Australopithecus prometheus: el regreso
Parte del pie de Little Foot (Stw 573) en el yacimiento de Sterkfontein (Sudáfrica). Fotografía de Patrick Landmann/Science Photo Library.En 1948, Raymond Dart propuso de manera informal la especie Australopithecus prometheus para incluir varios restos de homininos encontrados en los yacimientos de Makapansgat y Sterkfontein, en Sudáfrica. El nombre no tuvo mucho eco en la comunidad científica y Dart nunca definió de manera formal esta especie. Cuando esto sucede, los nombres de las especies suelen quedar en el olvido como meras anécdotas de la historia de la ciencia.
Clarke catalogó los restos como Stw 573, puesto que habían sido hallados en el yacimiento de la cueva de Sterkfontein. Por su pequeño tamaño, fueron cariñosamente apodados como “Little foot” (en contraposición a la vieja leyenda de Big Foot). Así quedó la cosa, hasta que en 1997 Clarke encontró en los cajones un fragmento de tibia humano, que podía encajar con los fósiles de Stw 573. Con este nuevo hallazgo de laboratorio, Clarke decidió enviar a dos de sus colaboradores para investigar en la cueva. El resultado no pudo ser más impresionante, porque poco a poco se fue encontrando el que podría ser el esqueleto más completo de un ejemplar de Australopithecus.
Clarke y sus técnicos localizaron los restos del cráneo y del resto de esqueleto (ver post de 28 de abril de 2015 en este mismo blog). La extracción de los fósiles ha sido muy complicada, porque los mismos están cubiertos por una capa de carbonato cristalizado, formado por la disolución de la roca caliza de la cueva. Los expertos han realizado un trabajo delicado para extraer el esqueleto, que requiere mucha habilidad y una paciencia extrema. Aunque la datación de los yacimientos en cueva siempre es compleja, se pudo averiguar que el fósil de Little Foot tiene unos 3,67 millones de años de antigüedad. Esta cifra es mayor que la estimada para Australopithecus africanus y coincide con la de los Australopithecus más antiguos del este de África (Australopithecus afarensis). Para ser precisos, la antigüedad de Little Foot es casi medio millón de años anterior a la de Lucy.
Ronald Clarke ha decidido enviar sus primeras impresiones a la revista BioRxiv, que está accesible on-line para cualquier persona interesada. Promete trabajos detallados de todas las partes anatómicas de Little Foot, que se publicarán en un número monográfico de una revista especializada. Esperaremos con interés esos estudios detallados.
Little Foot pudo pertenecer a una hembra, de acuerdo con sus descubridores, que medía unos 130 centímetros de estatura. Por supuesto, caminaba perfectamente erguida, porque su pelvis era como la nuestra. Además, sus piernas eran más largas que sus brazos; es decir, las proporciones corporales eran muy similares a las de Homo sapiens y no como las de otros Australopithecus, de piernas cortas y brazos largos. ¿Es posible que Little Foot vuelva a poner de moda el estudio de los Australopithecus? Estoy convencido de que así será, porque su estudio abrirá muchos interrogantes y cuestionará varias hipótesis. Es más, el nombre elegido por Ronald Clarke para Little Foot, Australopithecus prometheus, ya ha despertado recelos entre sus colegas. ¿Por qué resucitar viejos fantasmas del pasado? ¿Por qué no buscar un nombre nuevo, como sugiere el paleoantropólogo Lee Berger? Ronald Clarke tendrá sus razones. Por el momento, daremos la bienvenida a un nuevo miembro de la familia humana, que se cubría de polvo olvidado en los cajones de una universidad de Sudáfrica.
Fuente: quo.es | 31 de enero de 2019
El redescubrimiento y la posible resurrección de *Australopithecus prometheus* subraya la importancia de reexaminar antiguos hallazgos fósiles para avanzar en nuestra comprensión de la evolución humana.
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