaterales y asimetrías craneales, por ejemplo. Además, los híbridos suelen ser mucho mayores o mucho más pequeños que las especies parentales, lo que es evidencia de una modificación de los procesos de desarrollo normales”, continúa. “Podemos decir que aunque la pieza encaja, el encaje no es biológicamente perfecto”, concluye.

La directora del CENIEH apunta además a otro misterio en torno a aquellos humanos con padres de especies distintas. “Sabemos poco sobre cómo reconocer a un híbrido en el registro fósil. Tenemos siempre la idea de que tiene que tener un poco de su padre y de su madre o una morfología intermedia entre ambos. Sin embargo, estos estudios sobre híbridos de babuinos de Ackerman apuntan a que muchas veces no se parecen ni a su padre ni a su madre, sino que se producen novedades morfológicas”.

La propia Martinón-Torres, en un artículo publicado en Current Anthropology que aborda la cuestión de los denisovanos como híbridos, propuso que en la búsqueda de más individuos de esta especie se traten de identificar anomalías, como cambios de tamaño significativos, asimetrías o patologías dentales. En este sentido, recuerda que, si se compara con los de los neandertales, “los dientes hallados en Denisova son gigantes” (izquierda).

Es muy probable que Denny fuese una niña especial para su grupo, pero de ella solo se conserva un pequeño fragmento de hueso y su genoma no nos dice si era mayor o menor que un neandertal o un denisovano normal o si tenía un cráneo asimétrico. Para completar estos huecos del rompecabezas, los cazadores de denisovanos llevan años peinando amplias regiones de Asia en busca de nuevos yacimientos en los que comenzar a reconstruir a esta especie que solo conocemos por su ADN. Cuando se encuentren, la experiencia dice que también se hallarán los rastros del sexo entre especies y se podrá saber más sobre cómo se relacionaban entre ellas e incluso tratar de reconstruir cómo fue el final del resto de especies humanas con las que ya no podemos copular.

Fuente: elpais.com | 25 de agosto de 2018

Los egipcios comenzaron a momificar a sus difuntos mucho antes de lo que se pensaba

Momia de Turín S. 293 (RCGE 16550). Vista dorsal (Museo Egipcio, Turín).

La comunidad científica mantenía desde hace años que las momias prehistóricas egipcias se crearon por azar, pero cada vez son más los datos que apuntan a que se intervino en su conservación.
Una investigación nueva publicada en «Journal of Archaeological Science» muestra que los antiguos egipcios embalsamaban a sus difuntos 1.500 años antes de lo que se calculaba hasta ahora. El descubrimiento se ha logrado gracias a una de las momias intactas más antiguas del mundo.

La primera técnica de embalsamamiento egipcia

La momia en cuestión está datada entre el 3.700 y el 3.500 a.C., se conserva en el Museo Egipcio de Turín (Italia) y nunca se había sometido a ningún tratamiento de conservación. Estas cualidades ofrecieron al equipo científico, dirigido por las universidades de York y Macquarie, en el Reino Unido y Australia respectivamente, una oportunidad sin igual para analizar la momia con precisión.
Las pruebas químicas forenses mostraron una práctica de embalsamamiento que apunta a que la momia de Turín no lo es por accidente. El equipo descubrió la fórmula de embalsamamiento original utilizada en el antiguo Egipto para conservar cadáveres y protegerlos de la descomposición.

Esta es la primera vez que se obtienen pruebas irrefutables de embalsamamiento de una momia prehistórica egipcia intacta. Los resultados ofrecen además indicios inéditos de que la fórmula se utilizó en una zona geográfica amplia. En su formulación se incluyeron agentes antibacterianos en cantidades similares a las empleadas por los embalsamadores egipcios en su apogeo unos 2.500 años más tarde.

Según declaró el doctor Stephen Buckley (izquierda), de la Universidad de York y coautor del estudio, a la BBC: «La momia encarna literalmente el embalsamamiento, el cual fue fundamental para la momificación egipcia durante 4.000 años. Hasta ahora, no contábamos con una momia prehistórica que mostrase de una manera tan perfecta por medios químicos los orígenes de lo que después se convertiría en el proceso de momificación icónico que todos conocemos».
El trabajo en la momia ofreció datos adicionales como que el ritual de momificación se ejecutó alrededor del 3.600 a. C. en un hombre que murió con entre 20 y 30 años.

El proceso de momificación egipcio al descubierto

En declaraciones al Daily Mail, la doctora Jana Jones (derecha), egiptóloga y experta sobre prácticas de enterramiento egipcias antiguas de la Universidad Macquarie, indicó lo siguiente: «El descubrimiento es una contribución fundamental al limitado conocimiento que se posee sobre el período prehistórico y ofrece información nueva y vital sobre esta momia en concreto».

En palabras del profesor Tom Higham (izquierda), vicedirector del Oxford Radiocarbon Accelerator Unit (Reino Unido): «Existen muy pocas momias de este tipo “natural” que puedan analizarse. Nuestra datación mediante carbono-14 la sitúa en la primera cultura Naqada de la prehistoria egipcia, antes del período faraónico clásico, y estacronología tan temprana nos ofrece una información sin par sobre el tratamiento funerario antes del auge del Estado».

Subrayó además la importancia del estudio en el que participó: «Los resultados alteran en gran medida los conocimientos vigentes sobre el desarrollo de la momificación y el empleo de agentes embalsamadores y demuestran la capacidad de la ciencia interdisciplinaria para conocer el pasado».

La receta básica para momificar era la siguiente:
  • Aceite vegetal, posiblemente aceite de sésamo
  • Extracto de plantas o raíces "tipo bálsamo" que podría provenir de una especie de junco (Scirpus holoschoenus)
  • Goma vegetal, un azúcar natural que podría haber sido extraído del árbol de acacia
  • Crucialmente, resina de alguna conífera, probablemente resina de pino
Al mezclarse con el aceite, la resina le otorgaba propiedades antibacterianas, que impedían la descomposición del cuerpo.

¿Cómo dieron con la fórmula?

El científico de la Universidad de York comenzó a buscar la receta de la momificación hace varios años, cuando analizó con sus colegas sustancias químicas presentes en textiles usados para envolver momias.

El nuevo estudio se centró en sustancias presentes en las vendas con las que se envolvió el cuerpo. Derechos de autor de la imagen STEPHEN BUCKLEY UNIVERSITY OF YORK

Los textiles se encuentran en la colección egipcia del Museo Bolton, en la localidad del mismo nombre en el norte de Inglaterra. Los tejidos datan aproximadamente del año 4.000 a.C., una época muy anterior al período en que se creía comenzaron las momificaciones.

"En general se pensaba que la momificación había comenzado cerca del año 2.600 a.C., cuando se construyó la Gran Pirámide, pero encontramos pruebas de que la tradición de preservación de cuerpos comenzó antes", afirmó Buckley.

La momia no había sido sometida a procedimientos de conservación y ofrecía una oportunidad única de estudiar la receta química original de embalsamiento usada en el antiguo Egipto.
"Combinando análisis químico con examen visual del cuerpo, investigaciones genéticas, datación por radiocarbono y análisis microscópicos del lino en los vendajes, confirmamos que esta momificación se practicó en un hombre de entre 20 y 30 años, cerca del año 3.600 a.C.", señala Jana Jones.

¿Por qué importa este descubrimiento?

Árbol de acacia en el desierto en Egipto
La receta incluye una g.oma vegetal, un azúcar natural que podría haber sido extraído del árbol de acacia. Derechos de autor de la imagen GETTY IMAGES.

El hecho de que la misma fórmula fue usada casi 2.000 años después para embalsamar a los faraones significa que "Hemos dado con una especie de identidad panegipcia, mucho antes de que se formara una de las primeras naciones Estado en el año 3.100 a.C. Los orígenes de esa identidad son mucho más antiguos de lo que pensábamos". ", señaló Buckley a la BBC.

El estudio también revela cómo y cuándo los antiguos egipcios perfeccionaron la receta de embalsamiento antibacteriano que permitió la preservación de las icónicas momias. El embalsamiento era simplemente uno de los pasos en el proceso cuidadoso de preservar los cuerpos. Los pasos principales de la momificación, luego de lavar y purificar el cuerpo, eran los siguientes:
  • Extraer el cerebro, posiblemente usando un procedimiento para licuarlo
  • Extraer los órganos internos
  • Colocar el cuerpo en natrón, una sal natural para desecarlos
  • Recubrir el cuerpo en la receta para embalsamar con el fin matar las bacteriasy sellarlo
  • Envolver el cuerpo en vendas de lino o sudario
"Lo fundamental para preservar el cuerpo era desecarlo y recubrirlo en la receta para embalsamar", explicó Buckley. "La momificación estaba en el corazón de esta cultura".
Buckley señaló que para los antiguos egipcios, "La etapa después de la muerte ofrecía una oportunidad de seguir disfrutando de la vida. Pero debían preservar el cuerpo para que el espíritu tuviera un hogar".

Fuentes: cordis.europa.eu | bbc.com | 23 de agosto de 2018

Descubren una extraordinaria máscara del rey Pakal II en Palenque

Una máscara modelada en estuco que representa al gobernante Pakal, además de un adorno para la nariz, único en su tipo, y un pasaje subterráneo, son los recientes hallazgos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó en la edificación conocida como El Palacio de Palenque, en Chiapas.

Los arqueólogos descubrieron, además, un sinfín de restos de animales como tortugas, roedores, cangrejos, peces y demás fauna acuática; así como minerales y otros elementos que forman parte de una vasta ofrenda maya.
Los responsables de los trabajos de conservación y restauración, los cuales rindieron estos frutos en mayo pasado, fueron el arqueólogo Arnoldo González Cruz y la restauradora Haydeé Orea Magaña; el primero mencionó que estos hallazgos corresponden al periodo Clásico Tardío (684-720 d.C.) de la cultura maya.

El director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández, destacó que estos descubrimientos se suman a las decenas de hallazgos que se acumulan en los últimos años gracias al trabajo de investigación.
Destacó que Palenque es uno de los sitios arqueológicos más explorados, lo que permite un acercamiento más tangible hacia su historia; al cual acude un gran número de personas ávidas de información y de conocimiento del vasto universo cultural maya.

“Estos gobernantes que van apareciendo en Palenque nos están dando pistas muy importantes para entender las estructuras de gobierno y todo lo que significaron las confrontaciones entre los grandes centros de poder maya en el periodo clásico”, mencionó.

Precisó que la primera etapa de los trabajos de conservación fue resultado del apoyo del Fondo de Embajadores del Departamento de Estado para la Preservación Cultural (AFCP, por sus siglas en inglés), de 500 mil dólares.

Los trabajos comenzaron desde enero con el propósito de contener las afectaciones causadas por el intemperismo y la fauna local; aunado a la conservación integral de las cubiertas de las Casas A, B, C, D y E del conjunto arquitectónico conocido como El Palacio, donde apareció la imponente máscara.

Arnoldo González confirmó que en la Casa E del complejo arquitectónico, las labores estaban encaminadas a atender la acumulación de agua en el patio, pues en época de lluvia se filtraba el agua y provocaba problemas de humedad en el inmueble, por lo que el piso, cuyo nivel era similar a la crujía del edificio, fue escarbado.

Fue así que se localizó lo que se presume es un estanque y en el fondo la cabeza de estuco que Arnoldo González consideró es una figura de naturaleza humana, ya que no es fantástica ni representa a un Dios; también se hallaron las figurillas, restos cerámicos, vasos y huesos de pescados que se asocian al depósito.
Respecto al subterráneo, indicó que es parte de los sistemas constructivos, el cual es una subestructura en la Casa C el cual nadie esperaba y les hace pensar que en algunas otras edificaciones podrían estar presentes.

Fuentes: nssoaxaca.com | excelsior.com.mx| 25 de agosto de 2018

Inmigrantes de ojos azules transformaron el antiguo Israel hace 6.500 años

Estos osarios (contenedores para restos humanos) del Período Calcolítico fueron excavados en la cueva Peqi'in, en el norte de Israel. Crédito: Mariana Salzberger / Cortesía de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Colonos de piel clara y ojos azules habitaron el Levante hace unos 6.500 años, según un equipo internacional interdisciplinario de científicos. Un artículo publicado en la revista Nature Communications resuelve el misterio de cómo la cultura calcolítica llegó a Galilea: a través de la migración de la población.

Cuando analizaron los genomas de los huesos de 22 de los 600 esqueletos individuales descubiertos en una gran necrópolis cerca de Peki’in, en el norte del país, los científicos encontraron una mezcla genética bastante diferente a la de los colonos anteriores y sucesivos de la región.
Los hallazgos abordan argumentos de hace décadas sobre los orígenes de esta cultura distintiva del Calcolítico Tardío, "cuyos artefactos tienen pocos vínculos estilísticos con las culturas materiales anteriores o posteriores de la región", escriben los autores.

Cueva de Peki'in (Dra. Hila May)

"Las reliquias altamente artísticas han llevado a un extenso debate sobre los orígenes de las gentes que hicieron esta cultura material". ¿Ocurrió cuando las poblaciones locales adoptaron e implementaron prácticas encontradas en las culturas existentes en el norte o a través de la migración?
En el artículo, titulado "ADN antiguo procedente del Calcolítico en Israel revela el papel de la mezcla poblacional en la transformación cultural", los científicos concluyeron que la comunidad homogénea encontrada en la cueva de Peki'in podría ser la fuente de un ~ 57 % de la ascendencia de grupos relacionados con el Neolítico del Levante local, un ~ 26 % de grupos relacionados con las gentes del Neolítico de Anatolia, y un ~ 17 % de grupos relacionados con el Calcolítico de Irán.

El estudio fue dirigido por los investigadores de la Universidad de Tel Aviv, la Dra. Hila May y el profesor Israel Hershkovitz (izquierda), del Departamento de Anatomía y Antropología del Centro Dan David para la Evolución Humana e Investigación Biohistórica; la Dra. Dina Shalem, del Instituto de Arqueología de Galilea en el Kinneret College y miembro de la Autoridad de Antigüedades de Israel, la cual fue uno de los arqueólogos que excavaron originalmente la cueva en 1995; la estudiante graduada Éadaoin Harney y el profesor David Reich, ambos de la Universidad de Harvard.
"El análisis genético proporcionó una respuesta a la pregunta central que nos propusimos abordar", dijo David Reich (derecha).

“Se demostró que la gente de Peki’in tenía una ascendencia sustancial procedente del norte, similar a los que viven en Irán y Turquía, y que no estaba presente en los agricultores levantinos anteriores”, aduce.
La arqueóloga Dina Shalem dijo que la cueva natural de estalactitas, de 17 metros de largo y 5-8 metros de ancho, es única tanto por el número de individuos enterrados como por los “motivos excepcionales” -diseños geométricos y antropomórficos- representados en los restos de los osarios y jarrones que constienen restos esqueléticos.

"Algunos de los hallazgos en la cueva son típicos de la región, pero otros sugieren un intercambio cultural con regiones remotas. El estudio resuelve un largo debate sobre el origen de la cultura del pueblo calcolítico", dijo Shalem (izquierda). "¿El cambio cultural en la región fue consecuencia de las olas de migración; a la infiltración de ideas debido a las relaciones comerciales y / o al intercambio cultural; o a una invención local? Ahora sabemos que la respuesta es la migración".
Éadoin Harney, quien dirigió el análisis estadístico del estudio, añade: "También encontramos que la población de Peqi’in experimentó un cambio demográfico abrupto hace 6.000 años".

El periodo Calcolítico, también denominado Edad del Cobre, viene después del Neolítico y precede a la Edad del Bronce. Existen ya varios análisis de ADN para asentamientos de la Edad de Bronce en el Levante, incluida una publicación del verano pasado que muestra que el 93 % de los ancestros de los modernos libaneses proviene de los canaanitas. Ahora, el nuevo análisis del genoma procedente de la cueva de Peki’in llena un vacío de 3.000 años de análisis de ADN.

En 1961, un grupo de arqueólogos buscaba pergaminos del Mar Muerto. En su lugar, encontraron este sorprendente íbice doble y el resto del tesoro ahora conocido como la "Cueva del Tesoro". (Cortesía del Museo de Israel).

La investigación del ADN da una respuesta a las preguntas formuladas por los arqueólogos que han desenterrado restos de cobre y otras tecnologías metalúrgicas que no eran locales en Israel, sino más bien procedentes de Turquía. Descubierta en 1961, la Cueva del Tesoro, cerca de Ein Gedi, albergaba un tesoro de 429 objetos ocultos hace 6.500 años, algunos de los cuales fueron creados a partir del cobre el cual se cree que fue importado del este de Turquía o del Cáucaso. Del mismo modo, la cueva Ashalim del Neguev, encontrada en 2012, contenía un objeto principal creado por una tecnología foránea proveniente de Anatolia.

Objeto de plomo (procedente del área de Turquía) colocado encima de un eje de madera hallaldo en una cueva al sur de Beersheba. Una navaja al lado de la escena proporciona la escala. (Boaz Langford y Micka Ullman).

Con la conclusión del nuevo estudio de que aproximadamente la mitad del genoma del pueblo calcolítico indígena se deriva de las antiguas Turquía e Irán, parece que estos artefactos pueden haber llegado durante una migración y no fueron meramente productos secundarios de una ruta comercial como se sugería anteriormente.
UN HALLAZGO CASUAL DE GRAN IMPORTANCIA
La cueva de Peki’in, el sitio funerario más grande jamás identificado desde el período Calcolítico Tardío en el Levante, fue descubierta por casualidad en 1995 durante unas obras viales. Luego, un tractor causó el colapso de una parte del techo de la cueva, dejando al descubierto cientos de osarios y un sistema pavimentado de varias capas de plataformas funerarias.

Foto: Osario en cueva Peki'in / Crédito de la foto: Mariana Salzberger, cortesía de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

En el artículo de Archaeology Odyssey publicado en 1998 sobre la excavación, los arqueólogos originales hipotetizaron que la cueva era un lugar de entierro importante y prestigioso, llamándolo "el centro de una rueda, con sus rayos irradiando en todas las direcciones".
Los arqueólogos vieron indicios de que los cuerpos fueron llevados a la cueva desde todas las direcciones para su depósito, desde el Valle del Jordán, los desiertos de Judea y Neguev, y la costa del Líbano. "Claramente, se hicieron grandes esfuerzos para transportar los restos óseos de los muertos a este reverenciado lugar", escriben.

"Sus objetos de culto y objetos funerarios exhiben estilos artísticos de diversas subculturas levantinas", que, según los arqueólogos, sugieren que la cueva sirvió como "un centro mortuorio regional, donde personas de toda la antigua Palestina convergieron para enterrar a sus muertos". Según el nuevo estudio, la datación por radiocarbono encuentra que la cueva estuvo en uso durante todo el Calcolítico Tardío (4.500-3.900 a.C.).

Lamentablemente, aunque la cueva en sí fue sellada durante unos 6.000 años, poco después de su cierre inicial los ladrones de tumbas entraron y causaron una destrucción masiva. Se supone que tomaron la mayoría de los objetos de metal que habrían sido enterrados con los muertos, ya que hay un número desproporcionadamente bajo en relación con otros sitios de la misma época.

Foto: Cálices del período Calcolítico excavados en la cueva Peki'in (Mariana Salzberger, cortesía de la Autoridad de Antigüedades de Israel).

A pesar de este vandalismo desenfrenado, la plétora de restos humanos preservados todavía podría utilizarse para llevar a cabo pruebas genéticas. Según el artículo, publicado en Nature Communications, en una instalación limpia de la Facultad de Medicina de Harvard, los científicos "obtuvieron polvo de huesos de 48 restos esqueléticos, de los cuales 37 eran huesos pétreos, conocidos por su excelente preservación del ADN".

Los datos extraídos de los restos esqueléticos de 22 individuos, "son de una calidad excepcional, dada la preservación típicamente deficiente del ADN en el cálido Cercano Oriente", escribieron los científicos.

Según Israel Hershkovitz, "El ADN humano se conservó en los huesos de las personas enterradas en la cueva de Pekí’in probablemente debido a las frías condiciones dentro de la cueva y a la corteza de piedra caliza que cubría los huesos".


Foto: Frasco de entierro decorado del período Calcolítico excavado en la cueva Peki'in (Mariana Salzberger, cortesía de la Autoridad de Antigüedades de Israel).

Como resultado, los investigadores pudieron hacer un análisis completo del genoma de 22 de los esqueletos. "Este estudio de 22 individuos es uno de los mayores estudios de ADN antiguos realizados desde un único sitio arqueológico, y es, con mucho, el más grande realizado en el Cercano Oriente", dijo el investigador de la Universidad de Tel Aviv.
Los científicos descubrieron, además, algunos rasgos genéticos recesivos que generalmente no se esperan en restos humanos del Levante. “Ciertas características, como las mutaciones genéticas que contribuyen al color azul de los ojos, no se vieron en los resultados de las pruebas de ADN de restos humanos levantinos anteriores", dijo Hila May (derecha).
La comunidad de ojos claros y piel clara no continuó, pero al menos ahora los investigadores tienen una idea de por qué. “Estos hallazgos sugieren que el desarrollo y caída de la cultura calcolítica probablemente se deba a los cambios demográficos ocurridos en la región", afirma May.

Fuentes: enlacejudio.com | livescience.com | 20 de agosto de 2018

Los primeros granjeros también tuvieron que adaptarse al cambio climático hace 8.000 años

Cerámica encontrada en el asentamiento de Çatalhöyük (Turquía). ÇATALHÖYÜK RESEARCH PROJECT

Si algo caracteriza al hombre es su capacidad de adaptación, desde los primeros pasos evolutivos hacia el humano moderno -como el bipedismo que comenzó hace unos cuatro millones de años- hasta los avances creados con nuestras propias manos, de las herramientas de hueso a los smartphones. Sin embargo, la gran revolución que transformó por completo la forma de vivir de los Homo sapiens fue la agricultura, que apareció tras el aumento de la temperatura global durante el Holoceno o período posglacial.

Fue entonces cuando una precoz agricultura surgió en la ciudad neolítica y calcolítica de Çatalhöyük (que existió entre los años 7.500 y 5.700 a.C.), situada al sur de Anatolia (Turquía). Gracias a un canal del río Çaramba, que fluía antiguamente entre los dos montículos de arcilla que forman el yacimiento, la tierra sobre la que se establecía la ciudad era fértil para el cultivo.

El yacimiento de Çatalhöyük en Turquía. FIRDES SAYILAN / SHUTTERSTOCK.COM

Durante esta época templada de bonanza ocurrió un evento que pilló desprevenidos a estos primeros granjeros. Hace aproximadamente 8.200 años, un enorme glaciar situado al norte de Canadá se fusionó con el mar, vertiendo una enorme cantidad de agua dulce y fría al Atlántico Norte. Este evento desencadenó un cambio en la dinámica de las corrientes oceánicas, cuyo resultado fue un descenso generalizado de las temperaturas que duró alrededor de 160 años.

De este acontecimiento hay vestigios en los anillos de crecimiento de los árboles y en algunos depósitos minerales, pero se desconocía cómo afectó a los primeros agricultores y ganaderos, hasta ahora. En un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), un equipo de diez arqueólogos y arquezoólogos de la Universidad de Bristol, Reino Unido, han centrado sus investigaciones en la ciudad de Çatalhöyük. Los pobladores de este asentamiento tuvieron que cambiar su dieta para adaptarse a este cambio climático repentino.

No sólo descendieron las temperaturas en el momento en el que estos primeros granjeros estaban dispersándose desde Anatolia hacia Europa, Egipto y Oriente Medio. Los investigadores hallaron pruebas de un descenso extremo de las precipitaciones, gracias al análisis de la grasa de los animales que formaban parte de la dieta de los pobladores de la ciudad, presente en las cazuelas de cerámica. "Los pastores de la ciudad cambiaron el ganado vacuno por ovejas y cabras, animales más resistentes a la sequía", explica Mélanie Roffet-Salque (izquierda), directora del estudio.

Grasa conservada en cerámica

Los investigadores analizaron el ratio de isótopos de hidrógeno atrapados en las moléculas de grasa extraídas de la cerámica. La proporción entre el deuterio y el hidrógeno muestra un cambio repentino en el nivel de precipitaciones en la ciudad Çatalhöyük durante el período analizado. Normalmente, los cambios en los patrones de precipitaciones se obtienen de sedimentos en lagos y océanos, siendo "esta es la primera vez que se extrae de recipientes para cocinar", explica Roffet-Salque.
"Los granjeros tuvieron que adaptarse a temperaturas más frías y veranos más secos que tuvieron un impacto en la agricultura", explican los investigadores. Estos no sólo cambiaron su alimentación, también transformaron sus hogares, pasando de viviendas comunales a casas familiares. En total, los 13.000 restos de cerámica encontrados, junto a varias herramientas y huesos, convierten a este asentamiento en un tesoro del Neolítico y de la Edad del Cobre. Y justo, en los huesos hallados, aún se aprecian las marcas realizadas por los pobladores de la ciudad, ayudando a reconstruir la increíble capacidad de adaptación del ser humano desde la prehistoria.

Fuentes: elmundo.es | sciencemag.org | 20 de agosto de 2018

Descubren una antigua calzada romana en el castro de Antrialgo (Piloña, Asturias)

Adrián Piñán trabaja en la calzada ante la mirada de Juan Ramón Muñiz y José Antonio Longo. / E. C.

Las primeras excavaciones en el entorno del castro de Antrialgo, en el concejo de Piloña, Asturias, han dejado a los investigadores «sorprendidos e ilusionados» por los tesoros arqueológicos que se podrían descubrir en los próximos días y en futuras campañas. Si en los últimos años existía la esperanza de que este rincón de la parroquia de Villamayor se desvelase como una zona de relevancia arqueológica, han bastado unos pocos días para confirmar estas sospechas. Sospechas que algunos investigadores, y el mismo colectivo etnográfico Belenos, habían recogido en sus publicaciones.
El responsable del equipo de investigación, Juan Ramón Muñiz, ha constatado la presencia de una calzada romana que rodea el emplazamiento castreño. Ayer precisamente se afanaban en limpiar y sacar a la luz esta antiquísima vía de comunicación oculta por la maleza y la tierra. La calzada rodeaba el asentamiento y conducía a la entrada del mismo. Precisamente en esta zona es donde ayer se trabajaba con más dedicación.

Con la aparición de este tramo de calzada parece confirmarse que el asentamiento se remontaría, al menos, a la época de la ocupación romana y, con probabilidad, su uso se prolongaría hasta la Edad Media. La datación y cronología del yacimiento resulta fundamental para los investigadores. Como ocurre con estas antiguas poblaciones, la zona estaba rodeada por muros de contención y se cree que pudo existir una gran empalizada de madera sobre ellos.

Foto: Enclave donde se sitúa el castro de Antrialgo, en el concejo de Piloña. / E. C.

Otro aspecto que el equipo de investigación destacaba ayer es la «gran extensión» que tiene este asentamiento, ocupando una gran parte de esta zona elevada que se sitúa entre Antrialgo y La Goleta. Su longitud posiblemente alcance cientos de metros, algo muy poco usual entre los castros estudiados en otras zonas de Asturias.

Uno de los miembros del equipo, el historiador José Antonio Longo Marina, destacó la ubicación del castro, «también muy habitual, buscando terrenos elevados, pero en este caso vemos que la situación es realmente privilegiada, con un amplio campo de visión sobre toda la zona del valle del Piloña». El muro de contención prácticamente cuelga sobre una pared natural con una gran caída sobre el río Piloña, lo que constituye «una auténtica defensa natural para un emplazamiento como éste», agregó.

Con estos primeros datos que los investigadores documentan, Juan Ramón Muñiz considera que no hay muchas dudas de que el castro «debe ser incluido en la carta arqueológica e inventariado». El arqueólogo ya ha comunicado la importancia del castro a la Consejería de Cultura y se espera que la próxima semana los técnicos autonómicos también visiten el yacimiento.

En busca de una cabaña

En los próximos días los trabajos se encaminarán a tratar de localizar restos de alguna construcción. En este caso, apuntan, «sería realmente extraordinario localizar indicios de una antigua cabaña». El hallazgo de restos de vajillas también ofrecería datos muy valiosos para conocer la forma de vida de sus ocupantes.

La investigación castreña se encontraba poco desarrollada en el Oriente de Asturias. Sin embargo, estos primeros estudios en Antrialgo apuntan a que merece la pena apostar por la recuperación de este patrimonio cultural en la zona. Longo Marina se mostraba muy satisfecho de que un yacimiento como éste incremente aún más el bagaje arqueológico del concejo.

Está previsto que la campaña se alargue hasta el próximo jueves. En estos días se apurará todo lo posible por tratar de obtener el mayor número de datos posible, aunque el equipo considera que harán falta nuevos estudios y futuras campañas. Ahora bien, el objetivo principal de este primer estudio de delimitación, documentación e inclusión en la carta arqueológica, parece más que encaminado.

Fuente: elcomercio.es | 23 de agosto de 2018